Fantasma

I

No es que no crea en nadie  o que a veces me falte la fe, pero no se puede  hacer caso  a todas las falacias hechas realidad de la gente de estos tiempos ,o de las pasado, si porque, cuando se vive en los confines de la tierra, todas esas fanfarronerías toman mas fuerzas y te hacen creer que si, que existen ,que soñaste con eso y que sin vacilaciones te topaste con la verdad en una de esas noches frías, cuando la luna ya descansa, y los trasnochadores han dejado de rondar para terminar acabados en sus lechos de mala muerte.
--- Esta noche si que la vi., si hasta me acompañó con su hermana hasta la esquina del parque.
Lo Escucho decir desde que tengo uso de razón, de los mas viejos que exaltan sus miradas de antaño para darle credibilidad a la historia.
 

II



Aquella noche reposaba de las frías masas de aire, y al pie del único foco de luz de toda la calle  entre sonidos e insectos mortificadores, Pelusa contaba su insaciable historia de la virgen muerta que sale en luna llena en el viejo puente de hierro que pasa a los caminantes al otro lado.


Yo, cansado de no hacer nada al caer la noche  y aburrido de la monotonía de la TV, me apego al grupo de muchachos para escuchar desde mi rincón, la misma narración con detalles diferentes para no aburrir la función gratis de de un presentador añejo, consumido por las tradiciones y los mitos de los pueblos y asentamientos, de esta, la tierra nuestra.
Contaba de las veces que tropezó con la virgen muerta, de cuando la encontraron, casual, ahorcada al pie de la mata de mango, y ya acostumbrado a lidiar con ella, le preguntó de su descalabrada decisión, y entonces cuando notaba la total atención y el ansias de conocer el final en los ojos de todos los chicos, se detenía.
__ Acaba de decirnos cual fue el motivo, Peluso.
--De eso, ni pensarlo, le prometí que no revelaría el secreto, ¡trae mala suerte!
Igual da, no le creía nada de aquella historia, aunque, digamos que existía cierta pizca de credibilidad al saberse de varias personas que también  la veían llorando en el mismo lugar.
Pero también se dice que “el diablo se viste de Praga” para hacerte creer de su buena voluntad. En cuestión, allí estaba la leyenda, más latente que nunca y haciéndose pasar de generación en generación.

III


Eso si, jamás le hizo daño a nadie, ni las veces en que andaba sola ni cuando acompañaba a su hermana .Quizás y por eso  me tomé ciertos atrevimientos y me iba solo en luna llena y a media noche hasta el puente de hierro para encontrarme con la virgen y verle su rostro hermoso e iluminado como todos decían. Lo que quería era soñar con ella, hablarle, transportarla hasta mi casa.
Obsesionado estaba por saber el motivo de su muerte aun cuado sabia de su inventada existencia en los testimonios   de todos lo que sabe Dios, andaban por aquellos lugares.
Buscando una respuesta, u obsesionados como yo encontrar la manera de hacerle el amor, porque entonces la historia de Peluso la había convertido en señora encaprichado en estar con ella.
Y de sus gritos angelicales, mezclados con eco y lejanía que salían de su adentro, enjaulado desde toda una existencia misma de generaciones.

IV


Más de una vez regresé al viejo puente, y más de una vez retrocedí con las ansias vacías.
Abrí macilento la puerta pintada de blanco y me acurruqué para soñar de nuevo con la inmaculada.
Al rato tocaron a mi puerta, me levanté despectivo, abrí y no se si era la virgen muerta o algún sueño repentino de alguien similar, pero la figura resplandeciente de una entrada en los 20, me hicieron hacerle el amor como nunca se ha  amado a alguien.
Y las historias de Peludo, y su afán de hacer cree cosas, se escuchaban desde mi guarida, cada noche, mientras ella, resplandeciente, hinchada de satisfacción, me contaba la verdadera historia que nunca existió.
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Comentarios:

Escrito por: mariarosa       05/07/08 13:53
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¡¡Que buena historia!!

Una historia diferente, con una excelente narración, mis humildes felicitaciones por tu texto.
Páginas: 1

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