Poner distancia geográfica, no significó que mi corazón haya podido recorrer esos trece mil kilómetros de tierra y mares que me separaban de ti. Todos los sueños que compartimos, o que al menos yo pensé que lo hacíamos, habían quedado atrás. Todos y de un plumazo, desaparecieron y no le dieron tregua a mis anhelos para irse desvaneciendode a poco. Cuantas noches pensando lo que pudo haber sido, cuantos días sintiendo que a mi lado faltaba un ser especial, un ser que había logrado quebrar una barrera de resistencia al amor. Cuantas mañanas despertándome sin tu olor a mi lado, sin tu sonrisa para alegrarme el día. No existió un día en el que no recordara tu boca besando mis labios, tus manos recorriendo mi cuerpo, todo tu ser uniéndose a mi, para formar un solo cuerpo invadido por el frenesí de una pasión incontrolable. La agonía por no tenerte era cada vez mas intensa, mi piel carente de tu sudor, pedía a gritos saciar mi sed y eso me llevaba a buscar en otros cuerpos un reemplazo. Pero sentí que pasar de un cuerpo a otro no calmaba tu ausencia en mi corazón. Y comprendí que era mucho más lo que me dabas, que tu falta era aun mayor. Una y otra vez me pregunté, en que había quedado todo aquello? En un simple recuerdo, en un par de fotos, o en una herida en mi corazón que nunca podría curarse? Las respuestas, creí que estaban en el tiempo, en ese tiempo que suplicaba pasara rápido, para que cicatricen mis ilusiones quebradas. El tiempo me ayudo, no cicatrizo completamente la herida, pero fue una brisa ante semejante temporal de tristezas, llantos y amargura que invadían todo mi ser. El tiempo me brindo una nueva oportunidad, mis energías no se focalizaban solo en tu recuerdo. Mis nuevas energías estaban caminando por una nueva historia, donde la ilusión, los sueños y la alegría eran los protagonistas. Te agradezco haber abandonado la historia cuando lo creíste más conveniente, a pesar de los mil reproches y todos los cuestionamientos que recibiste. Fuiste valiente al dejarme marchar, al dejarme recorrer mundo y llenarme de nuevas culturas. Tuviste el coraje necesario para darme las alas para encontrar mi lugar en el mundo. Hoy, mirando hacia atrás, me alegro que hayas pasado por mi vida. Me enseñaste donde se aloja el verdadero sentimiento, me diste las armas para comenzar a formar una relación donde el amor fuera el ingrediente principal. Desdemi lugar en el mundo, en el otro lado del Atlántico, te digo que te ame con el alma, pero que ya estoy en condiciones de cerrar el libro que con nuestra historia fuimos escribiendo. Y comenzar, el que le pido a las estrellas que sea, mi libro final junto a un ser maravilloso. Quedaras en una parte importante de mi corazón, como un gran tesoro que cuidare siempre. Gracias por haber dejado una huella en mi vida.