


| Escritor: | beandelphiki |
| Públicado: | 19/02/2008 |
- ¡¡Cooooooolin!! ¿donde están mis galletitas?
Odio que me escondan las galletitas. Colin dice que lo hace por mi bien, pero la última vez que me hice una catalítica de esas para ver como va lo de la sangre, y el colesterol, el médico me dijo que estaba perfecto; algo flojo de nosequé celulas neuronosecuántos, pero perfecto.
- ¡¡¡Coooooooliiiiin!!!!
¿Dónde se habrá metido el jodido neg... digooooo, mi secretario de estado de color oscuro?
- Señor presidente...
- ¿y tú quién eres?. He llamado a Colin. Tú no eres Colin.
-
Señor presidente, soy Condoleezza Rice,Secretaria de estado. El
anterior secretario, el General Colin Powel, no continuó en su segundo
mandato como presidente, señor.
Esta chica me suena. Creo que dice la verdad. Ah, debe ser la chiquilla que me recomendaron los de la Asociación del Rifle. Hay que mantener las minorías, sí. Tengo hambre. ¿donde estarán mis galletitas?
-
Ah, bien, Condi. Eres una buena chica. Si señor, buena chica, y
respetuosa con su presidente. ¿Sabes donde están mis galletitas?
- No señor presidente.
-
Vaya, eso no esta bien, no señor, nada bien. Qué van a decir los
electores si su gobierno no puede encontrar unas galletitas. No señor.
Ponga a nuestros mejores hombres a buscar las galletitas.
- Pero, señor presidente...
-
Tranquila hija, le irás cogiendo el tranquillo a esto en poco tiempo.
No es tan dificil, solo tienes que sonreír y leer lo que escriben los
chicos de discursos. Y comer galletitas. ¿Ya has solucionado lo de Irak?
- No, señor presidente. Hay algunos problemas. De eso quería hablar, verá, ha habido algunos incidentes y...
- Despacio, hija, despacio. Tienes que visualizar la solución, como un todo. Relájate, y cuéntame.
- Bien, señor. La cuestión es que hay cierta resistencia de los irakíes.
-
Es normal, hija. Los países que no son los EEUU, al principio no
comprenden las bondades de la cultura estadounidense e intentan
mantener sus tradiciones, pero en cuanto ven un Whopper doble con queso, se les olvidan estas cosas. Eh, vaya idea. Podríamos lanzar cajas de suministros de Whopper con queso en las aldeas Irakís, sobre todo en esa tan problemática, eeeehm...¿Dan-asco, no?
- Quizá se refiere a Damasco, señor presidente
-¡Eso!¡Damasco!.
Con ese nombre, uno diría que sus habitantes tienen muy poca
autoestima. Necesitan un poco de autoestima Americana. A nosotros nos
sale por las orejas.
- Pero Damasco está en Siria, señor.
- Pues eso, en Irak, ¿no?
- No, señor presidente. Siria es otro país.
- ¿Seguro? ¿no es un estado de Irak?
- Si, señor, estoy segura.
- ¿Y esos chicos tan graciosos de los adosados que terminan en punta?
- ¿Perdón, señor?
- Sí, esos que siempre están de perfil...
- ¿Los egipcios? ¿Egipto?
- Si, esos. ¿También están resistiendo?
- No, señor. Tampoco forman parte de Irak. Es otro país distinto, también.
- Vaya. De todas maneras, probablemente les gusten los Whopper con queso, ¿no crees,Condi?
- No lo sé, señor.
Pobrecilla.
Tiene una cara de asombro ante mis preguntas que casi me da un poquito
de pena. Si no fuera porque la muy guarra me ha escondido las
galletitas, la seguiría contando cosas.
-
Aaaay, cuanto te queda por aprender, Condi. Bueno, pues haz una lista
de las ciudades irakíes con necesidad de Whoppers con queso y pásale
una lista al responsable de catering.
- Si, señor, como ordene, señor.
- Y,... ¿me podrías traer las galletitas cuando termines?
-
Señor, la verdad es que no sé de qué galletitas me habla. Pero si
quiere le puedo pedir al jefe de catering que me consiga unas. ¿de qué
las quiere?
Chica lista. No reconocerá que me ha escondido las galletitas, pero me las traerá. La he impresionado con mis deducciones.
- Bien, sí, puedes pedirle unas galletitas de esas de chocolate. Y un vaso de leche
- Bien, señor. Ahora mismo se lo traen, señor.
- Ok, Condi.
Condi me saluda, cierra la puerta y se va. Por el pasillo la oigo dar ordenes inmediatamente, y de manera bastante enérgica, algo sobre unos whopper de 'los cojones'.
Un día tengo que ir a ese restaurante, deben hacerlos bien. Lo que no
sé es dónde está. Bueno, cuando vuelva Condi se lo pregunto... O
mejor... voy a la sala de mapas y se lo pregunto a los buenos chicos de
allí, que de mapas deben saber un rato.
Buegh.
Qué calor hace aqui. Tengo los pantalones pegajosos y húmedos por la parte del culo. Estas sillas de cuero no son buenas para estos dias de calor.
Salgo de mi despacho, y el guardia desvía un poco la vista hacia mí y me saluda
- Buenos días, Hijo - le digo. Estoy de buen humor. Condi me va a traer galletitas.
Me alejo hacia el baño a lavarme un poco (Un presidente no va por ahí oliendo a sudor) mientras el guardia tartamudea algo. Pobre, otro novato, tengo que hablar un rato con él para que vea que soy como cualquier otro de por aquí. Condi debe haberle cantado las cuarenta con lo de las galletitas, porque le oigo decir algo de galletas y culo. Nota mental: recordad a Condi que no utilice expresiones soeces cuando pregunte por mis galletitas.
Curioso.
Mi sudor sabe a chocolate. A lo mejor Colin tenía razón y me estoy pasando con las galletitas.
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