Querida madre, me parece una eternidad desde que ya no estas conmigo y solo han pasado un año y siete meses desde tu partida, te recuerdo todos y cada una de los días de mi vida, desde que me levanto hasta que me acuesto, pero ya no, con tristeza, ya no, con lagrimas, ya no, con dolor ni impotencia, al contrario, cada vez que te recuerdo asoma a mi cara una sonrisa, se alegra mi corazón y me anima a seguir adelante, ha sido duro, pero es cierto que todo se supera con el tiempo y ahora he comprendido, que si yo estoy bien, tu estas bien y eso es lo importante. Hacia mucho tiempo que no era capaz de ir a visitarte, pues cada visita suponía, dolor y tristeza y volver a empezar, así que deje de hacerlo, aunque siempre te he tenido presente en mi día a día; hoy me levante como cada día, prepare el desayuno y salí a la terraza, hacía un día perfecto, soleado y me sentía feliz, de repente recordé que era el día de tu santo, así que me arregle para ti, me puse un vestido bonito, unos zapatos de tacón alto, un collar tuyo, me arregle el pelo rizado, como a ti te gustaba, me maquillé y con una sonrisa en mis labios me fui a la oficina, según se acercaba la hora de la comida, fui a buscar un bonito ramo de flores especiales para ti, tus amadas margaritas -, regrese a casa y después de comer, le pedí a Jota que me acompañara creo que delante de la gente me siento con más fuerzas - y por supuesto, la peque, se apunto a la visita, ya sabes como es, le encanta estar en medio de todo, ella dice que esta creciendo y aprendiendo y con la excusa se apunta a un bombardeo, menuda es, así que cogimos el coche y nos fuimos los tres a visitarte, llegamos pronto, pues al ser un día laborable no había mucho trafico ni tampoco mucha gente, recorrí el pasillo, como antes lo hacía todos los domingos, pero esta vez no sentía ni pena ni tristeza, era como dar un paseo, al fin llegue hasta ti, me sentía feliz, porque te notaba notaba tu aroma cerca de mi, que estabas conmigo, - la peque me pregunto por ti -, pero ella aun no entiende bien la situación, jota, se quedo muy serio mirándote y se puso a llorar, le acaricie y le dije que no llorara que tu estabas bien y eso era lo importante, te di un enorme beso y deposite el ramo de margaritas sobre su tumba, en tu nombre, en tu honor, por el día de tu santo, por todo lo que me has enseñado y por seguir queriéndome y cuidándome todos y cada uno de los días de mi vida, gracias mama. Un beso.
|
Imprimir |
Enviar historia |
