Hitori, Parte uno

Categoría(s): Drama

Mi padre fué un famoso reportero, mi madre, una modelo, también muy aclamada. Tengo un hermano, no, más que eso, un gemelo.

Era él, más listo, más tierno, más adorado que yo. Por muchos intentos que hice jamás llegué a captar la atención de mis padres. A los 4 años, construí una pequeña radio de transmisión f.m., leí todos los libros de nuestra pequeña biblioteca, sabía manejar perfectamente la computadora. Hice lo que pude para que estuvieran orgullosos de mí, pero sus vistas estaban del todo captadas por mi pequeño hermano. Me enfermaba que, a pesar de ser iguales, (el un poco más tonto y menos culto que yo), a él lo trataran como un rey. Y a mí, como si no existiera. Hubo una persona que supo valorarme, poco, pero lo hizo. La sirvienta solía pasar sus descansos conmigo, me leía cuentos y jugábamos muchas cosas, ella solía decirme que no me interesara por lo que los demás hagan, si esque no me afecta, que yo siguiera con lo mío y que dejara aparte lo ajeno a mí, claro lo decía con sus palabras, me decía que era un niño especial y bastante inteligente, la verdad no puse mucha atención pero ella realmente me quería ayudar. Luego se fué a vivir a París y me dejó aquí, solo. 

  Pasaron varios años de mi niñez sin que lograra mi objetivo de agradar a mis padres, hasta que por fin me decidí a dejar de intentar. No necesitaba su amor, apoyo ni nada más que ellos me pudieran dar para seguir adelante.

  A mi hermano no le odiaba, hasta que tantos caprichos que le cumplían, le subieron el ego, y entonces se empezó a sentir mejor que yo, ignorándome también y haciéndome por menos, entonces comencé a odiarlo también.

  En la escuela era yo tímido. No tenía amigos, pese a que todos ahí eran iguales a mi hermano, prepotentes, altivos, ricos y presumidos. No era lo que yo buscaba así que prefería mantenerme apartado de los demás.

  Entonces, el 27 de febrero, llegó mi cumpleaños número doce, (o más bien nuestro), mis padres para entonces ya se habían retirado del mundo del espectáculo, pero su carrera les dejó muchas propiedades y dinero. Hicieron una enorme fiesta con muchas personalidades importantes y con los niños de la escuela que ya he mencionado: Conductores de t.v., reporteros, modelos, cantantes,comediantes, actores, algunos amigos de la familia y sus hijos. Parecía una fiesta imperial moderna, con un enorme banquete, un salón adornado con globos, serpentinas y muchísimas cosas brillantes por todos lados, había mesas con centros llenos de flores y con el nombre de mi gemelo por todas partes, la música era animada y en el fondo había una enorme montaña de regalos, de los cuales, ninguno era dirigido a mí. Era una fiesta muy elegante, y yo, como siempre, preferí permanecer apartado de la sociedad, de todos modos, nadie recordaba que también era mi cumpleaños. Miraba desde un peqeño hoyo que estaba en el pasillo antes del salón de la fiesta, como todos tenían esas estúpidas caras de felicidad falsa en sus rostros, al verlos mi corazón se enfurecía y se llenaba de enojo.

  De repente, se escucharon los pasos de unos pequeños tacones en la alfombra color rojo sangre del pasillo, se acercaba a mí una niña, de mi edad, con un porte inigualable y un vestido de color azul brillante, con diamantina en los bordes y que dejaba ver su espalda, sus rizos eran perfectos y de un color tan negro como un abismo si fondo, que brillaba con la tenue luz del corredor.

 -Hola, Hitori-, se escuchó desde tres metros de distancia  con una voz dulce y aguda, casi cómo la de un ruiseñor. Yo, muy desconcertado y sin saber quién era repuse

 -¿Me estás hablando a mí?-. La manera en que me críaron fué causa de que mis habilidades sociales apestaran y por lo tanto, no fuí muy cortés que digamos.

 -Mi nombre es Suyumi Koratosawa, he venido a felicitarte por tu duodécimo cumpleaños-. Al oír estas palabras la sangre se me congeló, nunca nadie me había felicitado por algo, ni mucho menos una niña, quedé conmovido e involuntariamente una lágrima rodó por mi cara, traté de disimularlo lo mejor que pude y ella continuó.

 -Le he pedido a mis padres que comprasen un regalo para tí, pero se han negado rotundamente, pese a que ya habían comprado uno para tu hermano. Pero yo me decidí a darte uno, y te he hecho este pequeño muñeco, no es muy bonito, pero le puse mucho empeño y espero que te agrade.- en mi mano puso un muñequito de tela, cómo del largo de mi pulgar,bastante simpático con un chalequito color verde. posteriormente comenzó a acercar sus labios a mi cara, y me dió un cálido beso en la mejilla, luego se marchó con sus delicados pasitos al salón. Mi cara se tornó tan roja como la alfombra. Fué el primer gesto de afecto que yo recibí, fué el mejor presente que me pudieron dar, nunca se me ocurrió preguntar de dónde era, o en que escuela estaba. Simplemente recuerdo esas dos hermosas palabras: Suyumi Koratosawa.

  El original regalo me dió una idea: le regalé a mi hermano un muñeco hecho de paja, papel de baño y ramitas, pues mis recursos eran limitados. Lo recibió con una sonrisa y él me dió todos los juguetes que no quería.

  Dejando atrás la fiesta y las cuatro horas que tuve que ayudar a mi gemelo a abrir regalos, llegó el verano, mi época favorita del año en la que vamos a nuestra casa en la playa, que está hecha de bambús, troncos y paja. No suena bien diciéndolo así, pero era una casa verdaderamente elegante y esplendorosa, me gustaba mucho pasar tiempo ahí, era un lugar perfecto para leer y desempeñar mi creatividad, y uno de mis hobbies al ir a la playa siempre ha sido adoptar animalitos: cangrejos, pececitos, estrellas de mar... También era muy bueno en la cocina y juntaba frutas tropicales para hacer postres y bebidas. Aunque no tuviera con quién jugar, me la paso muy bien solo, nunca necesité de compañía y no me quejo de mi vida,pero todo cambia cuando volteo a ver a mi familia, divirtiéndose juntos, jugando con él. Me daba rabia de tan solo ver su sonrisa, y su indiferenci hacia mí. Me imaginaba siempre, para calmarme, que los sumergía en un piscina de cera hirviente, o que cortaba sus gargantas con una navaja, o los encerraba en un pequeño cuarto con gases tóxicos.Puede sonar macabro, pero era algo que me producía una reconfortante satisfacción.

  Cierta noche, me aparté de la cabaña un rato para despejar mi mente, a una casita del árbol que le construyeron a mi hermano, cómo a cien metros de la salita en que se encontraban jugando mis padres y Makoto (siento no haber mencionado su nombre antes, pero cómo verán, no me importa ni cómo se llame). Por la ventana de la casita podía ver las siluetas que se reflejaban en las cortinas blancas del vitral que en la sala estaba. También pude leer los labios de mi madre hablándole:

 -Makoto, ¿quieres un poco de jugo o helado de fresa?

 -Gracias, así estoy bien-. respondió

 Mi hermano y mi padre estaban armando un rompecabezas, que le regalaron en su cumpleaños. Con esas sonrisas estúpidas que anteriormente había mencionado.

De repente al ver los ojos de mi hermano a distancia, comencé a sentirme furioso, pareciese que mis ojos se tornaron rojos, cada vez que reía aumentaba mi furia, los quería muertos, miraba fijamente esa sonrisa y quería desaparecerla, me gustaría haber sido yo el que la tuviera en mi cara, me quedé viendo fijamente sus ojos, su cara, su sonrisa, no podía despegar mi vista de la escena, mi corazón se aceleró y de repente, ocurrió lo que yo quería que pasara, más no lo creía posible: en el muñeco que regalé a Makoto, se encendió una pequeña llama, casi imperceptible, en segundos el muñeco se prendió, posteriormente la mano de mi hermano, lo tiró al suelo y la alfombra se encendió también. En cuestión de minutos la casa estaba envuelta en llamas, mis progenitores y mi endemoniado hermano no lograron salir a tiempo, podía ver cómo sus cuerpos se retorcían en el fuego y a concecuencia, de mi boca empezaron a salir enormes carcajadas, nunca me había sentido tan bien, era una emoción fuertísima, incontrolable, casi como un orgasmo. Mi alma estaba llena de satisfacción y las carcajadas aumentaban cada vez más, podía oír sus lamentos, sus gritos, era un placer maravilloso.¿Habrá sido mi culpa? ¿Es alguna clase de superpoder? ¿yo encendí esa llama con tan solo pensarlo? ¿de verdad los quería muertos? esas preguntas rodaron por mi cabeza varias noches, sin dejarme dormir, pero olvidadas fueron después de reflexionar bien lo ilógico de la situación.

Su funeral fué corto y nada significativo para mí, me contrataron una psicóloga, a quien visitaba cada semana, pero no era de gran ayuda, porque no quedé traumado ni triste por lo sucedido a mi familia

  Afortunadamente los bomberos pudieron apagar el fuego antes de que se extendiera y se quemara la selva que rodeaba la casa, que no era mi objetivo.

  No estaba ni afligido, ni triste, ni feliz. Permanecí indiferente ante los cuestionarios de la policía, sólo dije que no estuve en el acto, que estuve leyendo en la casa del árbol y después de eso no dije más, sólo guardé silencio.

  No tengo tíos, ni abuelos, primos ni nada por el estilo, así que me quedé solo. Duraron dos años en hacer todos los trámites y quedaron en el acuerdo de que un banquero se encargaría de administrar el dinero que dejó mi padre hasta mi mayoría de edad. Me permitieron elegir en dónde vivir y a que escuela asistir. Como no quería vivir a la sombra de mi padre, decidí ubicarme en el centro de japón, compré una casa tradicional y entré a una escuela pública. el regreso a clases era en unos díasy mientras tanto arreglé mi casa, la decoré a mi gusto y comencé a acostumbrarme a vivir solo, creo que así me gusta más.

  Por fin entré a la escuela, usamos un uniforme bastante lindo, de color azul oscuro, con corbata roja y un saco de botones dorados, las chicas una falda y el mismo saco, sustituyendo la corbata por un moño rojo. La maestra era bastante dulce y dominaba su profesion. Tenía más o menos 26 compañeros, la mitad mujeres, la mitad hombres. La escuela era bastante grande: al entrar está la dirección y un largo pasillo, con aulas a los lados. Luego el patio, con bancas, partes pavimentadas y partes de pasto muy verde con flores, la biblioteca, inmensa, el laboratorio, la sala de computación, la cafetería ( nos dan la opción de comer en el patio o dentro de ella), los cuartos asignados a los clubs: el de literatura, fútbol, computación, jardinería, cocina, carpintería, herrería, deletreo, juegos de nerds (obviamente no se llama así, pero es algo así como castillos y dragones),

en fin,  muchísimos clubs, me interesé un poco en el de literatura, pero preferí unirme ya que estuviera bien ubicado.

Llgué bastante inseguro,  no conocía a nadie y pareciese que todos hablaban de mi: "¿ya viste al chico nuevo?, se parece mucho a aquel niño que era hijo del reportero ¿no?" "vaya es bastante mono, jaja."

  Era un tanto incómodo, pero a la vez halagante. Las clases me parecieron como si estuviera en preescolar, debido a mi buen desempeño académico, me pude tomar el lujo de no poner atención y distraerme para ver a través de la ventena, pues me tocó la suerte de sentearme junto a ésta.

  A la hora del receso me senté en el pasto, con mi comida cómo única compañía, ahí es dónde ocurrió lo maravilloso:

 Se acercó hacia mí una elegante jovencita, con pasos delicados, unos rizos perfectos de un negro tan oscuro cómo un abismo sin fondo, que brillaba impresionantemente con la luz del sol. Se dirigió hacia mí y se sentó a mi lado.preguntó

 -¿Acaso eres tú Hitori Kagura?

Fué entonces que recordé a la chica.

 

 

 

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Comentarios:

Escrito por: ErporoFran       14/08/08 02:08
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Michelle, no se, pero pareciera que estas hablando de mi en el principio yo tambien he tenido ese fuerte reencor hacia los demas, solo que yo si me quede en el avismo de perdicion (tambien tengo un superpoder) pensando en ser feliz por que siempre y como cada individuo estamos solos.
saludos de mi nueva cuenta =)
Te invito a leer el libro de "los ojos de fuego" es de stephen king es mas o menos e poder que mencionas.
=)=)=)=)=)=)=)= no hay resultado
Escrito por: LaPetitePoupee       13/08/08 00:10
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Me gustó mucho el comienzo. Para mí, has plasmado muy bien los sentimientos de Hitori. Además, me he enamorado del ambiente japonés del relato^^

Saludos^^
Páginas: 1

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