El Pícaro Jacobo II.

Categoría(s): Cuento.
Burlador …  (Para una amiga que necesita reír un poco).
Jacobo  debía trabajar para costear sus estudios, pintor de brocha gruesa, ayudante de mecánico o aprendiz de cerrajero. Don Lalo lo aceptó como estudiante de cerrajería, porque notó su habilidad y le enseñó los secretos para abrir puertas.
Era hora de cerrar, estaba anocheciendo, llegó Ana María, una muchachita encantadora y super atractiva, a la que ambos miraban casi babeando. Claro, ahora venía acompañada de su cancerbero, doña Lucrecia su mamá, una señora  con la belleza en su plenitud, pero demasiado seria.
_¡Eh, eh, don Lalo!  No mire a mi niña como gato que va a saltar sobre la rata.
Don Lalo, todo corrido y rojo hasta la raíz de los cabellos, sólo atinó a decir:  “A sus órdenes, doña Lucrecia”.
_Se me cerró la puerta del dormitorio de mi hija y perdí la llave. Vaya, por favor, a abrirla.
_¡Ooooh, doña Lucrecia, justo tengo unos invitados en casa, no puedo ir!
_Bueno, entonces mande a su ayudante, sé que es muy hábil.
_¡Eh, Jacobo, ya oíste a la señora ¡
_Lo espero joven en esta dirección.
Mientras pedaleaba en su bicicleta hacia la casa de la bella Ana María, su mente iba jugando con la idea de terminar el trabajo y que  la chica estuviera sola.: “¡Ay, mamacita, deja sola un ratito no más a tu linda hija!”.
Tocó el timbre, no salió nadie ni respondieron. Con sorpresa al hacer girar la manilla la puerta se abrió. Escuchó el ruido característico de una secadora de pelo que venía desde el baño que estaba iluminado, se aproximó.
_¡Hola, Jacobo! Entra, pero cierra bien la puerta _la voz cantarina de la muchacha salió detrás del pelo que le cubría el rostro; estaba vestida con una bata de salida de baño, su perfume invadía el ambiente y  en su mano  el bullicioso artefacto.
_Perdona, estoy sola, puedes trabajar en la puerta del dormitorio que está cerrada con cerrojo.
El avispado muchacho miró las puertas y una  estaba cerrada.
_¿La segunda puerta? _ audazmente entró al baño, pero se llevó un chasco, ella continuaba vestida con su bata y secaba su pelo. Le pareció que en el espejo ella le miraba con un ojo entre su cabello. Con una mano mostró dos dedos, indicando que sí.
Abrió con rapidez la cerradura; se sentía muy excitado, miró sus manos sucias y tuvo la idea de entrar nuevamente al baño.
_Perdona, ¿Dónde hay otro baño para lavarme las manos?
_Lávate aquí, terminaré de secarme en el dormitorio.
El agua fría en sus manos hizo que  casi pegara un brinco, después se miró en el espejo: “Mmmm, no estai mal, cabrito … ¡Calma, calma! Estamos solitos y … le gusto a la niña, eso se nota a la legua”.
Se deslizó como  depredador a punto de atrapar su presa, golpeó con los nudillos.
_Ana María, permiso estoy … ¡Eh! ¿Qué pasa?
La luz de la casa se apagó  junto con el conocido sonido de un corto circuito. Sin pensarlo dos veces, el diablillo entró precipitadamente en medio de la más absoluta oscuridad.
_¿Qué te pasó Anita? _ alarmado adelantaba sus manos donde creyó estaba ella.
Percibió el exquisito  perfume y el roce de sus manos. Ella gimiendo lo abrazó.
_Tengo miedo.
Jacobo el Pícaro, que dejó atrás su mote de “Pavito” Jacobo, la tomó y besó, ella le respondió con pasión ¡Vaya que sabía besar la muchachita!
Lo guió con la mano hasta la cama; su vista ya estaba acostumbrándose a las tinieblas,  vio su figura junto a él, la tomó y con sorpresa sus manos tocaron su piel, estaba totalmente desnuda.
Gozaron del sexo: besos, caricias, susurros de amor y los deliciosos gemidos de ella.
Agotados descansaron  uno junto a otro. De pronto escucharon un golpe de la puerta de la calle y segundos después se encendieron todas las luces.
Jacobo horrorizado sintió que los pasos de la mujer se detuvieron en la puerta que se abrió bruscamente; la cara del muchacho era un “poema”, parpadeaba, movía la cabeza, mientras trataba de taparse con una sábana. ¿Qué es esto? ¿ Una hermana gemela de Ana María? Allí estaba  parada en el quicio de la entrada con las manos que tapaban su boca.
_¡Mamá! _sus bellos ojos miraban a ambos.
_Se … señorita, yo, yo … le explicaré ¿Verdad Anita? _se volvió a la muchacha. _¿Qué diablos pasa aquí?
Soltó la mano de la muchacha, pues quien sonreía a su lado … era ¡Doña Lucrecia!
La chica, con las manos en la cintura, lo contemplaba   con una cara de  insoportable burla.
_Buen cerrajero resultaste ser _largó una carcajada. _Madre, eres una pilla. Okey, okey, ganaste la apuesta.
A medida que la verdad entraba en su cerebro, Jacobo comenzó a sentirse peor que incómodo: humillado, burlado por las dos mujeres. Enojado saltó de la cama y se vistió, sin importarle la presencia de la muchacha.
Buscó en sus sesos la forma de salir airoso del mal momento que las  tramposas prepararon con habilidad.
_Señora, además de ser bella … es una magnífica amante.
Ellas quedaron en silencio, mientras el burlado Pícaro se retiraba dignamente; no se detuvo ni siquiera cuando le gritaron que le iban a pagar su trabajo … de cerrajero, por supuesto. Indignado no podía creer que existieran mujeres así.
La vida tiene sorpresas inimaginables.

 

 

 

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Comentarios:

Escrito por: guadalupe40       17/08/08 20:58
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Muy buena tu historia, si Jacobo es pícaro que decir de Lucrecia, eso si antes debía existir el provocado cortocircuito, por la decadencia que dan los años. Me encantó y he pasado un grato momento, saludos desde Santa Fe.
Escrito por: Oscarhugo       13/08/08 06:40
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Soldeluna, amiga, gracias por tus palabras.
Lenys, es la idea amiga, me río yo solo mientras escribo estas divertidas historias; claro, con el afán de hacerlos reír a ustedes también. DTB.
Avefenixazul, querida amiga, gracias por la canción, es muy conocida en Chile; La Vida te Da Sorpresas.
Un Beso para todas ustedes y agradezco sus palabras.
Jaime.
Escrito por: avefenixazul       12/08/08 05:11
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aclaración. donde hay números se supone debían salir notas musicales. me falló. la intención es lo que vale. Un cálido abrazo amigo
Escrito por: avefenixazul       12/08/08 05:10
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La vida te da sorpresas ♫ sorpresas te da la vida, ay Dios.♪ Muy bueno. Un placer leerte.
Escrito por: lau       08/08/08 02:37
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JAJAJAJAJAJAJ............y más JAJAJAJAJAJAJAJA........................Menuda pasada le sucedio a jacobo que burro al imaginarlo casi todo!!!!!!.....le falto ese pequeño detalle que no necesariamente tendría que ser la hija quien estuviera con él en la cama...............................que imaginación Jaimito !!!!! que me haz hecho reir mucho , una vez más gracias por escribir tan bello y tan agradable..........dos besitos mi amore......................lau
Escrito por: omenia       07/08/08 21:35
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Muy buen cuento.
Escrito por: Oscarhugo       07/08/08 03:13
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Ja ja ja já, Andrés, supieras el problema que tuve con el punto que tan acertadamente comentas: la niña, tan seriecita que se veía, era cómplice de los deslices de su mamá; pues bien, aprovechando las aventuras del Pícaro, recordé un par de casos donde en el hogar hay madres e hijas de esta clase de moralidad, inmoralidad o amoralidad y son cómplices en sus andanzas; puede parecer increíble, pero de existir sí existen, de ahí las dos últimas frases de la historia. Pasando a un plano más triste aún, hay prostíbulos donde la madre es la regenta y su hija la reina del lugar.
Tema difícil de explicar, pero existen.
En cuanto al ex "Pavito" cerrajero, de hecho estoy contando una parte de la historia del primo que fue mi maestro, en la cuestión cerrajería se entiende; era el Don Juan de los cerrajeros, buena pinta el badulaque, no sólo abría las puertas.
Gracias por tu comentario, calculé que ibas a tocar ese delicado punto.

Oscar, cumpa, no me vengas con que eres inocente. Las campesinas se van de espaldas cuando ven un huaso bien montado. No tienes necesidad de aprender abrir puertas. Gracias por tu comentario.
Escrito por: oscar       07/08/08 01:02
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Bien Amigo, junto con felicitarte por tan bonita historia la cual esta interesante y grata de leer, te comunico mi cambio de profesión, desde hoy... "O.M.N- CERRAJERO-". saludos.-.
Escrito por: AndresMiranda       07/08/08 00:35
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El "Pavito" Jacobo es un fenómeno, abreserraruras mata galán, le pusieron después del trabajo, yo lo conozco abre cerraduras en el barrio La Alpargata, al norte de la Avenida Comilonas.

Buen cuento Jaime, pero a la niña que de inocente tiene poco, hay que atenderla con urgencia, porque solo de espectadora de los deslices de la madre, no puede tener felices noches.
Un abrazo
Andrés
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