Cuando parece que todo está perdido. Cuando sucumbimos al desánimo
y todo se torna negro, los verdaderos héroes vencen
al desaliento. Buscan en su interior un motivo por el cual seguir
adelante. Y demuestran que, por muy grande que sea el problema, por muy
dificultoso que sea el camino, o por muy poderoso que sea el
adversario, nuestra fuerza interior, la que sacamos del corazón, puede
salvar cualquier obstaculo.