Llevaba 4 días transportando los maderos de pino y extrañamente en aquel viaje, no se había encontrado con ninguno de sus amigos, sabía que ninguno de ellos estaba enfermo, por ende, deberían estar trabajando igual que él, pero nada, no había caso, aún cuando se había parado en cada una de las estaciones que por lo regular realizaban todos, para descansar, tomar algo, contarse las últimas apariciones de almas en pena, o de comentar algún trastabille del viaje, ¡no había logrado coincidir ni con uno solo!.
Una sensación que podría haber descrito como malestar estomacal, se le presentó súbitamente al bajarse de su camión en una de las estaciones; ver otra vez el vació del terreno, no le parecía para nada normal. Pero bueno, quizás había habido alguna huelga del sindicato, de la que no se había enterado, y que tendría a todos los demás creyendo que él era un detractor de las causas que defendía a toda costa; sí, el trabajo era estable y sabía que a final de mes le pagarían, pero las condiciones de comodidad, de descanso, de previsiones médicas, de seguros de vida, y de aumento de salarios en concordancia con el aumento del coste de la vida, estaban realmente desvalorizadas por sus jefes, así que si había que hacer huelgas, se hacían Listo, estaba resuelto el conflicto de lo solitario que había sido su viaje, era hora de dormir, para llegar al siguiente día a tiempo con la carga.
Aún era otoño, así que era normal que las tardes y las mañanas se dejaran sentir heladas y húmedas, y una que otra vez, casi anunciando ya la llegada de la siguiente estación, se presentaba al amanecer, una neblina densa, Morris le había dicho que no hicieran el viaje en esa fecha, que seguramente habría neblina más de un día, y que eso impediría que hicieran el viaje en los días que estaban presupuestados para él, pero tercamente se había empeñado en insistir en que si él no lo llevaba, haría parar cualquier automóvil en la carretera, para llegar hasta el sur del estado. Esa mañana al despertar, se dio cuenta de que Morris tenía razón, y que no podrían continuar el viaje a las 8:30 de la mañana como estaba presupuestado, sino que deberían esperar hasta medio día para continuar.
Quizás era tiempo de asumir que se había empeñado tanto en ese viaje, no por que quisiera volver a la antigua casa donde crecieron, y solucionar al fin el duelo a medias que llevaban ambos por la muerte tan repentina de sus padres, sino más bien, logrando justamente lo que ahora estaba sucediendo, atrasar el viaje de regreso, a ver si conseguía que Morris no se casara. ¡Seguro su hermano lo miraría con esos ojos culpadores suyos!, ¡ya no soportaba que Morris fuera siempre el exitoso!, o quizás simplemente no soportaba que hubiese sido él, quien hubiese conquistado a Lucía.
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