Historia de un libro

   Tenía nueve años cuando lo encontré por casualidad en el banco de la plaza. Aunque, para ser honesto, no creo en las casualidades y menos aún en aquellas que determinan una relación tan estrecha y longeva como la de un lector y su libro. Podríamos decir entonces, para utilizar una frase más adecuada pero no por eso menos arbitraria, que nos encontramos en ese lugar acudiendo inconscientemente a una cita tan forastera como impostergable.
   Era una tarde fría de invierno en que los árboles, sacudidos por un viento vehemente, hacían movimientos arlequinescos e iluminados levemente por la última luz del crepúsculo proyectaban sombras difusas sobre el pasto.
   Al principio no noté su presencia, a pesar de que éramos los únicos en la plaza a esa hora y con ese frío, además de un perro flaco que lamía con fruición los restos de basura que los transeúntes suelen arrojar religiosamente en el suelo.
El sonido de la brisa atravesando las copas frondosas de los árboles producía un silbido suave, como un murmullo acompasado y continuo. Fue en ese momento que sentí sobre mí el peso de su mirada oblicua, como un llamado silencioso que sólo yo podía escuchar.

 

   Entonces lo vi. Era pequeño y parecía algo descuidado. Al parecer estaba, igual que yo, solo y desprotegido.
   Quizá fue nuestra misma condición de náufragos lo que nos unió desde el principio y marcó nuestro posterior vínculo, construido con la arcilla inagotable de las palabras en dilatadas horas de ocio y evocaciones peregrinas.
   En él encontré el refugio necesario para arrinconar la soledad de mi vida huérfana. Fiel compañero de insomnios en noches furtivas brillando bajo la luz opaca de un velador. Acompañante invariable en viajes errantes hacia destinos no siempre felices. Cómplice casual de encuentros clandestinos y confidente inevitable de tristes desencuentros.
   Con cada nueva lectura descubría en él cambios imperceptibles que pasarían inadvertidos para el ojo ajeno. Cada nueva lectura revelaba nuevos secretos y mensajes ocultos que sólo a mí estaban reservados.
Con el tiempo, llegué a conocerlo tanto o más que a mí mismo.
Con el tiempo, también, se puso algo viejo, gastado, (...)

 

   A pesar de que nuestros encuentros empezaron a ser menos frecuentes y más predecibles, todavía sigo sintiendo la misma ansiedad de aquella tarde en la plaza cada vez que lo veo acercarse a la biblioteca con paso vacilante, recorrer con la mirada los anaqueles repletos y, buscándome, con la yema de los dedos me elige a mí, entre tantos otros libros me elige a mí, y veo sus pupilas ávidas recorrer mis páginas de libro viejo y gastado.

 


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Comentarios:

Escrito por: mariazul11       24/01/08 02:06
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Hermoso tu relato, esa amistad hombre libro me conmueve.
Felicitaciones
Lili
Escrito por: Luisalfredo_hta       31/12/07 00:44
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Una historia muy exquisita en su fondo y forma, si sólo los libros tuvieran lengua para convocarnos seguramente nuestra atención sería muy especial y lo encontraríamos esperandonos en algún lugar para seguir descubriendo el sentir de sus páginas.
Muy bueno, un abrazo
Escrito por: jmrousell       29/12/07 06:23
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Victorhugo, maestro, este cuento es exquisito.
Escrito por: EITILEDA       25/12/07 18:48
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muy buena narrativa.. una historia muy tierna... ese cambio de protagonista es excelente... espero q seas feliz.
Escrito por: Escribana       15/12/07 06:22
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En verdad creía que era la persona y no el libro quien vio al otro, fue hasta el final que me enfrenté con al verdad. ¡Era el libro! Y eso aumentó la belleza de todo el texto ^^ Muy buena la historia. Saludos!
Escrito por: Mariela       12/12/07 19:40
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Interesante y curiosa historia.
Escrito por: animalson       10/12/07 18:46
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Éste está muy poético, compañero. Y como siempre, eso ayuda a realzar y describir los sentimientos de una manera incomparable. La historia simple y "llenadora". Una vez más demuestras tu habilidad con el lápiz. Muy bien.

Hasta pronto (se me acabaron tus historias así que espero nuevas)
Escrito por: VictorHugo       10/12/07 13:25
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Gracias amigos, me alegra saber que les gustó, realmente agradecido.
Este "cuentito" lo escribí hace algún tiempo y siento una simpatía especial por él, desde chico los libros han ejercido un poder de fascinación sobre mí y quise expresarlo en una pequeña historia.
Una vez más , agradezco sus comentarios.
Nos estamos viendo.
Escrito por: heankar16       09/12/07 15:04
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q lindo amigo eres una persona q save de poemas chau besos
Escrito por: perrosabueso       09/12/07 03:54
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Muy bonito. Ellos tambien son mis mejores amigos. Cuida la adjetivacion, se ve que buscas originalidad pero hay maneras de describir sin usar los adjetivos. Y otra vez muy bonito.
Escrito por: Momo       08/12/07 23:58
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Me ha gustado mucho este encuentro de un libro con su lector. Y, es verdad, parece que muchas veces los libros nos están esperando. Eso tiene mucho de mágico.
Escrito por: mariarosa       08/12/07 21:45
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¡Qué buen texto!
Buen despliege de imagenes y situaciones, me sorprendió el final.
Escrito por: ricardo48       08/12/07 21:09
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Interesante historia, curiosa en el desarrollo, con un giro excelente en el final, muy original. Seguramente ellos también saben de nosotros cuando terminamos de leerlos. Ese algo que tienen, espíritu quizás, quien puede saberlo. Un abrazo.
Páginas: 1

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