Aqui estamos, sentadas, tomadas de la mano y abrazadas por el frio.
Golpea la puerta con odio, sabe que algo tramamos.
Entra y nos arranca a una de nosotras con fuerza, tirandole del pelo. Ahora somos dos, con mucho miedo y frio.
La lleva afuera apuntandola con una escopeta, el loco Billy nos apunta a nosotras pero se que en algun momento se va a descuidar.
Ella llora, grita, mientras la lluvia comienza a caer y nos aleja mas.
Se que Sam la va a golpear, el es un enfermo.
- Se quedará dormido por 15 segundos.-le susurre a mi compañera. Ella me miró y sonrió un poco.
Billy seguía apuntandonos y balbuceando algo, mientras que ella buscaba algo contundente.
-Dale!- mi grito no se escuchó más allá de nuestras paredes pues la lluvia sonaba copiosa y fuerte.
Un pedazo de hierro voló directo a la cabeza de Billy golpeandolo tan fuerte que lo desmayó.
-Vamos!- me agarró de la muñeca y corrimos hacia la puerta, vimos a la otra chica sentada en una mesa de madera, toda empapada, mientras Sam le gritaba y pegaba, cada vez se violentaba más.
Abrimos la puerta sin ser vistas y corrimos sin parar, los niños que siempre me ayudaron me volvieron a ayudar, me marcaron un camino seguro.
Agarrados de la mano corrieron por un riachuelo al que mi amiga y yo saltamos.
-Sacate la campera!- Nos despojamos de algunas ropas.
Los niños desaparecieron antes de que les demos las gracias y nadando exahustivamente logramos alejarnos.
Sentadas en la orilla vemos a nuestra tercera, clamando ayuda. Billy despertó y ella no se salvó.
Tiradas ya en el suelo, nuestro pecho subia y bajaba en frenesí.
-Quiénes eran esos niños?- me preguntó
-Fantasmas. Allí está lleno de esos.
Apretó mi mano con fuerza y se durmió.
Aún con frío, cansada y asustada, me dormí. Espero volver a despertar.
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