Tu figura es una sencilla muestra del universo, una presencia de todas las cosas, un manifiesto de la belleza.
Tu rostro es la evidencia de que los
dioses existentes.
Tu cabello es la continuación de la piel
cornificada, y contiene una fibra de queratina,
constituida por una raíz
y una base, que se forma en un folículo de la dermis, que por
cierto se encuentra reseco. Tienes que cambiar el shampoo.
Tu cuello es un poco corto.
Tus muslos están bien. Firmes, gruesos,
con un poco de celulitis, pero bueno, no todo tiene que ser perfecto ¿no?.
Tus ojos son esos órganos que detecta la luz siendo la base del sentido
de la vista.
Se compone de un sistema sensible a los cambios de luz, capaz de transformar
éstos en impulsos eléctricos constituidos por la capa exterior, llamada esclerótica,
la capa intermedia o la coroide y la capa interna conocida popularmente como retina, y en ella se
encuentran las células sensibles a la luz: los bastones y los conos. Todas
ellas cubiertas por la córnea,
una membrana transparente y resistente que carece de vasos sanguíneos. A todo
esto tu ojo izquierdo es brevemente más pequeño que el derecho.
Tus manos
tus manos
tus manos son dos esencialmente.
La izquierda y
la otra izquierda, fenómeno que se produjo por la ausencia del
cromosoma 15 en tu contenido genético.
Tu aliento
.¿Has entrado en una casa
donde están cociendo prietas?-
Tu senos, ñam ñam ñam. Tus senos son
arte
perdón, artificiales. Ambas bombas de silicona me miran directo e incitan
a su posesión. Se acercan demasiado a lo que se conoce como perfección, salvo
por que los tienes en la espalda.
Tus brazos son extensos, demasiado según
yo, considerando tu baja estatura y creo además que desobedecen los cánones
estéticos del periodo clásico griego, los que sobreviven hasta hoy y orientan
la percepción armónica de la realidad.
Tu abdomen es un tanto peludo, a la
vuelta hay salón de belleza en donde hacen depilación general a un precio accesible
y te dejan sin ningún pelo en ninguna parte de tu cuerpo. Yo ya me la hice y
parezco un niño de ocho meses.
Tu boca es un poco estática, pero está bien.
Tus dientes
tus dientes salen en las
cajetillas de cigarrillos.
Tus besos son la misma llama olímpica que
encienden los calderos rojos de tus labios sedientos de amor. Ojalá un día me
des uno.
Tus pies son bellísimos, una majestuosa
escultura trazada por las manos de un maestro. Ese sexto dedo no me molesta
nada, incluso te asienta.
Tu nombre me perturba un poco, no puedes llamarte
AA1645.
Tu figura débil se esfuma entre mis
brazos, pues te estás desinflando por debajo, mi querida muñeca inflable.
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