


| Escritor: | tantarantana |
| Públicado: | 06/08/2008 |
Cuando Mentou no sabia que decir, los ojos se tornaban de un negro azulado.
Eran las 5.37 minutos de un día cualquiera de primavera, un día de esos en los que la gente parece no tener prisa por unos instantes y que, al atravesar la plaza del mercado, el panadero de la esquina, silva.
Unos zapatos ya desgastados de aventuras caminan rápidamente hacia la casa de Anna, la muchacha que trabaja en la librería. Mentou es parte de esos zapatos, han compartido ya casi siete años de correrías,
estaban con él cuando consiguió su primer empleo en la estación de tren, era él quien se encargaba de revisar cuidadosamente los billetes de los pasajeros, que a veces tistes por lo que dejaban atrás, a veces felices de historias por descubrir, subían a la vieja máquina. Habían estado con el cuando cansado y aburrido por la rutina, había decidido subir a ese mismo tren y buscar algo distinto ...en otro lugar.
Hoy, esos zapatos trotamundos lo llevan a casa de su amiga, Mentou mira un momento su reflejo en el cristal de la puerta de entrada, pasa rápidamente la mano por su pelo, llevándolo hacia atrás, decide que tiene un aspecto aceptable y entra. Las escaleras parecen gemir y quejarse a cada paso, se retuercen haciendo bailan a las termitas que las habitan hace ya años.
Número 5 1ª, este es. La puerta, por no defraudar a el resto de el edificio, es también centenaria, incluso la mirilla, colocada a una altura demasiado baja, recuerda aún a el pequeño hombrecillo que vivió allí cuando el cielo aun era de un azul transparente y en el parque cercano a el edificio los árboles lucían su verde cabellera orgullosos. Esa mirilla anaranjada por el tiempo y la humedad parece recordar aun la mirada tranquila, a veces incluso se podría decir risueña de aquel hombre.
Mentou aprieta el timbre con decisión, siempre le ha inquietado la espera desde que oye los pasos acercarse a la puerta hasta que esta se abre. ahora oye los pasos, la espera , ahora se abre, ahora Anna.
Anna con sus pequeñas manos siempre enrojecidas y nerviosas, lo esta mirando, lo mira a los ojos. sabe que cuando Mentou no sabe que decir, los ojos se tornan de un negro azulado.
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