En el mismo momento que dirigía la mano hacia el manojo de llaves observó que asomaba una puntita por debajo de la puerta. La tomó entre dos dedos y lo extrajo. El sobre iba dirigido someramente a: Ernesto.
Tomó el papel perfumado y lo desdobló. Leyó con inquietud el contenido : Nada ha cambiado excepto un bultito en una de mis mamas. Es un hombre bueno y trabajador que me colma de atenciones y sabe lo que le reservo. Sólo te pido que te acerques lo necesario para que nos miremos por última vez.
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