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ELLA.
Conocí el tiempo de andar descalzo, rompiendo la urdimbre del monte pleno, en pos de caracoles para echar peleas, sintiendo el aroma de tierra fresca del cercano aguacero en tierra ajena. Bellos momentos no crea, saltar un charco y caer en otro como potrillo salvaje que no conoce correa, ni que cincha aprieta. Moroso al llamado meridiano que como alondra soltaba al viento mi madre, que bella melodía, tenue y sencilla junto a la puerta aquel reclamo hacía; para con prisa lavar las manos y un plato humeante, invitando de guiños a un hambre abismal de barriga tan joven. ¡Joven no diga!, sin fondo tal vez. Repuesto el cansancio de mis tropelías, dispuesto como loco guerrero a rendir de un disparo la dulce tojosa, tan dulce la pobre, esperando con miedo su último día. Oh amigo para ella el último, para mi el primero, el primer día de mi vida que la conocí, pues ahí estaba agazapada, esperando el momento , su momento. ¡Saltó sobre mi, ciega, con saña, me miró por dentro! luché no crea, que si luché como un bravío, rodamos juntos, corrí, me escondía. Subí a un árbol y allí se subía, que fuerza mi amigo, que destreza, que agilidad. Ya mi corazón galopaba, que digo volaba y ella ahí persistente, tenaz, única hasta hoy. Así la conocí y estaba dormida, que despertar, lo hizo sin miedo, segura de su éxito, yo pobre ignorante que sino me escondo, pero ella es muy fuerte, me he escondido, a través de tantos años me he escondido, pero siempre me encuentra y entonces me ata pies y manos y me fustiga hasta el infinito. Bueno hoy lo puedo reconocer entre Usted y yo, le tengo miedo, tiemblo ante ella y siempre se sale con la suya, soy un pelele, hay que reconocerlo. Y lo más bendito, que aunque me castiga , me empuja y en ocasiones hasta me quita el sueño sin importarle si me enfermo, no la puedo dejar, lo he intentado pero no puedo, no tengo valor para ello. Fíjese en las contradicciones hasta la encuentro bella, es un poco más joven que yo, pero no es una niña, bueno más bien ya es madura, se juntó conmigo y estoy muy seguro que nunca me va a dejar, ni yo a ella. Que remedio, le digo su nombre, aunque sé muy bien que también andas con ella, así son las cosas.
Yo la llamo: conciencia
Fecha: 10-Enero-2003
CaribeOro
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