EL ZAGUÁN

Esta noche la luna ilumina mis pasos por la vereda del viejo barrio de San Telmo.
Aromas de jazmines y malvones retuercen mis narices impregnándolas de antiguos recuerdos.

 

Las sombras se alargan sobre los brillosos adoquines como un fantasmagórico dibujo burlón del barrio.
La soledad me acompaña mientras silbo un tango que deja escapar mi alma porteña entre los labios.
Paso frente a un zaguán y desde su profunda oscuridad  una voz teñida de vino tinto y cigarro me dice:

 

Oiga mozo, acérquese compadre y déjeme que le cuente mis historia, estoy tan olvidado en estos tiempos que no quiero morir con los secretos que guardo en mi interior.

 

Me acerco, acostumbro la vista a la penumbra, no veo a nadie, no hay nadie, es el zaguán que me habla.
Pongo en duda mi cordura, enciendo un cigarrillo con la excusa de poder iluminar su interior y encontrar una persona. Pero dentro mío deseo que sea el zaguán quien  me esté hablando y me  cuente sus secretos.

 

Me sorprende la luz de la mañana el zaguán ya no habla  durante la noche me contó sus cosas.

 

Me despido y me alejo con mi alma llena de nostalgia.

 

 

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Comentarios:

Escrito por: agastin59       13/05/08 12:47
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excelente escrito repleto de nostalgia, aromas y humo blanco de un cigarrillo encendido, se le de un tirón compadre.
felicidades
Escrito por: Renanalvarez       13/05/08 07:08
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tus historias conducen facilmente en la mente del lector.
gran historia
saludos
Renán
Escrito por: Osvaldo       12/05/08 23:39
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Me diste por el lado tanguero, amigo. ¡Qué más puedo decirte!
Escrito por: AndresMiranda       12/05/08 05:49
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Excelente poema.
Lleno de recuerdos tangueros, de zaguanes de arrabales nostalgiosos, con pasiones de amor y muerte. Conventillos poblados de cotorros donde el amor se vendía, malevos de cuchillos a la espalda, vengaban las afrentas de algún taura que le robaba el amor de una fulana caprichosa.
Un abrazo
Andrés
Páginas: 1

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