"Hubiera sido la noche más grande jamás imaginada."
"Noche de requiem por no conocer la trama,
requiem por un juego que jamás comprendí,
clave de Do en 1ª posición cantada por la dama,
dama que una noche cantó y cegó (para siempre) mi
perdida mirada."
Fue casual. Casual como los grandes inventos, artes, obras... de cualquier tipo de la humanidad. Casual como cualquier hallazgo, el hallazgo que me dejó perdido en la infinita oscuridad de mis noches más imaginadas, de mis noches más perdidas. Apareció simplemente..... y surgió.
Surgió la fórmula química que jamás hemos comprendido, los números que jamás hemos calculado, las palabras que nunca habíamos recitado, el frío del cual nunca nos hemos abrigado, el calor que no hemos resistido.
La bala de plata, o quizás de otro metal, sería más justo que fuera una piedra preciosa.... fue directa al corazón. Inevitable, ineludible, irremediable y mortal. Porque los que lo han sentido lo saben, saben de antemano que es una muerte con su fecha de caducidad. Concepto abstracto realístico. Un juego sin instrucciones. Una ley sin sociedad. Un momento de vida irreal, pero al fin y al cabo, fascinante, mágico. Un vuelo breve, que algún día de nuestra vida nos ha tocado volar, pero que termina y que jamás podemos volver a despegar. Un momento del tiempo congelado, un poder sobrenatural, la creencia en la inmortalidad, toda la fuerza en tus manos que dibujaba unos nombres (el mío y el tuyo), que multiplicado, su eco llegaba a los abismos del infinitos, a las profundidades de los océanos, a las inmensidades de la propia inmensidad, que hablaba con tu Dios y que estaba por encima de esa entrevista casual...
¿Cómo entendía yo entonces el tiempo? ¿Qué edad nos tocó vivir en aquel instante que todo se veía a través del marco de la pintura más bella que jamás se pudo pintar?
¿Qué música entonaban a nuestro alrededor y en qué senderos se repetía la misma frase, aquel "te quiero", que ya no se podrá entonar? ¿Cuánto dura un instante?
Relampagueaba en mi mente. (Tú y yo en aquella habitación)
Noche....
Aquella noche que sólo tuvo existencia en mi imaginación. Con mis sueños y mis mentiras. Con mis creencias y mis engaños. Con mis promesas y mis dudas.
Espectro de Noche, ¿no pudistes esperar?
Lágrimas de Noche, recuerdo el reflejo amargo en el espejo de la verdad.
Noche irreal, ¿quizás fui un mal jugador o quizás no supe jugar?
¿Qué hubiera pasado aquella noche que en el lecho de mis recuerdos siempre veo prosperar?
Han pasado 20 años de aquel plantón, y fue de noche cuando la ví. y me paré, el mundo entero se paró. Todo murió por momentos. La reconocí, ella a mí no. Estaba casada e iba con sus dos preciosos niños. Me miró como quién ve su sombra, la misma mirada que hace tiempo me disparó.... seguí de pie, ella siguió su camino. No sé cuánto tiempo estuve allí, en aquel parque, inmóvil, perdido en aquella noche estrellada de las más bonitas que había visto en mi vida, y recordé su nombre cuando una astuta brisa (que hizo de bala) me traspasó el alma, alzé la vista y le pregunté: ¿Porqué dibujé mi nombre con su nombre?
Aquella noche, la misma que siempre me acompaña, me recordó: ¿Para qué le dijistes aquellas palabras?