Morris siguió golpeando la puerta de la habitación, un par de minutos, pero Dorian no abrió, así que entonces tomó rumbo a su automóvil, lo había dejado en el estacionamiento, al caminar hacia él, recordó el esfuerzo previo a la compra del vehículo, porque la verdad era que las cosas no eran como lo pensaba Dorian, no era que a él ole sobrar el dinero, más bien era que sabía planificarse y ahorrar, y era verdad que no era un vehículo de tan dantescas dimensiones, pero ¡era suyo!. Al acercarse vio que uno de los focos estaba dañado, más bien, literalmente destrozado, aceleró el paso y claro, al estar frente a frente al automóvil, comprobó que el destrozo era tal, lanzó una patada a una de las ruedas, tiró un par de insultos al aire, pensando en que un tercero, durante la noche, para entretenerse, no había hallado nada mejor que destrozar su vehículo. En eso estaba cuando Dorian apareció con el cabello revuelto, y los ojos aún medio pegados, le hubiera caído bien un poco de agua sobre el rostro, pero estaba demás decirlo, puesto que seguro la agarraría nuevamente con él y no conversarían por el resto de las horas que les quedaban de viaje.
-¡Mira!, algún desequilibrado mientras dormíamos ¡destrozo el foco!, no puedo creer que haya gente así, pero no saco nada con ir a reclamar a la hostal, seguro dirán que ellos no tienen nada que ver. Toma, fui hace un rato a llevarte café a tu habitación y no abriste.-, mientras le pasaba el café, pedía en su interior, que Dorian terminara al fin con la idea tonta del mutismo.
- Estaba en el baño, cuando abrí la puerta ya no estabas, y respecto a tu automóvil, ¿te diste cuenta también, que el vidrio del asiento del copiloto no sube completamente? -Sorbetió el café, y fue a mirar el foco destrozado en la parte delantera.
- No, no me había percatado, Dorian -, antes de seguir hablando, hubiese querido abrazar a su hermano, pero se contuvo, la sensibilidad no era su fuerte, pero sabía que debía encontrar las palabras correctas para hacer que la conversación surgiera más fluida y natural y entonces retomar los temas que estaban pendientes entre ambos.
- Te equivocas, antes si los éramos, pero esta bien, respetare tu silencio, pero quiero que me escuches, aunque no digas nada; subámonos al vehículo mejor, hace frío, esta húmedo, y nos quedan al menos unas dos o tres horas antes de poder volver a realizar el viaje por carretera, antes toma esto, es un trozo de pastel de chocolate, pensé que te sentaría bien comenzar la mañana saboreando algo dulce-.
Manuel llevaba una hora buscando un teléfono, aunque sabía que le quedaba al menos media hora más, para encontrar un poco de civilización entre medio de esos parajes solitarios. Constantemente se miraba por el espejo retrovisor, estaba pálido, ojeroso, con una barba de un par de días, y con los labios resecos. Las manos se le estaban colocando temblorosas, y la sensación de haber vivido ese mismo instante antes, se le presentó como clavada medio-medio en el pecho. Se le erizaron los vellos de los brazos, cerró los ojos.
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