No puedo hablar por eso escribo, no se a quien dirigirme, por eso no digo mi nombre tampoco, pero esta noche quiero escribir, si he de morir después de esto, no me importa, quiero escribir, hasta destrozarme las manos, hasta sangrar los dedos, la verdad quiero escribir hasta olvidar, hasta curar parte de mi corazón desgarrado.
Tengo quince años, estudio en un colegio particular del Cd de México, uno de esos religiosos donde cada viernes tienes que confesarte, y cada viernes yo confieso lo mismo: Me he enamorado perdidamente. Me enamoré de el no se cuando y no se porque, pero lo hice necesario en mi vida, lo hice mío, lo hice indispensable, se enamoro de mi como un loco, me hizo su vida, me dijo que era su amor, trece años de diferencia en las edades, muchos momentos de vida inexplicables y mucha experiencia de su parte, nada comparada con la mía. Nunca salgo de casa, el vive en la calle, nunca hablo con nadie, el solo habla conmigo. Y lo amo, y me ama, y nos amamos.
Cuatro años pasaron desde entonces, siempre juntos en un ir y venir de momentos, en un corro y te alcanzo de situaciones, lloro, me abraza, rio, él sonríe, camino, me acompaña, me caigo, me levanta. Y lo amo, se que lo amo, porque a diario sueño con el, porque en cada momento le pienso,, porque mis minutos de vida se rigen por su voz, porque mis sueños están firmados por su nombre. ¿Comprenden entonces que le amo? De una manera enferma y ciega, de una manera a forma de caprichos y berrinches, de insensatez, si es que la palabra existe, de deseo, de controversia, de discusiones, de amoríos, de coqueteos, pero le amo, le amo porque es mi vida, porque estoy yo en su cuerpo.
Y hoy, después de ya un año de haber terminado como novios, pero tratando siempre de no olvidarnos, lo vi, de nuevo en esa casa, donde tantas veces, jugamos, cocinamos y bailamos, donde la luna fue nuestra compañía y las estrellas coqueteaban, lo vi de nuevo y la decoración había cambiado o me iba de aquí o remodelaba mi vida entera sin ti me dijo, me sentí extraña, el sillón donde tantas veces estudiamos juntos estaba en el olvido, la cama era nueva, había muebles nuevos, no me sentía como siempre.
Y lo vi y me vio, y charlamos y me extrañaba tanto como yo a él. Y quería que lo abrazara, para acariciarlo en su soledad, y lo abrace, y me tomó con fuerza, y me do sus manos y quise besarlo, y se negó, me rechazo, y me dolió.
Lo tomé del cuello, le pedí que cerrara los ojos y lo besé, y él no se movió, pero cerró los ojos y me abrazó de una manera, de la manera que nadie me ha abrazado, a su manera, con su cálido cuerpo, y lo besé sin respuesta, y lo sentí y se excitó, y se tocó y lo toqué, y me rechazó de nuevo, y nos perdimos en silencio, y no quiso saber de mi , y me pedio que le diera mi ausencia, y es que yo no sabía no era mi intención, él estaba ya con otra, el tiene ya un compromiso, él no quería serle infiel, quería ser honesto y no puede, porque se que me quiere, se que me extraña, y aunque me digan que es sumisión o autosugestión, me gusta saberlo, me gusta pensarlo, me gusta decirlo.
Porque si, traté de convencerme de que me amaría para siempre, pero ya no era mío, no quería besarme porque el pertenecía ya a otros labios.
Y lo olvidaré no mencionare su nombre porque me duelen los labios, no recordaré su cuerpo, no lo pensaré mas porque pretendo olvidarlo y no puedo, o puedo, necesito fingir, necesito morir, porque no puedes dejar de amar asi nada más, no puedes olvidar, y tengo miedo, de la soledad, pero lo enfrentaré,, caminare si es necesario descalza, caminaré sin tu recuerdo, por eso esta noche quiero escribir, quiero escribir hasta olvidar.
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