Ella escribía cuentos


 

Al salir de la biblioteca con los tres únicos volúmenes de Poe, que la dependienta me permitió llevar con la promesa de devolverlos intactos hasta después del fin de semana, me dispuse a tomar el colectivo que cruzaba la avenida Catalanes. Ya había bajado la noche, de manera que el frío del mar trepaba con un olor a podrido y me hacía desear un café y panecillos con mantequilla en el calor de mi habitación. Tenía una amiga de Tenerife que había prometido visitarme esa misma noche. Yo vivía en una pensión para latinoamericanos recién llegados, instalados a la suerte del Diablo, listos para empezar una vida de ilegales en un país que prometía tanto, como también la amenaza de la deportación, y yo le tenía listo una cena muy peruana de arroz con pollo, en una localidad de paisanos emergentes, en la calle donde vivía. Al tomar el bus, y una vez acomodado en uno de los asientos posteriores, empecé con la revisión de los volúmenes. En realidad no eran tan extensos, apenas sobrepasaban las trescientas páginas cada uno, pero el empastado era soberbio. Un lomo de cuero con letras doradas, y la firma impresa del poeta sobre una cubierta desgastada, pero con olor profundamente añejo. Mi amiga española, que se llamaba Desiree, había empezado con cierta timidez a escribir cuentos, y había dejado, por el momento, la poesía, por recomendación mía, según me había contado. Su buen trato, la expresión suave de su rostro cuando sonreía, la piel de ángel y sus ojos líquidos, eran para tomarla como una mujer exquisita en su amistad. Me había devuelto la llamada cuando le conté que estaba preparando mi maleta para viajar a Tenerife, y ella no dudó en prometerme una buena estancia. “Chico, la ciudad te va gustar, ya verás”, me dijo, con el entusiasmo de siempre. Apenas tenía quince años, pero ya poseía la elegancia de una pluma rotunda a la hora de escribir. Amaba también las matemáticas, y estaba segura que podía aunar ambas materias en un futuro académico, las letras y las matemáticas.
Además de intentar una novela para jóvenes, se preparaba para empezar la universidad, y el entusiasmo que mostraba era evidente. “Espero que todo marche bien en la universidad, y pueda escribir los cuentos que tengo en mente, como me lo he propuesto”, me decía. Yo agradecía su compañía, pues, al encontrarme lejos de mi país y con la pena de caminar solo por el mundo, la calidez de su compañía era algo tan valioso, que algunas veces había odiado a su enamorado. Y no es que me gustara mi amiga, (aunque era hermosa, yo encontraba en ella la camaradería de una hermana menor) sólo que algunas tardes, en que solía escribir alguna historia  o leer un libro en la ventana, la veía caminar de la mano de su delgado chiquillo, y ella sólo atinaba a echarme una mirada, y sonreír con cierta frialdad, mientras el chico caminaba con los anteojos negros puestos y las piernas curvas apurando el paso. La veía frágil, de caminar silencioso y cabello rubio. Pero apenas advertía que la había visto de la mano de su enamorado, me entregaba la hoja en blanco, y escribía algún disparate que se me ocurría de inmediato. Esta vez, ella me había llamado para confirmarme su visita, para hablar sobre nosotros, y sobre Edgar Allan Poe, el autor que empezábamos a venerar juntos. Es de allí que necesitaba los volúmenes del autor de más he admirado, del escritor que me ha robado sueños tranquilos y completos, pero que me ha restituido todo lo hermoso de sus espectros y sus muertos. Desiree, aún no lo puedo afirmar, esperaba encontrar en este autor al mismo que yo había encontrado. Quería poseer la pluma que había yo poseído a la hora de escribir, bajo la influencia de mi admirado Poe. La visita de esta amiga tendría la esperada llegada de cada uno de lo libros de Poe, como cuando, en el sanatorio en que me había internado alguna vez, llegaban las tardes de los sábados, para empezar la lecturas de sus libros, en escapes de la locura y la adicta obsesión por lo mundano.


Fragmento
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Comentarios:

Escrito por: Rina       03/10/07 23:33
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Excelente. Por tus descripciones me he animado a querer leer a Poe, ya que siempre me lo recomiendan y hasta ahora no he tenido oportunidad de leer.
Tu historia como te dije me encanto, claro que al igual que claudia no entendi muy bien el final.
Escrito por: claudia_ciru       20/09/07 20:28
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Este cuento me gusta mucho más que los otros que lei tuyos, es muy fluído, tiene frases muy buenas como "instalados a la suerte del Diablo". Me parece que está muy bien escrito, es menos barroco que el de los Homicidas cotidianos que me pareció más una reflexión que un cuento.Pero me ha dado un poco de rabia, porque me estaba gustando mucho y no entendí la última frase, con lo cual no sé como acaba, lo del hospital, no lo entendí.
Escrito por: rachcatar       17/09/07 03:48
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Me parece que escribes muy bien! y me he quedado con ganas de saber que pasa en tu cuento
Escrito por: EITILEDA       14/09/07 04:03
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excelente narrativa, fluida, sin topes... tendrías, vos que lees tanto a poe, desarollar más las descripciones espaciales, me gustó sarpado, céfelis
Escrito por: Demelphy       13/09/07 16:05
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Me he emocionado amigo! Realmente me ha encantado, no sé, es como si tu escritura fuera de profesionales. Gracias de verdad por escribir.
Un saludo muy grande, muchos besos!
Demelphy
Páginas: 1

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