CUENTO:
EL ZORRO BAILARIN
Doña Juana Bustos, era una
moradora de
Entonces al sorprenderse de tal hecho, pensando que estaban robando sus animales, regresó corriendo a su casa, el cual no estaba muy lejos. Grande fue su sorpresa, increíble, un Zorro buen mozo con un saco pardusco, bien peinado hasta la cola, de patas con calzado al grito de la moda, había armado una gran fiesta con las gallinas muy hermosas, pechugonas, de ancas contorneadas y piernas bien gorditas que se encontraban en el corral de la casa de doña Juana, la música era a todo dar. El Zorro y las gallinas no paraban de bailar, quien podría creerle; un trompudo Zorro, oreja larga y dientes filudos pudo hacer una gran fiesta.
Lo que sucedía, era que las gallinas habían puesto como condición, antes de ser devoradas por el Zorro para despedirse de esta vida bailarían con él, todas las que allí se encontraban.
Cuando el Zorro, se vio sorprendido por doña Juana, éste; por temor a ser apaleado con semejante garrote, mostró una agradable sonrisa de oreja a oreja que sus filudos diente brillaban de blancura. Entonces, el Zorro pensó y dijo: Voy a congraciarme con ella y se puso a bailar como un perfecto bailarín. Doña Juana, al verlo bailar tan alegremente también se puso a bailar. Mandó a comprar dos cajas de cervezas. Grande fue la fiesta que lo celebraron por muchos días con almuerzo bien picante y cama chairichairi para los que se caían.
Autor :
Luis Huerta Lomotte
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