Helena

Categoría(s): Ficción, Romance

 

 

 

Helena inspeccionó la estrecha calle que discurría entre dos hileras de edificios con los ojos muy abiertos a fin de captar cualquier movimiento, por insignificante que este fuera; un bohemio gato callejero, alguna bolsa de plástico atrapada en un remolino de aire y, sobre su cabeza, las luces de neón de un rótulo que fulguraba en la oscuridad, indicando:

Museo 'Muñoz Sola' de arte moderno


    Hacía rato que el Sol se había ocultado tras las montañas, pero aun así el cielo brillaba agradablemente con un débil matiz violeta. El aire estaba impregnado por un olor acre y, al pasar junto al gato callejero que reposaba sobre la tapa del contenedor, Helena se detuvo a hacerle caricias en el mentón. El animal dejó de lamerse la pata, erizó su rabo atigrado y, tras emitir un tenue maullido, saltó al suelo y se perdió de vista.
    —No tienes ganas de hacer amigos, ¿eh?
    Helena no se lo tuvo en cuenta. Pensó que ella hubiera actuado igual en su situación. Probablemente sólo tratara de poner los pies en polvorosa, presuponiendo lo que estaba a punto de suceder aquella noche en aquel preciso lugar. Luego, la muchacha dirigió la mirada hacia el museo de arte moderno. A aquellas alturas, sus ojos negros estaban encharcados en lágrimas, producto de una vocecilla de culpa que bisbiseaba a su oído.
    Aún tenía serias dudas a cerca de cómo iba a proceder una vez la tuviera entre sus manos... Mas poco importaba entonces.
    —Mi débil corazón ha caído en tu encanto —musitó.
    Minutos más tarde, allí mismo, se disparó una alarma.

 

 

El séptimo año de nuestro nuevo milenio quedó caracterizado por un inusual acontecimiento; un fenómeno indescriptible y a ciencia cierta inconcebible que, sin duda, pocos habrán podido olvidar aun hoy.
    Tanto los periódicos regionales como los nacionales se hicieron eco de la noticia. La misteriosa quimera suscitó una particular fascinación en la prensa, cuya leyenda traspasó las fronteras de nuestro país en cuestión de días. Y todos manifestaron su preocupación por el hecho.
    Nadie comprendía ni comprende porqué, el décimo tercer cuadro del museo 'Muñoz Sola' de arte moderno de Tudela —convenientemente titulado: 'dama taciturna'— muestra ahora la estampa de dos muchachas.
    Curiosamente, la nueva "inquilina" del lienzo y su ya no tan melancólica acompañante no siempre se hayan en la misma actitud.
    Cuando la pintura fue substraída del museo, hace ahora algunos meses, los hubo que se apresuraron a señalar a Helena como principal sospechosa. Helena era una joven introvertida, que durante meses había acudido al museo con el único propósito de contemplar aquel preciso lienzo. Lo observaba en silencio, sin apenas pestañear. Horas y horas. Así pues, la policía no tuvo grandes dificultades en dar con la responsable que, efectivamente, resultó ser la joven estudiante de bellas artes.
    Mas, cuando los agentes locales accedieron al estudio en el cual Helena normalmente trabajaba con sus propios cuadros, se llevaron una inesperada sorpresa: la muchacha yacía en el suelo, carente de vida.
    A simple vista, su cuerpo cubierto de óleos no mostraba signos de violencia, tal y como reflejarían los forenses. Tampoco había sido envenenada, y no había ningún indicio de robo. La puerta nunca fue forzada, y el lienzo de la 'dama taciturna' continuaba allí, junto al cadáver de la joven. Sobre la pintura, los agentes encontraron una escueta nota:

Lamento haberlo robado.
No había otro modo.
Vivo de nuevo.


Afortunadamente para el museo, la pintura parecía encontrarse en perfectas condiciones. Excluyendo el hecho de que, a raíz de acontecimientos que desconocían, la dama estaba felizmente acompañada por una muchacha...
    Una joven de melancólicos ojos negros.
    Rápidamente, una cuestión copó el pensamiento de los agentes:
    ¿Cómo podía haber fallecido Helena?
    Cuando la noticia llegó a oídos de Andrea, quién por aquel entonces aun era comisaria, no dudó en calmar su torrente de lágrimas e investigar el asunto concienzudamente. Durante años Andrea había sido vecina e íntima amiga de la difunta madre de Helena, y tenía decidido que no se detendría hasta averiguar las causas del fallecimiento de la chica.
    —¿Suicidio? —preguntaron sus hombres.
    —No hay motivos —se limitó a mascullar.
    Y aparentemente estaba lo cierto.
    Mas, a los albores de una insufrible jaqueca tras un arduo escrutinio que incluyó seguir palmo a palmo los últimos días en vida de la joven, Andrea comenzó a formarse otra idea menos agradable...
    ¿Acaso se había quitado la vida por amor?
    Sin duda, su diario personal escondía las respuestas que andaba buscando. Lo halló bajo la cama de la chica, y lo ojeó con recelo. El temor hacia retroceder sus dedos. ¿Y si no le gustaba lo que encontraba?
    Finalmente, pensando en el bien de su investigación, la comisaria decidió hacer de tripas corazón y se obligó a echarle un vistazo:

5 de Agosto.
No soy capaz de pensar en nada más que en su mirada. Y de nuevo he despertado tras soñar con ella. Jamás había sentido nada parecido. Comienzo a estar asustada. ¿Qué es lo que me ocurre? Me va a estallar el corazón.


En páginas siguientes, el diario proseguía:

12 de Septiembre.
Hoy también he vuelto a verla. Dios, ¿por qué he tenido que acudir a ella? ¿Acaso estoy cayendo en sus provocaciones? ¿Por qué todo tiene que ser siempre tan difícil? Ojalá nunca la hubiera visto. ¡¡Ojalá no sintiera esto!!


19 de Octubre.
Siento que muero cuando no estoy junto a ella... No sabría expresarlo de otro modo. Sin ella, sería incapaz de vivir.


6 de Noviembre. (tarde)
Tengo que estar con ella... ¡¡Como sea!! Creo que comienzo a delirar. No se si es normal sentir algo así por alguien que ni siquiera es real... Pero yo la amo.


6 de Noviembre. (noche)
Es una locura, mas no tengo alternativa. ¡Debo hacerlo! No hay otro camino. Tiene que ser mía. No puedo seguir permitiendo que la dama permanezca sola en su "cárcel".


6 de Noviembre. (madrugada)
Ya es mía... Y para siempre. Viviré eternamente a su lado.


    Su última anotación inquietó a la comisaria.
    Andrea leyó aquella sucesión de páginas una y otra vez, preguntándose si realmente era cierto. ¿A qué hacía referencia Helena? ¿Acaso... se había enamorado de la imagen del cuadro? ¡Imposible!
    No, no parecía tener el menor sentido. Pero...
    Durante una serie de días, la propia Andrea cayó en alguna clase de obsesión. Y, mientras los diversos medios de comunicación de la comarca la presionaban para que dejara entrever detalles sobre la investigación, ella se limitó a poner en orden a sus confusos pensamientos.
    Semanas más tarde, el informe policial concluiría que Helena había fallecido por causas naturales de origen desconocido. Para aquel momento ya habían comenzado los primeros rumores acerca del lienzo encantado, aquel en el que las imágenes de las damas cambiaban de lugar.
    Por su parte, Andrea comenzaba a formar su propia versión de los hechos. Al acudir al museo 'Muñoz Sola' de arte moderno en busca de alguna explicación, advirtió con un sinfín de sensaciones muy dispares que la supuesta nueva acompañante de la dama taciturna era la propia Helena.
    —¡Imposible! —exclamó.
    Mas, en aquel preciso momento, su croquis mental adquirió colorido.
    En primer lugar, supo, Helena nunca había muerto. Aquello sólo era una quimera, una ilusión. Helena seguía existiendo, aunque de un modo que no eran capaces de comprender. Y la razón era clara:
    Al enamorarse perdidamente de la imagen del cuadro, del reflejo del alma que el artista plasmó sobre el lienzo, la joven no había podido refrenar el impulso de estar junto a su ser amado, lo cual la forzó a robar la pintura. Ya con la dama taciturna entre sus manos, Helena había procedido a reunirse con su amada. Y no encontró otro modo mas que retratarse a sí misma en el lienzo, junto a la dama. Al hacerlo, Helena traspasó su energía y sus sueños, su amor y su futuro a la pintura enmarcada, pincelada tras pincelada, hasta dejar su cuerpo vacío. Irremediablemente, pues, su figura sin alma cayó desplomada como una muñeca.
    Ahora, Andrea no lloró más por Helena; por el contrario, la comisaria le dedicó una amplia sonrisa que la muchacha del cuadro advirtió, y devolvió, en compañía de su dama taciturna, que jamás volvería a estar sola.

 

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Comentarios:

Escrito por: woman       13/12/07 05:49
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Dani................Dani---------------
no puedo contigo---------------
bello y profundo lo que escribes---------
ya no me quedan ojos para tus palabras--------quedare siempre muy corta a tu lado----------------no siempre podre leer tu largas historias----------No deberias estar escribiendo aca---------ya deberias tener un libro con todos tus cuentos--------eres muy inspirada-----------pareciera que te la pasas escribiendo--------- hoy he visto mmmmmmmmmm ¿ seran unos 5 cuentos??----¿a que hora escribes niña?----------

Saludos


WoMan------con cariño

Dame tregua para leer por favor------------- Espero tus escritos, en menor canidad porque no doy contigo mujer---------------
Escrito por: woman       12/12/07 20:44
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BUEN DIARIO de ida... linda manera de escribir, muy descriptiva
¿ No te molesta que copie el estilo?
Páginas: 1

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