20 MALDITOS EUROS No todo allí es de color de rosa. Hay que comer a diario. A ser posible tres veces. La ciudad es muy bonita, preciosa. Bellos edificios. Espléndidos jardines. Bazares bien surtidos. Muchos vestigios de un pasado glorioso. Un presente trepidante. Muchos forasteros mirando a lo alto de las cúpulas y los minaretes con la boca abierta. Y bastantes pillastres esperando a algún forastero con la boca y el bolsillo lo suficientemente abiertos y barajando la posibilidad de solucionar su manutención de aquel ía a costa del desprevenido. El euro. !Qué moneda tan sólida y tan solicitada por esas latitudes.......¡ Son serios. Su trabajo, su familia, sus rezos......... Algunos. Otros....: ".....señor......señor.....¿cambiar billete por monedas.....?" El pilluelo ofrece lo que tiene, monedas europeas. A cambio solo quierebilletes europeos. No todo sale bien a la primera intentona...: "....no, gracias..." Hasta que un desprevenido....: "....Sí...." A partir de ahí casi todo es previsible ya. El incauto sujeta firmemente en una de sus manos un poderoso billete de 20 euros. El pillastre cuenta ostensiblemente delante de los ojos de la víctima las relucientes monedas. ".....dos......" ".....cuatro..." Lentamente. "....diez...." Muy lentamente. ".....diez y seis...." No hay ninguna posibilidad de que no estén bien contadas. ".....veinte...." La transacción es simultánea. La víctima pone en la mano del desvergonzado el codiciado billete, orgullo de un continente entero. El pillo deja caer en la mano libre de la víctima las brillantes monedas. El pillo se aleja. Es feliz. La digestión de ese día está asegurada a costa del incauto forastero. El forastero nota algo raro. No sabe qué. Instintivamente cuenta las monedas. Qué día tan radiante en la maravillosa ciudad de las cúpulas. Qué orgullosos, y con cuanto motivo, están sus habitantes. El dinamismo es febril. El crecimiento es constante. Primero incredulidad, inmediatamente indignación. Por último rabia. "Mira, solo me ha dado ocho euros...." "Pero, ¿no los contó delante de ti...?" "Sí, segurísimo, contó 20 euros, seis monedas de a dos euros y ocho monedas de a un euro, total veinte euros..., pero solo me ha dado los ocho de a un euro...., "....¿será sinvergüenza...?" "...., pues otra vez te fijas mejor...." Esa es la fórmula. El pilluelo tiene en sus manos las monedas de forma que solo deja caer la primeras monedas de un euro. Las monedas de dos euros se han quedado firmemente sujetas a su mano. Solidificadas, como si las monedas y el pillo fuesen un Todo. La gente pasa. Va a lo suyo. La mujeres a hacer sus compras. Los hombres a sus faenas, a su trabajo, a sus rezos... Los pillos acechando a sus víctimas. No tiene otra cosa que hacer. Todo el tiempo es suyo. "...será sinvergüenza...., si lo agarro...." "¿....bah, qué le harías....?" "¿qué le haría.....?, le diría lo sinvergüenza que es..." "¿solo eso?.......Vamos a ver......, con esto que te ha ocurrido, ¿has aprendido algo?" " Naturalmente que he aprendido....Muchísimo." " Entonces ha sido una enseñanza baratísima." " Aún deberías darle las gracias si apareciese por aquí." Fin de la parte primera.
Bueno , los pillos son productos de todos, practican el viejo arte de la supervivencia
Me ha gustado mucho la historia. Son bonitas tus historias de viajes