Muy bueno Sergio historias de otros tiempos cuando el mundo era nuestro, después todo fue cambiando el mundo nuevo nos fue barriendo despacito hasta este rincón donde podemos tomar mate sentado en los recuerdos.
Un abrazo amigo y gracias por hacerme vivir años mozos.
Sublime. A cada palabra, cada frase, todo me ha recordado a las historias que me contaba mi abuelo. Esas historias sencillas que componen la vida. Tu relato es especial.
Un saludo.
una narración, que transportó a mi barrio de chico
de verdad gracias por llevarme
a mi años de infancia
un abrazo
Que corazon grande que tenes, Salvino, hermano: un corazon bien uruguacho con la forma y tamano de nuestra America del Sur.
Un abrazo chileno.
Gracias por visitarme, amiga magda.
Un abrazo.
Con personajes ficticios ( a veces un pudor natural nos induce a eso) o no, has realizado un gran esfuezo de memoria y recreado tus años verdes magnificamente.
En estos casos más que felicitar al autor hay que felicitarse a uno mismo por satisfacerce con el gusto refinado de una prosa sin baches ni caídas. Gran trabajo amigo del alma y con esto pretendo pagar una infinitesimal parte de la deuda que he contraído contigo, mi lector consecuente. Un gran, gran abrazo de un uruguayo con episodios y percances ligeramente similares. Queda demostrado una vez más que una cordillera no es obstáculo para la vida en común de los pueblos americanos.
Me atrapaste con esta historia. Tengo especial predilección por este tipo de narraciones, me encantan las historias de barrios, las de antes. Está perfecto en cada personaje. Un abrazo. Magda