


| Escritor: | Bea |
| Públicado: | 18/05/2008 |
¿Realmente hay alguien en quien puedas confiar?
Yo era una niña inocente y no tenía picardía. No sabía que la maldad de las personas crece con el tiempo. Yo, en cambio, seguía siendo aquella niña. No podía imaginar que las personas en las que confiaba, quería y me apoyaba, me iba a traicionar. No sé qué fue lo que dije, pero de una día para el otro me dejaron de lado. Pasé a ser su chiste, su juguete. Me criticaban y se burlaban de mi a mis espaldas. Aunque lo prefiero así, porque una vez las escuché y me hicieron el alma pedazos. No podía creer lo que oía. Ellas no eran las personas que yo conocía. Hasta ese momento pensaba que no podía ser, que tenía mucha imaginación. Pero, por desgracia, no fue así.
Me preguntaba si todos estos años habían sido igual de falsas, o les han influido.
Esta es mi versión de la historia. La versión en que la niña buena no hace nada y es traicionada. Pero seguro que ellas tienen su punto de vista donde yo soy la arpía.
Ahora creo haber madurado. Creo haber aprendido la lección. Pero no puedo fiarme de nadie.
Creo haber encontrado una grupo. El problema es que me he vuelto muy desconfiada, y siempre estoy con los cinco sentidos alerta porque, en el fondo, sé que algún día me dejarán tirada como las demás. Dos o tres personas son sólamente en las que creo de verdad. Sin ellas no habría podido superar lo que me ocurrió.
Me gustaría saber por qué me hicieron eso, pero sé que si lo arreglo ya no serà lo mismo y me volverán a hacer daño.
Tengo que protegerme con una coraza de hierro, pero soy muy débil y siempre tenga algun grieta.
Sólo le pido a Dios una cosa: Poder confíar con seguridad en los amigos que tengo ahora, y que no me traicionen nunca.
Creo que en esta vida he sufrido bastante. Pero aún me queda por aguantar. Intentaré volverme egoísta.
En las únicas personas que podía apoyarme, recientemente he descubierto que ya no puedo. Con mis padres tampoco puedo contar.Mi madre está muy rara. No confía en mi; más de una vez me lo ha dicho. Siento que sobro en mi casa, siento que sobro en mi grupo...
A veces pienso que no valgo para nada y no sé cuál es mi función en este mundo. Me lo recuerdan muchas veces. Me siento despreciada. Sólo tengo reproches y broncas. Todo lo hago mal, y lo que hago bien, es mi obligación hacerlo bien. Nadie me valora...
Pero tengo que sacar fuerzas de donde pueda. Tengo que aguantar y seguir adelante...
...Y lo haré...
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