Hechizo del Deseo - Parte 3 - Capítulo 1
-Vámonos de aquí- Dijo Alexander rompiendo el profundo silencio que nos había inundado en esos momentos-
Su mano dejó lentamente mi mejilla para posarse delicadamente en mi mano. Tiró levemente de ella para guiarnos hacia el camino de regreso a la entrada de la iglesia.
El chirrido de la puerta resonó en las vacías calles del lugar. La tenue luz de la luna nos bañaba de su brillo. Fue entonces que observé a mi acompañante por completo.
Su perfil iluminado por la luna lo hacía ver como un ángel, un hermoso ángel. Vestido de negro Podía contemplar por completo su belleza. Sus abismantes ojos se dirigían con un aire embelesado hacia el cielo, lo que hacía que su semblante fuera del todo soñador. De pronto en sus labios se dibujó una sonrisa de medio lado que denotaba picardía y malicia, y la vez, lo hacía más atractivo.
-Debo parecerte muy fascinante para que me observes de esa manera
-Dijo sin moverse y acentuando su sonrisa-
-Yo
lo siento- Dije sacudiendo levemente mi cabeza y sonrojándome un poco.
No había reparado en que observaba de esa manera a Alexander, pero sentía que su aire de misterio y su atractivo natural me envolvían de sobre manera, podía sentir una fuerte atracción hacia él, que no tenía interés en parecérsele al amor, en realidad era una admiración extraña, que ni siquiera yo lograría entender.
-No tienes de qué disculparte, querida
. No eres la única que tiene esas reacciones ante mi presencia-Dijo Alexander con un tono que a mí parecer sonó despectivo- Por alguna extraña razón, capto la atención de todas las personas, es por eso que prefiero vagar por lugares con poca luz, y preferentemente
de noche-Dijo en un tono abismante y soñador, que no se parecía en nada al de hace unos momentos, pareciese que su voz fuera una suave melodía que hechizaba lentamente y seducía los sentidos-
Me perdí unos segundos en su voz, pero inmediatamente volví a la realidad cuando pude ver que las grandes luces del teatro, se habían vuelto tenues, lo que significaba que la última función había llegado a su fin.
-Dios mío, debo irme a casa, le dije a Alice que estaría de vuelta a más tardar a la media noche- Dije en un tono preocupado-
Si no volvía en este momento, Alice sería la castigada nuevamente por mi culpa.
-Ya son pasadas las 12 y media, querida- Dijo formando una sonrisa, poniendo sus manos en el bolsillo del pantalón-
-Lo sé, lo sé- Dije intentando controlar la histeria- Ya vámonos de aquí-
Alexander me siguió de cerca hasta mi hogar. El silencio de camino a allá no nos incomodó en lo absoluto, hubiese parecido que cada uno se hubiese quedado absorto en sus propios pensamientos.
Al divisar la calle pude ver como el rostro preocupado de Alice se asomaba por la ventana. Al percatarse de mi presencia suspiró y se adentró hacia el interior de la casa nuevamente.
Llegamos a paso apresurado hacia la gran puerta de mi hogar, donde se encontraba Alice en postura molesta, lo que significaba que un buen regaño me esperaba, y no me equivoqué.
-Elizabeth ¡¿Dónde estabas metida?! Acordamos en que volverías antes de la media noche, ni te imaginas lo preocupada que me tenías, da gracias al cielo que no han reparado en tu ausencia, de otra manera, no hubiese tenido excusas que inventarle
y
y
-Decía en un tono de drama e histeria-
-Tranquila
ya llegué Alice, y nada de eso ocurrió- Dije intentando tranquilizarla de una forma respetuosa que pretendía acabar con aquel melodrama-
La abracé de forma calmada y cariñosa, como lo hacía siempre en ese tipo de situaciones, donde todo enojo se evaporaba de golpe.
-Está bien, tienes razón
nada pasó
-Dijo Alice calmándose mientras continuaba abrazada de mí.-¿Quién es usted?- Preguntó cambiando precipitadamente de un tono cariñoso a uno receloso al reparar en la presencia de Alexander-
El se acercó con elegancia hacia Alice, al mismo tiempo que ella se separaba de mí, con un aire de desconcierto.
-Muy buenas noches, madmouselle- Dijo al tiempo que tomaba la mano de Alice y la besaba rozando suavemente sus labios contra su mano-
Sentí una ligera punzada en mi pecho al ver tal acto. Me crucé de brazos mientras desviaba la mirada.
-Oh
es
es un placer conocerlo, caballero-Dijo Alice mientras en sus mejillas surgía un ligero rubor- Que simpático chico, Elizabeth
-Dijo con una notoria sonrisa dibujada en su rostro-
-Sí muy simpático
-Dije resoplando sin darme cuenta-
Es un placer conocerla, señorita Alice-Dijo Alexander soltando suavemente la mano de Alice a la vez que hacía una leve reverencia con una sonrisa de picardía en su rostro-
Continuará xP
Bueno, este Alexander ya me esta gustando hasta a mi! jajaja, me tienes pendiendo de un hilo con esta historia chiquilla, una narracion inquietante, llenas de suspenso, unas imagenes muy buenas, no dejas detalle al azar, dejas que el lector dibuje en su mente cada acto de esta historia...eres buena!, te sigo...