


| Escritor: | Represerrante |
| Públicado: | 05/02/2008 |
Este oficio de la escritura que me he impuesto dominar, detiene y paraliza, a veces, la pluma impidiendo que dibuje el contorno de una sola palabra. Otras bloquea el teclado del computador, negandome el placer de domar vocales para que, al cruzarlas con las consonantes no sufran reacciones adversas. Así como cuando interrumpo la frase con un punto, o intercalo una coma separando las palabras para evitar aglomeraciones que solo acarrean confusión.
Es obligado, a mi entender, domesticar las vocales para que así, al tocarlas con un acento, una tilde o coronarlas de una diéresis, no salten encabritadas como estrañadas por el cambio en su fisonomía.
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