Amor?, no, nó es amor , nunca fue amor, y ella lo supo desde el primer momento. Cariño, cariño, y un cierto entendimiento, por estar viviendo en el mismo infierno, al que su padre,(mi viejo maestro), sometía a sus aprendices y a toda su familia, compuesta en exclusiva por mujeres, quizás fue esto lo que amargo su carácter, ya vi en muchas ocasiones como el no tener un hijo varón era la perdición de una familia. Hoy en día casi lo comprendo, es duro solo tener hijas, a las que para que se casen bien hay que apórtales todo un capital como dote. Incluso a mi, en la posición encumbrada en la que me encuentro me costara en su día una ruina en dineros, poder casar a mis hijas, aunque para un cortesano de mi rango será algo mas fácil, o tal vez no, los tiempos cambian con tanta rapidez, a saber donde estaremos en unos años. En fin ella siempre lo supo, nunca fue amor. Auque fue la modelo perfecta para mis cuadros, en su papel de Maria en aquel primer cuadro que deje en Sevilla, o como sibila en ese que no quiero vender al conde porque se lo ofreceré al duque a cambio de unas prebendas. Fue la perfecta santa de mis famosos rompimientos de gloria, y gracias a ellas y sus hermanas todas cabezas perfectas, con esas miradas perdidas que tanta fama están dando a mis cuadros, como si vieran sin ver, como si en el infinito estuviese la verdadera paz, no saben los cortesanos que no es una invención mía, que las miradas de toda una familia de mujeres casi ciegas son las que aparecen en mis cuadros. Si ciegas o casi, todas incluso mis hijas, a las que adoro casi ciegas todas, como no comprender a mi viejo maestro. Y mis hijas, a las que realmente amo, un calco de su madre, todas tan buenas y comprensivas, realmente unas santa, como no tendrían que aparecer en mis cuadros, todas. Y ahora en su momento postrero tengo que dejarla en su lecho de muerte, pero seguro que ella lo entiende, como tantas otras veces. Y es que el rey me llama, tengo que acudir sin falta, Juana lo entenderá estoy seguro, ella siempre lo entiende. Mi hija, mi otra hija, esa a la que no puedo llamar, hija me reclama por mediación de su padre, no sabe por que pero se encuentra bien, en mi compañía y quiere un nuevo cuadro donde aparezca rodeada de sus sirvientes, y de sus padres, de todos sus padre, si ella supiese. Pero eso nunca ocurrirá, la reina tiene los labios sellado, y yo en mi posición jamás hablare, que seria de mis otras hijas. Por otra parte ya algunos murmuran por las preferencias de la niña para estar con migo, pero su madre, mujer astuta, siempre consigue cortar las murmuraciones, gracias a dios siguen siendo unos reyes con poder. Y eso a mi también me conviene, el próximo año viajare a Italia por mediación de la reina. Y Juana apunto de morir, aunque ella lo entenderá, siempre lo entiende todo, su poca vista no le quito entendimiento, seguro que muere en paz consigo misma, dentro de poco estará en la verdadera gloria, no en esas en las que yo con mis pinceles la represente en tantas ocasiones, por fin conocerá la verdadera felicidad que entre ve en ese infinito al que siempre mira. El rey me llama.