


| Escritor: | ALenis_Guerra |
| Públicado: | 27/04/2008 |
¿Cuál es la historia
detrás del poema? Al leer un poema, muchos
nos imaginamos el suceso o pensamiento que lo ha inspirado. ¿Por qué no mostrarlo? No tengo un por qué a eso. Un poema y la historia que le dio vida
OoO oOo OoO oOo OoO
Fui a Caminar
Crucé la calle y seguí
adelante Sabía que tú no ibas a
tomar mi mano Seguí tan lejos sin
aminorar el paso Ese es el momento, en que
me sentí flotar
Justo cuando podía tocar
el cielo Vienes y me halas a tu
lado Sacrifiqué día a día mi
libertad Pero valió la pena por
este final inesperado
Aunque los sentimientos
siguen Todo lo demás cambió de
golpe Mi tiempo se agota Lo siento
debo cruzar
sola
Entonces dime ¿Me dejas ir? Estoy cansada, y mis pies
necesitan andar Pero no este camino, sino
uno especial
Crucé la calle y seguí
adelante Creí que no ibas a tomar
mi mano Seguí tan lejos con una
sonrisa en los labios Las manos tibias y calor
en mi pecho Es ese el momento, en que
comencé a volar Tú debes seguir El otro lado de la calle
aún no es para ti. Con este lugar jamás
soñé
tranquilo que todo va a
estar bien.
Aunque todo cambió, y ya
no pertenezco aquí
Crucé la calle y seguí
adelante Me tomaste de la mano y
me diste un último aliento Por eso conservo calor en
mi pecho Una sonrisa en los labios Y una tranquilidad en mi
ser.
Ahora soy libre Ahora soy feliz Tengo el cielo entre mis
manos Y al fin puedo partir.
Caminando por la acera se encuentra una pareja; están juntos pero van
separados, andando hacia el frente sin apartar la vista, ni mirarse el uno al
otro.
Algo pasa entre ellos; siguen posando su vista al frente, disimulando
indiferencia, dominados por el orgullo.
Tienen problemas que no quieren, ni saben como enfrentar; todo por la
estupidez de no querer hablar -por ambos- de no reconocer sentimientos que ahí
están -por él- de tener miedo a una respuesta sin pregunta que sabes te puede
destrozar -por ella-
Ella sigue caminando hasta que no aguanta más; se le escapa una lágrima y
al fin, a su compañero ha de mirar.
Él la observa inexpresivo y sin entender, hasta que una lágrima ve correr.
Siente en su pecho una opresión; le hace daño a ella y eso lo abate sin
contemplación. Aunque siente todo eso, su rostro no muestra emoción. Es de débiles querer
tanto se repite en su mente como en una grabación.
Todo es culpa del rencor, orgullo y temor.
Ella lo mira y no encuentra nada ahí. Le devuelven una mirada vacía, pozos
negros la analizan; ya no quiere estar así.
-Aunque te amo con toda mi alma ya no quiero sufrir más. Me duele
demasiado; tú nunca me vas a amar; ya está bueno de hacerme la ciega, no te
puedo exigir más. -termina de hablarle y comienza a caminar, cruzando la
calle, dejándolo atrás. Lo que era una lágrima se desborda; por fin empieza a
llorar.
Él la ve alejarse, cuando algo dentro de sí, se comienza a desquebrajar.
Siente el enorme deseo de ir por ella, sujetarla, abrazarla y besarla, de no
dejarla ir jamás. La ama con todas sus fuerzas, sin ella no es capaz ni de respirar. Ha sido
un imbecil por tanto tiempo, al hacerse el ciego y no quererlo aceptar. Ahora, cuando ella se va, es que manda su tonto orgullo y viejos dolores a
volar. Sé que puede ser tarde, pero lo tengo que intentar -piensa- mientras
hecha sus pies a andar, baja la acera. A ella ha de buscar.
Ella va por el medio de la calle, acercándose al otro extremo está, cuando
escucha un grito y un coche fantasma ve llegar. Pasmada del susto permanece sin
reaccionar; al coche fantasma tal parece que sus frenos le van a traicionar
de
una embestida cae al suelo
poco a poco ya no siente más.
Abre sus ojos mirando al cielo, sintiéndose estafada porque su vida ante
sus ojos no vio pasar. De lo único que está segura, es del sueño que poco a
poco la empieza a llenar, dominándola cada segundo sin parar
y justo, cuando
está por cruzar aquel camino, alguien de su mano la ha de tomar, haciéndola
volver unos minutos más.
Él empieza a cruzar la calle, aún la puede observar; cercana al otro
extremo la ve llegar, cuando un coche de la nada aparece sin más. Grita con
todas sus fuerzas hasta quebrar su voz, grita un ¡cuidado!, rogando llamar su
atención; ve como para en seco, tratando de asimilar, ve al coche acercándose
cada vez más. Quiere correr hasta ella, pero sus pies no responden ni un paso atrás, ni
un paso adelante; solo se queda inmóvil, viendo su vida pasar ante sus ojos
su
vida junto a ella en cuestión de segundos.
De un respiro despierta, justo cuando lo inevitable está a punto de pasar;
con su vista puesta en ella empieza a correr, mientras observa como resulta
embestida y al suelo ha de caer. Por más que corrió, a tiempo no llegó. Solo le queda postrarse al suelo y
echarse a llorar. Toma su mano, y su nombre empieza a pronunciar.
Ella escucha su nombre, alguien la llama. Gotas en su rostro siente llegar,
su vista al cielo distrae y a él comienza a mirar
emociones en su rostro, en
sus pozos puede apreciar; él la llama con desenfreno, rogándole aguantar, le
dice que la ayuda ya está por llegar. Ve sus lágrimas correr hasta su destino
final.
Lo escuchó desesperarse, gritando por auxilio una y otra vez, la toma en
sus brazos y en su pecho la ha de recostar, esperando por la ayuda que está a
punto de llegar, comienza a hablarle, confesándole todas las verdades que por
orgullo, estupidez y tal vez miedo, nunca se atrevió a aceptar.
Rompió el sello de sus labios y le confesó que la amaba, que sin ella no
era capaz de nada. Le suplicó que resistiera, que por favor no lo dejara, le
habló de su estupidez y suplicó por su perdón. Le dijo que él no la merecía, y
que si su decisión era apartarse, lo aceptaría, pero que por favor luchara por
su vida, porque si se iba no lo soportaría. quiero que vivas junto a mí
pero
me conformo con que vivas, así sea lejos de mí yo muero contigo si te vas
pelea por vivir un poco más
Escucha cada palabra y no puede evitar acompañarlo a llorar. Conmovida,
lucha por acercarse un poco más, y comienza a susurrar.
-Siempre anhelé esas palabras,
ahora me zumban en los oídos y me dan un aliento que para mí ya es
prohibido. Te amé por años, te amé hoy y por siempre lo haré
aunque ya no me veas,
mi amor quedará en ti y lo revivirás cuando pienses en mí
tienes que dejarme
ir pero tu debes seguir. No te preocupes
yo soy feliz
tú no te niegues a
volver a vivir
y vuelve a sentir
En una débil caricia tomó su rostro entre sus manos, y con ojos brillosos
una sonrisa le dedicó. En un último susurro le dijo Te amo
cerró sus ojos y con aquella sonrisa en su rostro, se despidió,
brindando por un lejano reencuentro y por un vive nuevamente y sé feliz en su último aliento.
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