Existen razones que obligan al análisis, a un verdadero análisis que haga justicia de una vez y por todas, a nosotros los hombres. Veamos lo siguiente:
¿Quien es el único que se atreve a comerse todo lo que le sirvan sin quejarse?
El abnegado hombre...
¿A quien le toca mirar para el colchón en vez de disfrutar la decoración del techo y soporta gritos en plena oreja?
El sacrificado hombre...
¿Quien levanta los pies cuando están fregando o barriendo?
El considerado hombre...
¿Quien es el que va vestido de negro al matrimonio?
El entristecido hombre...
¿Quien es el que se expone a una laringitis aguda por estar gritando ¡Amor, ya llegue! cuando llega a la casa?
El dulce hombre?
¿Quien es el que se expone a una ulcera, cuando al llegar a casa no encuentra el aseo hecho, la comida caliente, los niños cambiados, la ropa limpia, el refrigerador con cervezas, y a la mujer toda despeinada, sudando a mares frente al fogón, aparte de soportarle que te diga que está estresada?. Quien va a ser.
El incomprendido hombre...
¿A quien es al que le toca exponerse a que lo apuñalen en un bar de mala muerte o lo roben en la calle, cada vez que sale a esas sanas reuniones nocturnas con sus amigos, mientras la mujer ronca en su camita, bajo techo?
Al desprotegido hombre...
¿Quien es el que a pesar del cansancio y el estrés, jamás podrá fingir un orgasmo?
El sincero hombre...
¿A quien es el que le toca trabajar para pagar el recibo de la luz, porque la desconsiderada de la casa no hace sino usar electrodomésticos por horas, a diario?
El responsable hombre...
¿Quien tiene que matar las cucarachas y ratones de la casa porque a Su Alteza le da pavor?
El valiente hombre...
¿A quien regañan cuando llega con pintura de labios en la camisa?
Al incomprendido hombre? (¿acaso uno no puede tener un amiga que trabaje de payaso?)
¿Quien tiene que rasurarse la barba todos los dias?
El pobre hombre... (bueno y la suegra)
¿Quien manda en la casa?
La suegra, la mujer, la cuñada, la sirvienta, el perro, la vecina y hasta el gato del
abrumado hombre.
¿Quienes tienen que aguantarse las ganas de llorar?
El inconmovible hombre... (Nosotros no lloramos. ¡Que quede claro!)
¿ A quien regañan, porque se le caiga sin querer una pequeña e insignificante ceniza de cigarro, en el piso?
Al preocupado y aseado hombre...
¿Quien nunca lleva la contraria, jamás pide que le repitan una pregunta y se viste en menos de diez minutos?
El ágil hombre?
¿Quien tiene que aguantarse las típicas escenitas de: Ya no eres el mismo.No me vengas conque que estás cansado. Ese pelo no es mío. Me voy a casa de mi mamá.
El resignado hombre...
Estas razones ratifican el derecho del hombre a tener un día especial para él.
Por lo que debemos exigir "EL DÍA INTERNACIONAL DEL HOMBRE".
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