El pueblo sin llaves

X, que hacía muy poco se instalaba en el pueblo con su oficio de cerrajero llegó tarde a su casa; víctima de las risas de sus vecinos, preguntándose qué había llevado a los habitantes de ese lugar a vivir de tal manera; que causa que les permitiera soportar el riesgo de permanecer en “un pueblo sin llaves”.
Y como la curiosidad mata al hombre,  se tomó el atrevimiento de reunirlos al día siguiente para indagar las razones que sostenían ese raro acontecer.
La ronda estaba formada, con mate de por medio, cuando Luis dijo: - “soy un ex combatiente de Malvinas, y dispongo de un arsenal en el sótano de casa; sé que en algún momento, algo va a pasar y estoy listo de esa manera; no necesito llaves”.
            Inmediatamente Laura, (de ojos húmedos y tinte depresiva) aclaró –“ hace años espero a mi novio; si el regresa, cosa que no creo que ocurra, quiero que mi casa esté lista, para que entre sin preámbulos”;
Alberto, (era escritor, pero nunca publicaba nada) intentó explicar: -“Afuera hay cosas que ni se imaginan, es cuestión de permitirse abrir la mente y dejarse atrapar por la intuición, ¿cómo  podría negarme esa posibilidad?”
 Irrumpió la charla Diego, (de temperamento ansioso): -“no debe pasar mucho tiempo, para conseguir lo que uno quiere, cerrar una puerta, puede significar  pérdida de tiempo en algunos momentos”;
Pedro (ex cajero de banco, obsesivo y  jubilado): -“ahora que no tengo trabajo, y no me siento muy útil, sueño con que se forme una fila, que llegue hasta el living, donde yo recibiría a la gente, como lo hacía antes. La puerta cerrada ocasionaría disturbios”
Juan (robaba a mano armada y saqueaba casas cuando era joven): -“muchas veces me sentí mal, por la vida que llevé. Me gustaría que otro venga y robe mi casa, para sentir de alguna manera que saldé mis culpas”
Esteban, (que era muy religioso y padecía delirios místicos): - “Creo que Dios, tiene un plan para mi y para cada uno de nosotros, él me dijo, que no debía cerrarme, y mi casa está incluida en su mandato”
Así, cada uno dio las explicaciones por las que no cerraba las puertas. X, agradeció el esfuerzo y colaboración de sus vecinos y regresó a su casa.
Al entrar, se preguntó como podían tomar tan livianamente el peligro de perder todo lo que tenían. Inmediatamente entendió, que la historia de cada uno, era la que marcaba los miedos y deseos que los acompañaban.
Decidió no pensar más en ese asunto, se dirigió hacia la heladera, con la idea rondando en su cabeza, sobre el destino de la humanidad y diversos planteos filosóficos.

Mientras abría una cerveza, reflexionó sobre dos cosas importantes que había entendido ese día: más allá de toda realidad por oscura, confusa o irrealizable que parezca, hay otra cara, muchas veces no tomada en cuenta; varias salidas en cada situación que se nos presenta y definitivamente debía apelar a su versatilidad…

"cambiar de oficio o mudarse”.


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Comentarios:

Escrito por: lluis       26/02/08 15:53
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Muy curioso relato la verdad, sorprendente y curioso.

Un abrazo,
Escrito por: betob       26/02/08 00:56
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Me impresionó la forma tan peculiar en que un hombre sin ideas fijas, realiza un viaje retrospectivo, y llega a una simple conclusión que cambiará su vida, quizás.

betob
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