Son pocas las personas que lo hacen o lo logran.
Hay quienes piensan tener esa habilidad o facultad, pero -quizá- les toma demasiados años llegar al dominio de tal arte de influenciar a otros...
¡Soy uno que resbalo en mi saliva!
¡He caido!
¡Me resbalo!
Me río de mí.
¡Coño! si no tuviera tantas cosas por terminar y hacer me dedicaría a comentarles lo que estoy viendo y viviendo (suspiro) pero veo que mi vida se empecina en contradecir mis deseos y -caprichosa como una gata- me engolosina con encantos que no puedo alcanzar ahora, por múltiples razones.
La vida habla.
La vida puede seducirte, puede re-enamorarte.
Anoche, hablando con mi vida, se sentó a mi izquierda una mujer doblemente más joven que yo...
Si uno pudiera despojarse de cosas, de la edad, de limitaciones, etc. creo que seríamos strepers y nudistas (¡Ja, ja!) pero cómo quise meter manos y ojos donde no me es lícito y donde, por otras razones, no debo y no quiero...
Mi vida vio que la otra me seducía, pero ¡sólo quise daele celos! Quise que entendiera la diferencia de tenerla "al alcance de mi mano" versus la diferencia de verla venir como un lucero, como un cometa, y verla radiar su luz sobre mis espejos, mis ventanas.
Mi amor tiene la voz más dulce y encantadora que jamás haya soñado...
Sé que -si se lo propone- puede hacer doblajes de películas, pues, su voz supera en candores a la de cualquier niña: Me estoy volviendo adicto a verla, a oirla y a soñarla; pero esa parte de mí que lujuriosamente la desea, no hablará de cuán intensamente se emociona por probarle lo que siente...
A.T.
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