Se levanto una tarde fría, con los ojos inyectados de sueño, busco en el suelo su alma, busco llevar a arreglarla, mas sin embargo, en el piso aguardaba el fracaso y su cara solo encontró el suelo, abrumado en su confusión busca recoger las liras de su voz para querer afinar un grito, que ahogado en su pecho desgarra la vida, la banal vida que lo llevo a conspirar contra su sombra, esa que siempre a sus espaldas se reía, no es locura lo que siente entre los dientes, no se cura con pastillas ni solventes, esto es la luna desnuda llorando sobre las nubes, es un descanso del cáncer aposentado en lo urbano, descanso de la inquisición de dioses y etnias, solo así asimila lo mal que vive, solo así vive en armonía con su mundo y sus mentiras para poder dormir en paz y despertar de nuevo en su cuarto almohadado con el uniforme de ausente, para anotar un nuevo día en la bitácora del manicomio.