El quinto elemento

Categoría(s): romántico

   Tal vez sea un tema mil veces tratado, pero no me canso de hablar sobre el amor

 

 

   Ella no sabía en lo que se metía. No tenía seguridad de nada y se dejaba guiar por sus instintos. Solo sabía una cosa: estaba enamorada. Y esto era mucho, muchísimo más que un amor platónico.
   Cuando él le dio esa respuesta, dejó caer su mandíbula al piso. ¿Qué clase de excusa era esa? Y aunque quería explicaciones y estaba furiosa con él y toda su mentira, sabía que esos ojos le ganarían la batalla. Eran del color de la miel, y su pelo era dorado como el sol, nunca estaba bien peinado, ella estaba segura de que eso solo le quedaría bien a él. Sus manos eran tan cálidas que podrían derretir el polo sur. Su piel era suave como el terciopelo. Su ropa no era la de un galán, pero era lo que menos importaba. Era tan dulce, tan sincero, tan sencillo, era joven y se le formaban hoyuelos cuando se reía. Y eso ella lo podía decir con toda tranquilidad, porque amaba esa sonrisa simpática y encantadora, pero a la vez, que tenía un toque de seducción. Ella siempre había dicho que era un seductor por naturaleza. Ese día lo había citado porque necesitaba decirle algo importante que ya no podía retener mucho tiempo más. Sabía que en cualquier momento él se iría de viaje, siempre estaba de viaje por todo el mundo, y no quería perder esta oportunidad. Se imaginó muchas cosas mientras lo esperaba, de hecho nunca había tenido muchas esperanzas, siempre había sido una mujer con baja autoestima. Después de todo él solo había cruzado palabras poco importantes con ella y nunca dio alguna señal que pudiera significar una oportunidad. Muchas cosas se imagino, nunca lo que verdaderamente sucedió ese día, que la dejó marcada para siempre. Cuando el llegó estaba tan radiante como ella esperaba, estaba igual que antes a pesar de que habían pasado ya cuatro años, que obviamente se le habían hecho eternos. Al fin podía contemplar esa belleza que emanaba de toda su persona, después de tanto tiempo sumida en la oscuridad, finalmente podía ver la luz que le había hecho tanta falta. Le costó mucho ir al grano, y cuando lo hizo, él miró hacia abajo y calló. Había pena en su rostro, pena y dolor. No podía entenderlo, por qué podría reaccionar así si ella estaba arriesgándose y, en todo caso, era ella quien saldría herida. Intentó mantener la calma pero no lo logró. Los ojos se le humedecían lentamente y las manos comenzaban a temblarle, había cometido un error. Finalmente, él levantó la vista y le tomó las manos. Esto la había tomado tan de sorpresa que casi saltó de la silla. Un rayo de esperanza cruzó por su rostro pero se disipó tan pronto como había llegado cuando él habló.
-No puedo
   Entonces lo entendió, de hecho hacía rato que lo tenía asumido, pero la esperanza es lo último que se pierde, así como no pudo escaparse de la caja de Pandora. Aunque estaba todo más que claro, quiso hacer esa pregunta, era necesaria para ella, de hecho él había dicho “No puedo”, y no “No quiero”.
-¿Por qué?
-Es muy complicado
-¿A qué te referís? ¿Podrías ser más explícito?
-De hecho no-lo dijo como si se estuviera esforzando al máximo para no decir exactamente lo que debía decir sin mentir. Eso era más de lo que podía soportar, se levantó de golpe y decidió terminar con esa dosis de dolor, pero él seguía aferrando sus manos con fuerza, aunque todavía con calidez y dulzura.
-Yo… yo soy algo que todos necesitan pero que pocos consiguen
¿Ahora venía con adivinanzas? ¿Qué clase de broma era esa?
-No tengo ganas de hacer esto, en serio, deja que me valla
-Yo soy lo que los seres humanos conocen como el quinto elemento, soy el amor.
    Esa sí había sido una excusa muy pobre y muy poco convincente, se le cayó la mandíbula y se dio cuenta de lo estúpida que era la persona que ella tanto había idealizado.
-Ajá… ¿Sos el quinto elemento? ¿Sos el amor? ¿Y? ¿Qué cosa no podés?
-No puedo… no puedo enamorarme… sería una locura
-Sinceramente… ¡Es lo más irónico que escuché! ¿Cómo que el amor no puede enamorarse?
-No, nunca podría estar con vos para siempre y me lastimaría demasiado saber que te vas de este mundo… si estuviéramos juntos sería capaz de burlar a la mismísima muerte para que no te lleve, y a nadie le conviene jugar con la muerte, no es por mí, sino por toda la gente que no podría enamorarse por mi culpa, todas las personas que estarían en guerra y no tendrían piedad, porque sin mi no existe la piedad, todo sería triste y gris, la felicidad tampoco existiría… si yo me fuera le dejaría ganar la batalla al odio, y no es justo para todos los habitantes de esta tierra, y aunque la muerte no me puede destruir, ya que Dios me dio el poder de la eternidad, pasaría toda mi vida desdichado y ya no haría bien mi trabajo.
-¿Por qué el amor no puede ser feliz? ¡Eso es injusto! ¿Por qué tenés que hacer que los otros amores sean correspondidos y no podés hacer lo mismo con el nuestro?
-Yo no vivo, soy como un espectro que ronda por aquí y hace su trabajo. Además, no todos son correspondidos, no a todos les doy mi don, ¡imagínate el caos que sería si todos los amores fueran correspondidos! Vos no podés estar conmigo, pero te juro que voy a hacer que te enamores de alguien que te conviene mucho más que yo y que te va a cuidar como yo lo hubiera hecho.
-No quiero a otro, te quiero a vos, quise que fueras mío desde el primer momento que nos cruzamos…
   Él no la dejó terminar, puso su mano en donde estaba el corazón de ella y se despidió con una lágrima. Del corazón comenzó a emanar una esfera de luz blanca que iluminó todo el bar. La chica pudo ver que un hombre con un sobretodo y pelo negro azabache, bien recto, entraba rápidamente al bar y se la llevaba.
   Despertó, estaba en el medio de la calle desmayada, un muchacho de ojos claros y pelo castaño le escrutaba el rostro.
-¿Estás bien?
-Si, creo que sí.
   El chico le dio la mano y la ayudó, ella sintió una inevitable atracción por él y le preguntó si la podría acompañar a su casa. Ya en la puerta él le dio su número telefónico y ella le agradeció por su amabilidad.
   Esa noche tuvo un sueño extraño. Soñó con un chico que tenía el pelo del color del sol y los ojos como la miel. Emanaba dulzura y sencillez, era bello a su manera. Sintió como si lo conociera de algún otro lugar.
   Algo en el plan del amor había salido mal, ni siquiera el olvido había logrado llevarse ese profundo sentimiento que ella sentía por él.

 

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Comentarios:

Escrito por: Angel_Guixhiro       08/02/08 19:52
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Ups!.....Y que paso!!!....?... pleace!....que!.....ups!.....snif.....
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