El grillito se preparaba para presentar su primer disertación musical, tenía sus patitas traseras dispuestas a realizar la sinfonía más pura y perfecta de esa noche,... que iba a ser "La noche"
Y en eso, pasó que justo en ese momento, estaba Catalina, la grillo más bella que jamás había visto, pero aun no sabía su nombre... Y a pesar de ello, él la miró con sus ojitos profundos y negros y tan brillantes como el gran lucero. Y esta primer melodía fué para catalina, aunque al principio no iba a serlo.
Ay, grillito! Esa noche, supiste que catalina era tu amor...
Al tiempo, tuvieron una gran y hermosa familia, Grillito Pascual, se enteraba de la vida de sus hijos y nietos, cada vez que una hoja de otoño, o una particula de pólen, alguna gota viajera de lluvia, le anoticiaba de cómo estaban, y pasó mucho tiempo -un tiempo en tiempo de grillos- que a grillito Pascual, le pidieron que orquestara la sinfonica del Charco Hojal -un charco donde sólo anidaba una hoja verdosa de palmera- un lugar donde el cantar de los grillos, hacía que en las noches se produjeran las confesiones y encantos de amor más mágicos de toda la manzana del Barrio Gúemes.
Y fué entonces, que junto con toda la familia de Grillito Pascual y Catalina, quienes habían venido para tal evento, que dieron su concierto máximo, como hace tanto no se escuchaba, y en esa noche se produjeron las confesiones de amor más bellas como hacía décadas que no sucedía.
En esa noche, grillito Pascual, compartía su brillo con la estrella lucero, mientras cantaba... Así, este buen grillo, se convirtió en una estrella blanca que cuando se lo piden, canta. Y la melodía es tan bella, que calma todos los males, y conforta los corazones rotos, dando nuevas esperanzas.
Y así, esta historia de grillos, se va a dormir hasta mañana, hasta que otro grillo, en tiempo de grillo, nazca...y en tiempo de grillos, vuelva a encantar "la manzana" con su melodía enamorada.
Dicen que los grillos, son los únicos seres que nacen enamorados, enamorados de la imposible luna que nunca baja a corresponderles. Pero ellos, fieles a su amor, mueren cantandole hasta el final.
Aunque esta vez,...no fué del todo así. Te voy a extrañar dulce y bello grillito Pascual!