-FLOR DE LOTO-
La noche era aburridísimamente húmeda, fría y de un invierno de los que
te abraza el frió y no te quiere soltar. Andaba distraído pensando en
mis cosas, y mis huesos me pedían algo caliente para entrar en calor.
Las tiendas comenzaban a bajar las persianas como si el mal del reloj
le hubiera entrado a todo comerciante viviente. Andaba con paso ligero
y al final de la calle vi el letrero parpadeante de neón purpura como
me hacia guiños coquetos para llamar mi atención.
Tan solo introducirme en aquella boca cálida con forma de puerta, me
dio la bienvenida con su calor interior. Al joven camarero un muchacho
espigado con el cabello ensortijado y dorado como el trigo, le pedí un
té bien calentito, -¡Té verde con dos sobres de azúcar por favor!-.
Vi una pequeña mesita, con un asiento libre y fui a su caza y captura
para que otro cazador más avispado no me quitara la pieza con patas. Al
momento y casualidades de la vida mientras un servidor agitaba la
cucharilla para marear el líquido verdoso, se escucho la voz de un
hombre en el pequeño escenario que tenia frente a mí. -Señoras y
Señores, por favor,- les ruego unos segundos de silencio.
El ronroneo
de los presentes se tradujo en un silencio sepulcral. Amigos míos tengo
el placer de invitarles a escuchar la voz de una mujer como seguro no
abran escuchado jamás. El murmullo volvió a increpar al hombre erecto
micrófono en mano. -¡Es cierto querido público!.-
Las luces se morían
plácidamente mientras el locutor iba recitando con voz baja y pausada
el nombre de la artista. -¡Para todos ustedes!........... `` FLOR DE LOTO´´.-
Bueno
pensé, té calentito y actuación en vivo, con ese nombre se queda vació
el bar fijo.
Se escucharon unos cortos aplausos desavenidos mientras salió la
pequeña mujer. Un par de focos la apuntaban con su mira telescópica
iluminando su rostro, el establecimiento se quedo en la penumbra.
Tenía
rasgos orientales en sus ojos, su cabellera de media melena era negra
como los grillos del campo, su tez blanca como la nieve del
Kilimanjaro. Un vestido violáceo y ajustado con cuello japonés le
llegaba hasta más abajo de sus rodillas, era ceñido y esto dejaba ver
su hermosa figura bien cincelada. Hizo un pequeño movimiento de cabeza
y la música comenzó a besar nuestras orejillas preparadas para dicho
momento. Bajo un silencio sepulcral de los allí presentes, las notas de
un acordeón ponían el ritmo melancólico, compañero de viaje a la dulce
voz de aquella geisha salida de no se sabe dónde. ......-¡¡DIOOOOS!!.-
El tipo
tenía razón, que voz más suave y aterciopelada. La pasión y entrega
hacia que todas las personas presentes estuviéramos con la mirada fija,
hipnotizados, hechizados diría.
El tono iba subiendo, y nosotros enamorándonos, hombres y mujeres
perdidos de la ciudad mojada. Caíamos a los pies de aquella mujer de
metro y medio de voz mágica.
Me sentía embrujado, atraído por una mujer
que tenia justo detrás mío y ella viceversa. Me gire y la comencé a
besar con pasión y extrañeza, todo el mundo hacia lo mismo mientras la
mujer no paraba de cantar. Sus notas golpeaban una y otra vez nuestros
corazones enloquecidos, febriles y con ganas de hacer el amor allí
mismo.
-Le arranque su blusa blanca casi sin darme cuenta, ella hizo lo mismo
con mi jersey de cuello alto. Aquello era.. -Sodoma y Gomorra,- al más
estilo bacanal romana. Mientras mis manos ávidas de tocar carne de
hembra,.... el acordeón atizaba con fuerza la llama en mi cabecita loca de
deseos lujuriosos. Llego el despelote total, todo el bar revolcado en
los instintos más animales íbamos fornicando al ritmo de- LA VOZ.- Las
notas cada vez más agudas se clavaban en mi sien, no podía parar de
agitarme y de tocar los senos prominentes de mi pareja receptiva en
todo momento.
Hasta que llego el cenit, el apogeo más grande vivido por
un grupo de personas tiradas sobre cualquier sitio de aquel lugar de
bebidas. La culminación, el divino pináculo. El final de la canción hizo
que sus notas agudas como dardos envenenados rompieran vasos y botellas
de aquel local de vicio y libertinaje.
Extasiados, quietos como muñecos en la deriva de la noche, la mujer
acabo su relato musical saludo con reverencia oriental y desapareció
como vino. Instintivamente la gente comenzó a aplaudir y a escupir
-¡OLES!- por sus bocas aun repletas de sexo y depravación. Pero amigo
todo se acaba y eso tubo su fin. El final del jarro de agua fría que
callo sobe nosotros al mismo momento de vernos los unos a los otros
como Adanes y Evas. En el paraíso de los cubatas, cervezas y demás
alcoholes.
Nunca antes vi a tanta gente vistiéndose a todo correr y a
tanta velocidad. El bar se quedo vacío al momento, me vi fuera en la
acera con un inmenso chaparrón golpeándome sin piedad. Parecía que los
dioses querían limpiarme el aroma del sexo rociado por todo mi cuerpo.
El neón purpura dio su ultimo guiño de vida por aquella noche. El bar
cerro su boca como regalándome un bostezo. Solo por la calle aun
traspuesto por lo ocurrido sentí el despertar en mi cuerpo, cuando un
automóvil esparció toda el agua de una charco sucio y marrón encima de
mí.
Aquel día no se me borrara de mi cabeza por mucha agua que el mundo me quiera regalar.
Que bárbaro...lo que puede hacer una voz, un encantamiento muy peligroso jajaja.
Pues me ha gustado, te las traes Agustí. Besos.-
Llego el despelote total, todo el bar revolcado en los instintos más animales íbamos fornicando al ritmo de- LA VOZ.- jajajaja, buenisimo,esta mezcla de "el Perfume "y comic "el vibora" , o por lo menos a mi me recordó eso, me encantó.
Será influenciado por tu perfil pero este relato se me antoja en una Barcelona en blanco y negro que adquiere color cuando Flor de Loto empieza a cantar.
Un gran saludo amigo.
cerrar los ojos, escuchar una canción, su voz, la melodía y seguro viajareis por infinitos lugares del placer mas delirante.............
Vaya vaya, amigo mío. Sí que me has sorprendido!! Reconocí el inicio de tu historia tantos deambulares azarosos que te llevan a sitios con magia, donde una voz te transporta y te obliga a vivir sensaciones inusuales.
Pero, tu relato, va tanto más allá que me quedo con la boca a la altura de los pies, y releo y releo y releo. wow!!
Genial. El poder de una tonalidad de voz, de una melodía..., increíble. Me ha gustado el ritmo con que lo cuentas.
solo el té, puede hacerte ver y escuchar cosas tan delirantes.....
¿Y si es limón limpio y puro, tampoco...?