


| Escritor: | avefenixazul |
| Públicado: | 04/08/2008 |
EL ROSARIO DE LA AURORA
Sólo el canto de los gallos mañaneros se percibe en el silencio de la madrugada, la oscuridad es apenas contenida por la puerta que en unas horas más dejará filtrar por sus hendijas los primeros rayos solares; la novelería ha hecho que mis ojos infantiles burlen al sueño sin necesidad de la exigencia de mi madre o peor aún, que el viejo despertador de campana, ( tan persistente y sonoro) se desbarate sonando sin obtener de mi parte más que un fallido manotazo.
Aún reina la oscuridad en la calle cuando no muy lejano llega el rumor confuso de cantos y plegarias. La iglesia está a media cuadra y por tanto esperamos a la puerta para unirnos al coro de feligreses que en comunión este día alzarán sus voces para hacerlas llegar al cielo desde campo abierto. En la calle se esparce el aroma de pan recién horneado, es un olor que se filtra en los sentidos dando calor en la fría madrugada, es como una promesa de ternura de hogar y amor materno. Avanzan los romeriantes al compás de padrenuestros y avemarías, la procesión marcha por las calles del barrio y éste cambia su diurna imagen brillante por una más recogida y romántica. La melodía que se eleva en el aire no suena a padrenuestro sino a esperanzas y anhelos elevados desde el rincón del alma donde subyace la fe. Soy la única niña que se ha unido a este coro de plegarias y avanzo muy seria y metida en mi papel de devota convencida, pero lo que nadie sabe es que la madrugada me sabe a ensueño y fantasía, que cuando los primeros rayos solares comienzan a acariciar las copas de los árboles y a dorar los tejados, mi alma se eleva hasta el infinito en alas de las primeras aves que surcan el cielo, que mi trova va dirigida al viento, a la vida, a las ilusiones que se agitan en mi pecho, que con esos primeros cantos estoy construyendo el nido que recogerá con el tiempo mis letras, mis anhelos y mis sueños. El rosario de la Aurora, la mágica marcha matinal que desembocaba en la iglesia después de haber recorrido las calles barriendo los pecados al son de plegarias y ruegos cobijó mis primeros devaneos con la aurora, el tierno sol de esas madrugadas en que venciendo el sueño salí a saludarlo, sembró en mi alma para siempre la magia del amanecer que trae entre sus brazos cada día una nueva esperanza.
Avefenixazul
01/08/08
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