EL PROBLEMA


El problema yace en una alfombra.
 Ahora, lo enrollo en ella.
Ya no respira.
Lo asesiné, tuve que hacerlo
Me desprendí de la piedad.
El tipo arruino  mi potencial intelectual  durante casi treinta años. Yo me comí el celibato, (por amor a DIOS) mientras el yerro, se divertía  ganando fortunas, obteniendo fama, mujeres, dando conferencias en lugares, que ni por un segundo, se habría merecido conocer.
 Recibido por príncipes y jeques, músicos y estrellas de cine. Musa inspiradora de millones de boludos, que se siguen (seguían) llenando la boca  hablando de esa mole de grasa.
 Él sí  que será, a partir de mí estricta justicia, un ejemplo menos que cualquiera.
Un vulgar hombre, convertido en semidiós, No, en Dios ,me rectifico, por el pueblo argentino.
 DIOS HAY UNO SOLO...


Él, fue la mentira mejor organizada de todas.
El resultado del  merchandising criollo.
Al que le perdonaron todo,  al que se le condonó su deuda con esta sociedad corrupta e ignorante, por su zurda mágica.
Él ,fue quién   dijo  que tomaba la del papa (la cocaína) y se lo perdonó, él, que engendró hijos ilegales, y no aportó ni apellido, ni sustento. Él, que volvió a ofender al jefe de nuestra iglesia, como "un hijo de puta" y luego abrazarse con quién corresponda.

Total, todo le estaba permitido
Comunista  era...

Y… le hablé tal su condición:
 
.-A ver si ahora sos capaz de hablar, hijo de perra, hablá, charlatán de feria  y la puta que te parió, hablá IDOLITO, hablá-
 
Pateo la alfombra, pero éste ,está más muerto que Gardel (que en paz descanse el zorzal).
 
Esta es mi confesión, del porqué decidí, luego, acabar con su vida y me importo un carajo  .El sólo hecho de tomar en mis manos la justicia,  valió mi intensa espera.
No creo llegar al juicio oral y mi ansiada defensa.
 
Sé que sus fanáticos  querrán lincharme. Tampoco les temo, sólo Dios sabe que fue una causa justa.
Sé que fue divina justicia y que seré perdonado, porque en aras de la cultura, del bien moral y el  de las instituciones, tuve ese mandato.
Fue por la mañana  que me encontré con el pobre. Mientras acomodaba el altar,  entró a mi parroquia. La nuestra.
Yo conocí al IDOLITO de chico, fuimos cebollitas, él luego pasó a la fama y yo seguí con mi carrera hasta el sacerdocio.
 
¿Qué harán mis fieles cuándo se enteren?
 Ay Dios mío, no pensé en ello.
 Es que pasó  tan rápido.
 Ahora recuerdo muy bien de lo que ocurrió:
.
Yo limpiaba el atrio y lo vi irrumpir, más bien, divise una silueta. Llego luego hasta mí, armado con una pistola,  un balón marca Nike, y una bolsita de nylon  llena de cocaína. Lloraba a mares y pidió confesión.
Lo abracé (era mi amigo en la niñez)
Así empezó su desesperado relato:
 
-Curita me tenés que confesar, soy una mierda de tipo.
Me dieron ganas de cortarla; le miento al mundo entero y ya estoy pensando seriamente en suicidarme.Le afané la 9mm a mi manager ...ahora la debe estar buscando  como un loco...-
.
Ahí lo interrumpí:
 
-Pero IDOLITO, tu sanación  parecía tan concreta, el pueblo te creía, aparte de adorarte ¿Cómo es que volviste a caer?
 
-Es que nunca la corte curita, no seas gil, o te la creíste y el boludo del barba también. Nooo curita, padrecito. ¿Cómo te llamabas?-
 
-Nahuel, le dije ¿Es raro que no te acuerdes de mí?
 
.-Y…no viejo, por las villas no volví nunca, sólo a lo de los punteros, a buscar falopa  y cuando era pobre, ¿viste?-
 
-No seas así hijo, no vituperes al menesteroso-. Lo reté...
 
-Noooo, papaito, yo los quiero a los pobres, pero viste, tengo unas ganas de boletearme-,
 
Le pedí  que me de su arma, entendió y la dejó en el piso al lado del confesionario.
También le exigí que deje la bolsa con el químico, pero se negó de esta manera:
 
-Mirá patroncito, esta es la del papa nuevo.
 La de Benedicto, o como se llame, la trajeron de Italia -.
 
-¿Pero qué dices so bestia?,! para yá  con esas barbaridades¡-.


El ejemplar confió:


 -Ahora la guardo, porqué me parece que me la vas a tirar y ahí es donde te cago a tiros  y chau confesión-.
 
¿Cómo empezaste con esta adicción? Pregunté.
 
¿Pero sos boludo o no ves la tele, no leés los diarios?
¿Nunca viste a Chiche?... Un documental, una revista, si lo conté todo...-
.
Todavía hacia botar nerviosamente el balón .Así le contesté:
 
-Sé  tu historia, pero no como la mayoría de los argentinos que se meten en la vida de sus referentes y les parece estar en ellas. Soy un representante de la iglesia, no un cholulo-.
 
Eso no le gusto y a regañadientes, pues le pedí que la corte con la pelotita, aseveró:
 
-Bueno, la cosa empezó allá, en Barcelona y siguió en Nápoles y bueno, ya sabés como sigue-.
 
-No- , le pude responder,-no sé como sigue-.
 
-Bueno, ¿Cómo te llamas?-repitió
 
-Nahuel, como el indio, como el lago-(me agotaba).
 
-Si Nahuelito, sabés  que está bueno esto  que haya alguien que no conozca mi historia,  te cuento:
 
 En  Barcelona y luego en Nápoles, en una cena, me agarre un pedo bárbaro y los chicos de la camorra, que eran mis amigos, me dieron a probar el polvo y  pasó  la borrachera  por un milagro.
Desde entonces, me siento  Dios
 
Lo tuve que interrumpir:
 –No blasfemes, estamos en su casa-.
 
-A mí me parece  que podría vivir un poco mejor, el barbudo y vos ,que sos su siervo también.. No en esta mugre – Afirmó.
 
Otra vez me alteró, me levanté, salí de la garita y lo cagué a palos. Me dio un par de golpes fuertes, pero le abollé un cáliz en la cabeza y se desmayó.
Cerré con cuidado las puertas y lo arrastré hasta la camita de mi cuarto.
Cuando reaccionó, le hice un té
Me agradeció tanto.
 Era mágico en serio  cuando sonreía.
 Tiramos la cocaína, le devolví la pelota .La besó.
Lo acompañe a la salida, había olvidado su pistola
Cuándo se dio cuenta, volvimos riendo y el muy hijo de puta, me tiró un caño y la NIKE, pasó lamiendo  mis piernas, por entre la sotana. No sé como lo hizo.
 Ah..., y agregó sin descaro y a los gritos:
 
-¡No ves que soy DIOS!-
 
 Entonces me le adelanté tomé el arma y le pegué tres balazos.
Mirá que se iba a seguir riendo de Dios... y en su casa...

Que en paz descanse. 

 

Registrarte y comentar la historia

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar cuentos
Nuestra red: Adelgazar sin trucos