Historias Paralelas...

 

SECCION PRIMERA

(Un final sin un principio)

 

 

 

── ¿Cuando terminemos con la cena podemos hablar?  Dijo Homero con un tono de voz bastante cuidado e intencionalmente bajo para que los demás que compartían la mesa no sintieran el nerviosismo que manaba de su voz.

 ──Por supuesto── dijo Camila mientras con un delicado movimiento acercaba a su boca la comida que recién había traído el repartidor, dio una mordida certera que cerceno el improvisado taco en dos partes y de una manera grácil y fugaz saco la lengua para recoger de sus labios los huidizos trocitos de carne que habían escapado al mordisco. Para Homero la belleza de Camila se disparaba hasta las estrellas y nadie podía ser mejor. Homero parpadeó rápidamente y sacudió la cabeza cuando se dio cuenta de que no había dejado de mirarla durante un buen rato, con la mente en otro lugar. Tomo un taco y lo ingirió completo.

            Todos los demás recolectaban vivencias divertidas. Mientras comían, evocaban recuerdos que con las risas casi se ahogaban con la comida.

“Por que estoy tan nervioso” pensó Homero sin hacer caso de las carajadas de los demás.

”Esto no debería ser tan difícil” dijo para si.

 Hacía ya una semana que  había comenzado todo, una noche, recién habían salido de una pequeña convención que había durado ya todo el fin de semana, la gente salía del recinto apretada, como en las salidas de emergencia del cine, Homero había estado planeando hablar con Camila desde hace tiempo, lo que no estaba en los planes, ni en El, era el valor necesario para


hacerlo, así que se vio obligado a usar métodos poco ortodoxos, esto lo llevo a tener éxito al menos por un tiempo.

Hoy, el había decidido llevar la relación  un paso mas adelante, después de una semana de besos cariñosos y conversaciones banales, recordó que nunca se dijeron si eran algo mas que solo amigos muy cercanos, así que decidió que era el momento de saberlo. Después de terminada la alborotada cena las conversaciones continuaron un rato mas, Homero se unió a las risas esperando así liberar un poco de la tensión que lo abrumaba, temía que todos se levantasen y tuviera que llegar el momento en que hablarían.

Una mano suave bajo la mesa lo sorprendió apretando los puños, el temblor caótico de sus piernas cesó, una mirada desviada y una media sonrisa residían con complicidad en Camila quien apretó la mano de Homero. Cuando todos se habían levantado de la mesa solo quedaron ellos dos, uno al lado del otro, Homero no sabia como empezar, temía que al ahondar en el tema surgieran dudas en ambos y que todo lo que ya habían ganado se les fuera como arena entre las manos, lo que el no sabia es que tenia toda la razón.

── ¿Que ibas a decirme? ── Susurro Camila mientras se acercaba a Homero consumiendo el aire circundante y regalando a cambio un dulce aroma que obligo a Homero a cerrar los ojos para disfrutarlo. Un beso sello el cuadro y Homero no sabia ya que pensar, por un momento pensó que seria mejor no decir palabra alguna y seguir con lo que ya tenían, pero la incertidumbre fue mas grande que su miedo.

  ── Camila ──   Dijo el con la voz entrecortada,        ── quiero saber que somos ── sentenció bajando la mirada y acercando la frente a la de Camila que se quedo muda por la pregunta implícita en la afirmación, tal silencio carcomió mas aun los nervios de Homero que ya sentía el corazón divido.

Camila no dijo nada y le asesto otro beso que  El hubiera deseado no pasara por que casi olvida para lo que estaban ahí, así que la tomo de las mejillas y le arrebato la mirada que estaba tan húmeda y vidriosa, como cuando los malos actores se untan crema de eucalipto para simular el llanto. Una lágrima resbalo sin tropiezo por la mejilla suave y calida de Camila y aterrizo abruptamente en la pierna de Homero que la vio morir siendo absorbida por su pantalón y supo al instante que auguraba un final cercano.

── Lo siento ── musitó Camila separando el ultimo pétalo que aun se asía por la esperanza al corazón de Homero.

 ── Es que, no me siento lista. Tengo miedo ── dijo al tiempo que Homero resignado la estrechaba entre sus brazos, después la separo y con un beso atrapo una lagrima. Hubo otro largo beso que solo pisoteo más el dolido sentimiento de amor que Homero creía tener, El se dio cuenta de que era el último y una lágrima broto de su mirada aceptando la derrota de una pelea que ni siquiera disputó.

 

Los primeros en llegar a la casa de Sofía quien seria la anfitriona de la esporádica cena, habían sido Kalú y Homero.

── ¡Buenas Tardes! ── gritó Kalú, desde la reja que resguardaba el jardín, hasta el ventanal casi blindado de la segunda planta por donde se asomó el rostro de la madre de Sofía, quien con una ligera sonrisa correspondió al saludo.

── Ahora bajo ── dijo ella con un tono mas bajo. La puerta que daba a la sala se abrió lo suficiente para dejar ver la cara sonriente de la mama de Sofía, quien a sabiendas de que buscaban a su hija dijo:

── Sofía se fue a casa de Nora, las tres salieron no hace mucho ──.

Kalú y Homero agradecieron la información y se despidieron prudentemente, habían decidido ir a casa de Nora y darles una sorpresa. No pudieron ser mas inoportunos al tocar la puerta del departamento de Nora que se encontraba en el tercer piso de uno de los edificios que parecían el mismo solo que repetido muchas veces. Camila estaba dentro platicando de Homero con  Sofía y Nora, tenía los ojos hinchados por tallar con sus manos las lágrimas que brotaban al no poder encontrar un motivo lo suficientemente convincente para terminar con Homero y deshacerse de lo que sentía por El.

Kalú toco la puerta nuevamente.

── ¿Quién es? ── se escucho la voz de Nora del otro lado de la puerta, la pregunta carecía de sentido pues ella sabia bien quien era.

── Somos nosotros ── aseguro Homero siguiendo el juego de tretas. La puerta se abrió y Nora los recibió con una sonrisa temblorosa y delatadora, en la sala del departamento solo estaba Sofía mirando el televisor con la misma sonrisa un tanto maliciosa. Para Homero y Kalú, aquel detalle de que a leguas se notaba que algo ocultaban, paso relativamente desapercibido, después de buscar donde sentarse Kalú dijo:

── ¿Qué hacen, tenemos rato esperándolas? ──

La tensión del incomodo momento se rompió cuando la puerta de la habitación contigua se abrió súbitamente y así mismo se cerro después de dejar salir a la pequeña hermana de Nora que mostró los dientes y se fue hacia la cocina, Sofía y Nora se miraron y soltaron una carcajada abrumadora que termino  por desconcertar a los inesperados visitantes.

Mientras Sofía daba instrucciones explicitas a los dos sobre regresar a su casa y esperar ahí a los demás, con el pretexto de tener ciertas cosas que comprar además de que pasarían por Camila, la pequeña niña regreso de la cocina silenciando a todos cuando respetuosamente dio tres golpes a la puerta de la que antes había salido.

── ¿Por qué tocas si es tu cuarto? ── dijo Nora mientras nuevamente reía de esa manera tan espeluznante junto con  Sofía.

── ah, es cierto ── dijo la pequeña riendo de la misma forma, abrió la puerta y la cerro firmemente. Sofía y Nora se pusieron de pie y literalmente expulsaron a Kalú y Homero del apartamento. Tras empujones y risas la puerta se cerro de golpe, Homero miro a Kalú queriendo encontrar en su rostro la respuesta al desorientador incidente, pero no encontró mas que un signo de interrogación pintado en sus facciones.

Meses después Homero se entero por de la propia Sofía, que Camila había estado en el cuarto de la pequeña todo el tiempo llorando por lo que ocurriría mas tarde.

 

Por encima del hombro de Camila, Homero vio que estaban los demás viéndolo todo e invariablemente trataban de interpretar los susurros que se desprendían de los dos. Uno de ellos que estaba recargado sobre la barra para el desayuno, se dio cuenta que Homero los observaba y creyendo que todo estaba saliendo bien por aquello de los besos prolongados, levantó los pulgares en señal de victoria y sonreía como lo hacen los cómplices después de un atraco satisfactorio. Homero cerró los ojos y movió la cabeza lentamente en señal de derrota esperando que Camila no lo notara, aquel de la barra en la euforia de ver ganar a su amigo ni siquiera lo noto.

Así estuvieron un rato más sentados frente a frente llorando desconsoladamente por un amor que nunca existió pero indudablemente había muerto, a Homero no le quedaba duda que lo que había pasado en esa semana de feliz convivencia  no fue mas que unas vacaciones lejos de su soledad mal infundada.

            ── Hay que levantarnos ──  Dijo Camila mientras arrastraba su pulgar desde la nariz hasta la patilla de Homero en un intento por remover de su rostro la tristeza por haber fracasado, aunque era imposible quitar ese semblante. Recogieron lo poco que aun quedaba en la mesa y se dirigieron a la cocina, cabizbajos, uno sintiéndose culpable y el otro sintiéndose nada, de pronto comenzaron las palabrerías y Camila fue secuestrada por Sofía la anfitriona, así mismo Homero fue abordado por los varones.

Comenzaron a llover preguntas acerca de lo ocurrido y lo único que Camila y Homero dijeron  casi al mismo tiempo en cuartos separados… “sin comentarios”.

            Afuera de la casa estaban otros dos contertulios de la cena que escribían su propia historia de amor, al menos ellos habían comenzado algo, pero para Homero la vida ya no valía. Había puesto mucho en esa relación que aun no podía creer que hubiera terminado.

             De pronto todos comenzaron a despedirse, Camila aun secaba sus lágrimas y sus ojos estaban hinchados, mas una visita apresurada al baño y ya estaba lista para aparentar que todo estaba como siempre. Salieron de la casa, Sofía al despedirse de Homero le dio una palmadita en el hombro.

 ── todo estará bien ── dijo Ella con un tono un tanto paternal, sonrió y cerro la puerta. Cuando llegaron al coche inesperadamente Camila y Homero tuvieron que sentarse en el asiento trasero, no pudo ser mas grande la tortura cuando Camila inclino el cuerpo y recargo la cabeza en el hombro de Homero que se quedo estático, no quería participar en su propia flagelación sentimental, así que se volvió piedra intentando no sentir el calor de Camila que antes tanto pretendía, sin embargo se dejo vencer y reposo la cabeza sobre la de ella.

El trayecto no era largo, así que la escena no duro mucho.   ── Lo siento ── Dijo Camila casi sin decirlo, Homero apenas si lo escucho y respondió “no, yo soy el que debería sentirlo” retiro la cabeza y volvió a mirarla, ella había estado llorando de nuevo desde que subieron al coche y  por eso ocultó su cara.

“Todo estará bien, no te preocupes” susurro Homero sin creer siquiera lo que el mismo decía, sabía que después de esto tal vez jamás volverían a hablar tal vez ni siquiera se verían, sabía también que le iba a ser muy difícil reponerse al dolor que ahora residía en el y tenia razón.

Llegaron a casa de Camila, siendo en el reloj las 11:30 de la noche sellaron la ruptura con un último beso y una mirada de desdicha.

La noche no podía ser mas clara, miles de estrellas fueron testigo de la triste historia. Homero regreso al coche, subió y se acostó en el asiento trasero, puso el brazo sobre sus ojos y deseo estar ya en casa.

 ── ¿Que fue lo que paso? ──. Lo interrogaron, ── se tardaron bastante hablando ── dijeron  casi al unísono.

── Si ── respondió Homero. ── Fueron los quince minutos mas largos de mi vida ── dijo así después de haber estado platicando con Camila por mas de dos horas…

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Comentarios:

Escrito por: Acuyuye       15/08/07 07:28
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Muy buena forma de narrar las cosas, mano! Exageras y comparas chido... No sabía que aquella vez te había marcado tanto, que chido que te hayas repuesto. Oye, y porque diantres "Kalú"?
Escrito por: Marys       08/08/07 06:54
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Lo felicito por que me gusta su novela es buenisima espero leer otra mas adelante de ud atentamente Marys...
Escrito por: Bunny_Raven       13/07/07 08:57
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TT_TT

Para Camila: la necesidad de entregar nuestras decisiones a nuestros temores en vez de a nuestras esperanzas.

Para Homero: la necesidad de tener algo sólido para que sea real. Aunq esto q pretende ser sólido sea una palabra, un título, una firma en un papel.

Para ambos: la clase de dolor que te drena la sangre, aunq no se derrame una gota.
Escrito por: Bloody_Raven       12/07/07 22:37
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un poco de un intento de novela basado mucho en mi, si señores es mi historia, aun falta bastante pero me custa mucho narrar la vida propia, no es lo mejor pero lo intento...
saludos y ayudenme a mejorar...
Páginas: 1

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