el requiem de los hijos de la luna

El


 

Réquiem

 


 

De


 

 Los Hijos


 

De


 La Luna



Carlos A. C. T. – LIMA ,2008

sterke_paard@latinmail.com










                                            A todos los inconformes
De este mundo
Que buscan algo más allá
De lo que ofrece
el estupefaciente orden establecido




























NOTA DEL AUTOR

No es necesario llevar a cabo una profunda investigación para
saber que los libros acerca de historias fantásticas y de ficción
científica son casi tan numerosos como escritores hay actualmente
y , por lo tanto , mayor es la probabilidad de escribir otro más
pensando en que se trate de algo novedoso cuando en realidad
en lo único que difieran sea en nombres de personajes , lugares y
situaciones . A pesar de ello, decidí dar rienda suelta a mi  imaginación para crear esta historia. Haciendo uso de todos mis
recursos creativos puse manos a la obra y aquí está el resultado.   

Esta humilde historia no ha sido pensada para agradar a una
crítica selecta  ni a los amantes de las narraciones  complejas o de
las historias con prosa de altísima calidad merecedoras de ganar
un Premio Nobel de literatura . Se trata simple y llanamente de
mi visión particular ; una historia que mezcla la fantasía , la muy
conocida ficción científica , las relaciones interpersonales y un
probable futuro que nos esperaría si continuamos maltratando
el planeta de la manera descarada en que actualmente lo hacemos , todo ello visto a través de la mirada escrutadora y traviesa de un
niño y , en cierta medida , de todos los personajes que le rodean ,
narrado con la mayor sencillez que me fue posible.
 
Reconozco que probablemente mi historia pueda no resultar
tan cautivadora  ni tan capaz de crear una legión de  ávidos lectores como en el caso de las series de  Harry Potter , Eragon , El Señor de los Anillos , Las Crónicas de Narnia , Faerie Wars , por citar los más conocidos , o las series del tipo de Crónicas de la Dragonlance ; no
obstante , me impulsó la necesidad  de expresarme mediante la literatura pues ella me parece el vehículo de más fácil acceso tanto
para mí como también para muchas personas en la actualidad
(superado solamente por el cine y la televisión ).
 
Tomé la decisión de crear una historia de este género porque es de
las que más me agradan ; nunca se cruzó por mi mente escribir una




historia con moraleja , pues pienso firmemente en que cada quien es
libre para sacar sus propias conclusiones .

Agradezco de antemano los comentarios que se tomen la
molestia de enviarme a mi dirección de correo electrónico .
Debido a que ésta será una obra que iré presentando por capítulos
desearía conocer la opinión de los lectores.

Espero que las peripecias y desplantes de  Bryan – personaje
principal de esta obra – puedan despertar en ustedes
el suficiente interés como para permitirme a mí tener el
buen ánimo de concluir toda la serie , o por lo menos el primer
libro .
 
Aunque no lo parezca, escribir una obra de este tipo es una
tarea poco menos que ardua , sin que importe cuánto pueda o no gustarle dicha tarea a quien la realice . Crear un esbozo incluyendo
personajes y situaciones, corregirlo , replantear ideas , repasar los textos , dividir los capítulos , darle coherencia y continuidad a las acciones , etc. , son cosas en las que un simple lector no repara
al ver una obra impresa (o su equivalente electrónico en La Red ,
como en mi caso ) , por ello piénsenlo bien antes de volcarse a
criticar bruscamente o insultar a un autor  - nadie obliga a nadie , tratándose de adultos claro está , a leer un libro - .

Para finalizar, los invito muy cordialmente a este mundo tan  particular y deseo sinceramente que sea de su agrado.  Bienvenidos
al mudo de El Réquiem de los Hijos de la Luna.     












PRÓLOGO
“Y, habiéndoseles dado a los hombres la oportunidad para elegir la felicidad eterna
a cambio del libre albedrío , rechazáronla con ostentosa fatuidad e inmediatamente cayeron sobre ellos la enfermedad , el dolor y la muerte . Mas, intercediendo compasivamente por ellos ante La Suprema Voluntad, Aquéllos  les protegieron…”

En una época futura repleta de cambios bruscos y sobresaltos, cuando se hubieron agotado casi por completo la mayoría de las fuentes de combustibles fósiles del mundo, los seres humanos debieron recurrir a todo su ingenio para suplir las carencias que ello provocó. La ingeniería electrónica, la electrotecnia, la mecánica, la núbil ingeniería mecatrónica y la física nuclear, llevadas hasta extremos insospechados, permitieron el inicio de una era de tipo posindustrial  y ultraliberal que acabó por convertir a las  férreas megacorporaciones internacionales en auténticos focos de poder.

Muchos gobiernos debían gran parte de su estabilidad política y social  a ese soterrado y generoso apoyo que aquellas insaciables multinacionales les proporcionaban, sin importar que pertenecieran a ciudadanos nacionales o extranjeros. “Su dinero y su tecnología son tan buenos como si fueran de nosotros mismos”, solían decir los gobernantes de las naciones más atrasadas tecnológicamente. A menudo, hasta los gobiernos de los países más estables y poderosos debían tratar con mucha cortesía a los presidentes de los directorios
de las multinacionales , so pena de que dichos monstruos corporativos decidieran abandonar el territorio del país que los acogía y con ello se acabaría el suministro de lo que la empresa proveía a los países en cuestión.

Decíamos que hubo gran escasez de los combustibles fósiles  y
ello  motivó un gran desarrollo tecnológico para reemplazarlos.
A falta de lo necesario para impulsar motores de vehículos  y  máquinas se construyeron artificios de tamaño compacto , que operando a base de la energía causada por la fisión nuclear reemplazaron  a los motores de gasolina, petróleo y gas. Aunque al principio hubo en casi todos los países del mundo grandes oleadas




de protestas porque se pensaba que tener esos pequeños reactores nucleares en las máquinas motorizadas sería peligroso, bien pronto fueron acalladas luego de las masivas demostraciones  acerca del funcionamiento y las bondades de estos inventos que las grandes transnacionales patrocinaron .

Las llamadas “cajas motrices” poseían el mecanismo de fisión y el núcleo de uranio completamente protegidos  mediante un armazón compacto  de plomo recubierto por un sólido revestimiento de aleación de titanio y acero. Un compartimiento extraíble , herméticamente cerrado,  permitía reemplazar el núcleo cada vez que éste se agotaba – lo cual sucedía tras unos pocos años de uso
debido a la utilización de uranio empobrecido como materia prima –
y un sistema eléctrico  alimentado por una batería exterior de corriente continua proporcionaba la energía necesaria para que el pequeño reactor interno funcionara. Además, cada caja motriz llevaba instalado en su circuitería interna un servomecanismo
que, ante cualquier anomalía en el funcionamiento del aparato o por indicación de los microsensores de presión y de temperatura,
provocaba un instantáneo bombardeo a los átomos del uranio de manera que éste quedara completamente inactivo, evitando de esta manera una peligrosa explosión .

Aparte de las cajas motrices fueron desarrollados varios artilugios sofisticados más, como por ejemplo las células fotoeléctricas ultrasensibles capaces de almacenar grandes cantidades de energía solar en modernos acumuladores de gran capacidad, o también los grandes dínamos de revolución supersónica mach 6 que, aprovechando las grandes aspas de los molinos que producían energía eólica, eran usados en algunos lugares del planeta como reemplazo para las centrales de energía que abastecían de electricidad a pueblos e incluso a ciudades.

Sin embargo, lo más sorprendente de esta época fue la ceración de la nanotecnología celular : micromáquinas prácticamente autónomas , programadas para labores específicas dentro de organismos vivos




que incluso podían responder a los delicadísimos impulsos emitidos
por el sistema nervioso de animales y seres humanos. Miembros amputados y órganos internos eran reemplazados por prótesis de titanio quirúrgico, fibra de carbón, silicón de alta resistencia o tejidos cultivados artificialmente para el caso de los órganos  internos; luego de habituarse a las pequeñas incomodidades iniciales, los pacientes humanos podían proseguir con sus actividades diarias sin ningún inconveniente.

Por desgracia, las nanomáquinas también tenían aplicaciones militares destinadas a la creación de las máximas armas de aniquilación – sí, ni siquiera en esta era de gran avance científico
el ser humano había sido capaz de desembarazarse  de su hábitos de autodestrucción  - , pero de este asunto trataremos más adelante.

Todas estas grandes creaciones del ingenio humano fueron posibles gracias a la invención del superconductor: el Silicaurum . Obtenido a partir del Silicio, purificado a muy altas temperaturas y alterado molecularmente para que pudiera adoptar las propiedades de conductividad eléctrica del oro, era sometido posteriormente a un enfriamiento severo hasta llevarlo a una temperatura por debajo de los doscientos cincuenta grados centígrados bajo cero y , gracias a un cuidadoso proceso de manipulación y producción en ambientes completamente esterilizados, el resultado final era un elemento capaz de permitir el paso de la corriente eléctrica virtualmente sin ofrecer ningún tipo de resistencia.

Probablemente para muchos de ustedes todo esto debe de parecerles muy utópico y casi onírico, una época en donde los más grandes anhelos de la humanidad se podrían cumplir, ¿ciertos? Bueno, de hecho así era. La medicina humana llevada de la mano por la ciencia  consiguieron en pocos años lo que muchas décadas atrás hubiera sido impensable : mediante tratamientos de implantación de autómatas celulares en el cuerpo humano y , si era necesario , acompañado por un reemplazo de órganos , era posible frenar y hasta librar al organismo de enfermedades mortales que ni siquiera   
       



 mediante los mejores medicamentos ni la utilización de plantas medicinales podían obtenerse. Hasta se había logrado prolongar el tiempo de vida humana , aunque desgraciadamente esto quedaba reservado solamente para los individuos de mayor poder adquisitivo.

En términos generales podríamos decir que se había asestado un duro golpe a la enfermedad y a la muerte, viejas enemigas de la raza humana y en general de todos los seres vivos; sin embargo, ¿a qué precio? En primer lugar , para obtener la suficiente cantidad de uranio que permitiera producir únicamente cien cajas motrices era necesario más de un mes de incesantes labores mineras de extracción y de selección en zonas específicas del planeta , y estos yacimientos mineros (como podía suponerse) obtenían colosales dividendos económicos al vender el escaso mineral a precios muy elevados y pagando a los mineros un salario mínimo vital que no compensaba todos los riesgos a los que se exponían , amparándose en el consuetudinario principio universal de “La Ley de La Oferta y La Demanda” , es decir , un sueldo y trabajo estables con irrisorios beneficios en un mundo en el que los despidos masivos y sin desparpajo eran tan comunes como los desempleados deseosos de regalar su fuerza laboral a cambio de obtener algo de dinero para satisfacer sus necesidades básicas.

El apremio con el que se solicitaba el mineral hacía que las compañías mineras descuidaran algunos detalles , relacionados con el procesamiento del mineral extraído y  el tratamiento final de los relaves , provocando que grandes zonas de terreno con flora y fauna se convirtieran en áreas llenas de profundos cráteres y con evidentes emisiones de radiactividad . El daño en esos frágiles ecosistemas era muchas veces irreparable.

Similar situación ocurría durante las primeras etapas de producción del Silicaurum , mucho más valioso que el mineral de las cajas motrices. Vastas zonas silvestres lucían como si un bombardeo aéreo o una lluvia de meteoritos los hubieran azotado. Sobre la faz del




terreno de extracción , por lo general carente de vegetación y animales, podían verse numerosos cráteres de diverso tamaño y varios montículos de tierra desplazada ; en algunas ocasiones se llegaba a dejar el suelo completamente árido . No obstante, lo peor no era el proceso extractivo sino el proceso de purificación. Incapaces de haber hallado métodos más refinados para evitar la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, las fábricas (propiedad de las megacorporaciones) tomaban como excusa la gran necesidad que se tenía del superconductor y laboraban imparables todos los días del año en turnos de veintidós horas, arrojando sus mortales e invisibles dosis de toxinas, dejando sólo un par de horas libres para enfriar las maquinarias y darles mantenimiento.

Las protestas de organizaciones ecologistas y de algunos gobiernos contra toda esta contaminación y destrucción de la naturaleza se habían hecho escuchar durante varios años; pero las impávidas transnacionales se cruzaban de brazos y solamente atinaban a enviar comunicados plenos de promesas y disculpas grandilocuentes, enmascaradas con palabrería demagógica y apoyo gratuito obsequiando maquinarias y dinero a las jurisdicciones más pobres de los países que protestaban.             

No obstante, cuando las protestas eran más multitudinarias de lo que solían ser, algún alto ejecutivo de aquellas megacorporaciones
a las que los habitantes conocían como “ la competencia” o “las otras” , perdía los papeles y cometía el desliz de pregonar a los cuatro vientos a través de los medios de comunicación lo que ya todo el mundo sabía pero que nadie hablaba salvo en las escuelas.

-¿Preocuparse por el planeta a estas alturas?¿Acaso nadie tiene un poco de sentido común para ver que el daño es irreparable y nada de lo que actualmente poseemos puede remediarlo?- dijo una vez un alto ejecutivo durante en una entrevista por televisión , aunque después debió pedir perdón de rodillas a la iracunda turba que en la calle casi lo mata junto con sus guardaespaldas armados. Ningún agente de la policía se acercó a socorrerlos.




Más de seis décadas habían transcurrido ya desde que una proporción mayor a las tres cuartas partes de la Capa de Ozono se había desintegrado y eso agravó el calentamiento global, lo que a su vez provocaría la Gran Inundación que azotó la tierra. El hielo de los casquetes polares llegó a derretirse por completo. Tanto en el Polo Norte como en el Polo Sur apenas quedaron ligeras capas de escarcha en sus recalentadas superficies; cientos de animales de diversas especies morían o eran aquejados por alguna plaga surgida a través el calor y los rayos ultravioletas de la cada vez más fuerte luz solar.

Los grandes picos nevados  ( en otros tiempos cubiertos por macizos glaciares que parecían ser eternos ) ahora simplemente eran cumbres frías y desnudas desprovistas de su anterior blancura sobre las cuales el sol brillaba y calentaba sin misericordia.

Cuando se hubo derretido todo el hielo acumulado en los Polos y en las altas cumbres de montaña, consecuentemente aumentó el nivel de las aguas de los mares , y esto último dio inicio a dos acontecimientos funestos bien marcados.

En primer lugar, hubo grandes inundaciones que cubrieron las zonas cercanas a las costas en todo el mundo. La crecida de las aguas marinas fue tan imparable que muchas ciudades y pueblos costeros quedaron sumergidos por completo. Los habitantes de estas áreas huyeron masivamente hacia terrenos más internos, muchos de ellos desprovistos del espacio y las condiciones adecuadas como para albergar a tantas personas juntas, dando inicio a un terrible hacinamiento que se prolongaría por varios años .Pasadas las grandes inundaciones, llegó a saberse que la tercera parte de los territorios continentales e insulares habían sido ganados por las aguas del mar y que también muchas islas pequeñas habían desparecido.

En segundo lugar, hubo carencia de agua potable. Como en aquellos días la tecnología para procesar con facilidad el agua de




mar aún no había llegado a tener el nivel que posteriormente alcanzaría , el líquido vital pasó a convertirse casi en un artículo de lujo. La imposibilidad de obtener suficiente agua apta para el consumo humano desató epidemias que diezmaron rápidamente a las poblaciones de muchos países .

En varias ciudades del planeta estallaron cruentas las guerras  civiles como consecuencia de la ineptitud o de la abulia de las autoridades. El descontento era generalizado.

Las grandes cadenas de televisión satelital presentaban imágenes y vídeos  en los que se mostraban a innumerables masas humanas enardecidas atacando y destrozando edificios gubernamentales o sus dependencias , llegando incluso a cometer actos extremos de cruel barbarie contra sus ocupantes ; más de un presidente autorizó a sus fuerzas armadas a utilizar la fuerza para repeler a los agresores , y como no podía ser de otra manera , ello trajo como consecuencia matanzas masivas y la aplicación de la Ley Marcial que anulaba los derechos y libertades básicos de los ciudadanos.

Afortunadamente, los ingenieros y los científicos más prominentes de la época pusieron manos a la obra logrando que en pocos meses pudiera iniciarse la producción masiva de moderna maquinaria purificadora de agua y , aunque pareciera increíble , varias de las megacorporaciones crearon divisiones industriales especialmente para producirlas a bajo costo . Casi paralelamente , se inició la construcción de millares de plantas de tratamiento de agua en todo el mundo.              

Aquellas primeras dos décadas y media posteriores a la Grandes Inundaciones fueron bautizadas como “Los Días de la Desesperanza y la Vesanía “debido a la gran angustia y a los acontecimientos terribles que culminaron con la muerte del inverosímil número de quinientos setenta y ocho millones de seres humanos, según el censo que se realizó a escala mundial .Se declaró una semana internacional de duelo para honrar a los fallecidos.  




Un fenómeno significativo que ocurrió durante aquellos años tuvo que ver con las religiones. Al verse acometidos por tantas desgracias al mismo tiempo y a una escala tan grande , la rabia de muchos se volcó sobre las creencias religiosas y sus bases aparentemente incuestionables e inamovibles .

- ¿En dónde está Dios ahora cuando más lo necesitamos? – clamaba el lema de un grupo , aparentemente radical , salido de quién sabe dónde -.¿Está regodeándose desde las alturas viéndonos morir peor que animales?¡Venid hermanos , venid y regocijaos , pues hay otros poderes igual de grandes ávidos de aplacar vuestras necesidades!

- ¡ Estad alerta , hijos míos ! – contraatacaban los prelados católicos y sus similares - ¡Sed fuertes y desterrad el oscuro deseo de vuestros corazones!

- No os dejéis llevar por el camino falso que el verbo de esos engatusadores promueve – predicaban las religiones orientales – estamos en una época de purificación por nuestras faltas en el pasado , sólo nos queda resistir .

- ¡Al diablo con la palabrería religiosa! – Manifestó en cierta ocasión un ciudadano europeo - ¡Nos estamos muriendo! ¡Quienes tengan la solución se ganarán nuestro apoyo aunque hayan salido desde el mismísimo infierno!

Estas últimas palabras parecieron ser un vaticinio de lo que posteriormente sería conocido como Tanatomancia  . Sus adeptos, o mejor dicho practicantes,  fundaban sus ritos y conocimientos arcanos en antiquísimos escritos donde se detallaba el antiguo “arte” de invocar el apoyo, la fuerza vital y hasta los poderes de criaturas oscuras cuyo origen iba más allá de los albores de la existencia humana; horripilantes y monstruosas entidades capaces tanto de curar como de matar no sólo a quien los llamara sino también a todos aquellos que hubieran participado en el rito. Aunque el fin primordial que se perseguía con la utilización de la




Tanatomancia era la capacidad física para no morir ante las insuficiencias de agua y alimentación,  muchos practicantes la utilizaban como herramienta para sus más retorcidos fines . En más de una ocasión se habían presentado casos de reos condenados a muerte que, luego de haber sido ajusticiados, volvían a la vida provistos de una fuerza sobrenatural que les permitía escapar de las prisiones. Otros, invocaban a los seres de la oscuridad para cometer robos, asesinatos, extorsiones y hasta para hacerse con el poder de alguna banda criminal.

Algunas personas , interrumpiendo el descanso eterno de algún familiar , amistad o pareja fallecidos , solicitaban a los tenebrosos entes que les devolvieran  la vida y éstos muchas veces (si quien los convocaba no tenía ningún cargo de conciencia) no hacían sino reírse estruendosamente ante semejante petición.

- ¡Humano estúpido! – Acostumbraban a recriminar acremente a quien los hubiera llamado - ¡Fuera de mi vista si no quieres que te arrastre conmigo hasta las profundidades de los más negros y escalofriantes  abismos!              

Sin embargo, aquellos a quienes la suerte no les era favorable (generalmente personas con la conciencia sucia), fallecían súbitamente apenas la criatura convocada hubiera hecho su aparición.

- Nada ni nadie, insignificante humano – decían siempre las apariciones – sobre o debajo de la faz de esta tierra tiene el poder para otorgar vida a lo exánime, excepto La Suprema Voluntad.           

Al igual que la tecnología naciente, el aprendizaje y el perfeccionamiento de la Tanatomancia  fueron aumentando conforme pasaron los años. Vilipendiada y ridiculizada en un inicio, no tardó en llegar a forjar una casta de élite  tan poderosa y temida que pronto se ganó el respeto y la admiración de miles alrededor de todo el mundo. No obstante la gran cantidad de practicantes y




“maestros” chapuceros, estos últimos hábiles timadores que atraían a los incautos entusiastas ansiosos por aprender, anualmente  licenciaban de los grandes Centros de Artes Arcanas a muchos Tanatomantes poseedores de gran destreza para invocar en sus diversas formas el apoyo de las criaturas oscuras.

Durante la ceremonia de graduación, a cada uno le era entregado ya sea el medallón o bien el anillo que simbolizaba su adherencia a este gremio y que al mismo tiempo era su herramienta de invocación de los poderes oscuros. Al final, luego de siete meses de haber demostrado abiertamente sus capacidades en los diversos quehaceres que les era menester en la vida diaria (pues así lo exigía el Código Tanatomántico), tenían que presentarse sin dudas ni murmuraciones ante los miembros de la Alta Casta.

No había excusa para no asistir a ese encuentro, porque de lo contrario eran  despojados deshonrosamente del medallón o del anillo y sometidos a vergüenza pública. Además, eran llevados casi a la fuerza  a una sesión en la cual se presentaban ante algunos mensajeros de las criaturas tenebrosas para que éstos pregonaran entre los suyos la prohibición de apoyar a tales humanos.

La prueba , única y letal , consistía en batallar contra uno de los miembros de la Alta Casta teniendo en cuenta las capacidades que hubiera manifestado el sujeto evaluado durante su adiestramiento y sus siete meses en la vida pública. No había ningún tipo de consideración aunque se tratase de una mujer. Cabe destacar, sin embargo, que únicamente los que portaban el anillo eran quienes luchaban contra los  jerarcas de la Casta.

En una amplia habitación, encerrados bajo un sello protector, el jerarca y el licenciado invocaban a sus respectivos apoyos del mundo oscuro. Los primeros segundos eran cruciales ya que si uno de los contendientes se retrasaba en lo más mínimo podía perder la vida en un parapadeo. Ataques utilizando los cinco elementos
básicos (fuego ,agua ,aire ,rayo y roca) o adoptando la apariencia




física de sus criaturas aliadas podían utilizarse en combinación con habilidades  curativas y de regeneración hasta conseguir derrotar al
adversario. La resistencia física y el poder mental  jugaban un papel preponderante en estas circunstancias, cualidades que los curtidos jerarcas habían desarrollado ampliamente.

 La prueba llegaba a su fin cuando uno de los contendientes ya no pudiera continuar o, como sucedía con mucha frecuencia, cuando uno de ellos falleciera. Si el derrotado era un miembro de la Alta Casta, inmediatamente perdía su posición dentro de ella y su contrincante ocupaba su lugar.  

Durante los días que la prueba era llevada a cabo, amigos y familiares de los participantes aguardaban ansiosos afuera de uno  de los recintos de la Alta Casta del país al que pertenecieran, a la espera de ver salir airosos a sus seres queridos; muchas madres,
padres, novias, novios y amigos prorrumpían en llanto al ver que sacaban el cadáver de aquél  o aquélla a quien esperaban .

- ¡Malditos seáis todos vosotros, escoria que invoca a demonios! ¡Carroña de la sociedad! ¡Porquería! ¡Inmundicia! – gritó cierta vez una iracunda madre mientras sostenía el cuerpo sin vida de su propia hija.

- Tu hija sabía en lo que se estaba metiendo cuando decidió aprender nuestro arte, mujer – le reprochó un guardia del recinto –.
Absolutamente nadie os obliga ni amenaza para que os unáis a nuestro gremio, vosotros lo hacéis porque así os lo dicta vuestra insaciable curiosidad, ¿es verdad o me equivoco?


Como hemos podido apreciar hasta este punto, en esta sociedad futurista existían tres manifestaciones bien claras: el gran avance tecnológico, la irrefrenable destrucción del medio ambiente y la unión de algunos seres humanos con fuerzas tenebrosas que podían ser tanto benignas como malignas.




La ciencia y la Tanatomancia, más allá de entorpecerse mutuamente, mantenían una especie de convivencia pacífica y ninguno de sus miembros dirigió nunca abiertamente una sola crítica hacia el bando opuesto.

Cuando alguien necesitado de ayuda no podía recurrir a la ciencia, ya fuera por motivos económicos o de cualquier otra índole, los Tanatomantes se la proporcionaban sin hacer preguntas, siempre y cuando pudiera cumplir con las condiciones que ellos le imponían.

Por otra parte, cuando alguien con el dinero suficiente deseaba satisfacer algún capricho estrambótico (especialmente si se trataba de convertir a algún servicial androide sintético antropomorfo en una amante desinhibida y muy complaciente) entonces alguna megacorporación podía colmar sus expectativas.

Fabricadas a pedido y siguiendo estrictamente los deseos del cliente, muchas importantes transnacionales poseían secciones dentro de sus líneas de ensamblaje acondicionadas para estos trabajos específicos.

Hábiles artesanos, conocedores a fondo de la anatomía humana, se encargaban de producir a estos  compañeros íntimos tomando como base el armazón de los autómatas domésticos .Diez días era el plazo máximo que se tomaban estos magos de la creación para recrear con lujo de detalles a una damita o a un caballero artificial que, luego de descargar en su memoria de núcleo positrónico el sistema operativo   llamado Andróginus , les instalaban el sutil Procesador Inhibidor de Conductas Violentas para evitar que obedecieran a sus propietarios cuando les ordenaran matar a sus parejas o a sí mismos en algún arranque de paranoia o de repentina depresión.  

Podríamos decir finalmente que en esta época la  tecnología, el placer, el misticismo y la ciencia daban mucho de qué hablar. Si existía una necesidad era casi seguro que también existía un medio
para satisfacerla.




Ahora, a sesenta años de Las Grandes Inundaciones, y a treinta y cinco de Los Días de la Desesperanza y la Vesania, muchos gobiernos del mundo hicieron un profundo examen de conciencia y decidieron tomarse muy en serio el cuidado del medio ambiente y la prevención de futuros problemas sociales.

Se establecieron medidas bastante satisfactorias  para mejorar la calidad de vida de los habitantes de sus naciones, incluyendo el fomento de la investigación y el desarrollo tanto de la ciencia como de la tecnología.

Nadie pudo imaginarse que dicho fomento sería el preludio  de la etapa más brutal de la era posindustrial ultraliberal que perpetuaría el deterioro del maltrecho planeta y el afianzamiento del ya por
entonces enorme poder de las inefables megacorporaciones  y sus
megalómanos directivos. Precisamente en esta etapa se desarrollarían los acontecimientos que luego provocarían  la sentencia de muerte de todo el género humano.     
 

“…Aquéllos, y sus Similares, aceptaron por compasión la penosa tarea de cuidar a los hombres y a toda su descendencia, hasta que pudieran desprenderse del frío sentimiento de tristeza luego de haber errado al quedarse con su libre albedrío en vez de optar por la felicidad eterna…

…Al haberse librado de su pena, brotó en los hombres su verdadera naturaleza. Salvajes y amantes de la destrucción, poseídos por un fuerte instinto materialista, se refugiaron en su nueva religión y abrieron los brazos  a Los Que Moran En El Abismo, como una clara ofensa para quienes hubieron de ocuparse cuidándoles…

…Delicadas deliberaciones fueron tomadas para intentar sacar a los hombres de la senda torcida que decidieron tomar; mas, reacios al cambio que en provecho suyo sería, decidieron ellos proseguir su mortal derrotero cual nave a la deriva y sin timón… “

 

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Escrito por: tiocarlos       19/06/08 17:50
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Pido disculpas por el desorden del texto . Cuando lo copio desde Word , se deforma demasiado. Ojala hubiera alguna manera de copiarlo tal y como se ha escrito.
Gracias.
El Autor.
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