


| Escritor: | pajarote |
| Públicado: | 08/09/2007 |
La luz de taxi encima de un carro se ve venir a lo lejos le hago señas con la mano para que se detenga pero no se acerca del lado donde estoy si no que se detiene en la esquina cuando cambia el semáforo a rojo. El chofer es un hombre de cara dura de edad media casi calvo con lentes gruesos manos grandes y arrugadas y olía a mentol chino. Que extraño, ni siquiera voltio a verme cuando me subí ni pregunto a donde iba. Avanzamos unas cuatro cuadras por
Sentí unos segundos una mirada fugas por el retrovisor mientras yo buscaba la cajetilla de cigarrillos en mi bolsillo ya estaba vacía la arrugue y la arroje por la ventana a la calle. El taxi toma a la izquierda por la avenida Quito que estaba iluminada en toda su extensión por postes de estilo victoriano pintados de verde con farolas de luz amarilla, faltaban unas cuantas cuadras antes de llegar al parque Victoria;
El taxi empieza a detenerse de lado derecho junto a la acera; una mujer de treinta años mas o menos se agacha por la ventana y le pregunta al chofer si la puede llevar hasta la Atarazana y que cuanto le cobra el chofer le dice que tres dólares, asienta con la cabeza y se sube en el asiento de adelante, yo no encuentro que decir me quedo con las palabras de mi incomodidad en la boca, la sensación de que no es la primera vez que esto me pase me recorre el cuerpo como un rayo, como si no estuviera ahí, que extraño aun así me molesta un poco que acepte otra carrera estando yo en el asiento de atrás y sin preguntarme, mi fatiga es tan grande que no pronuncio palabra.
Siento un fuerte dolor en la espalda del lado derecho por la cintura desde hace tiempo este trabajo de mierda me esta matando, todas las noches tener que lidiar con borrachos, el escándalo, dormir de día y trabajar de noche ya estoy cabreado de esto, esto no es vida civilizada estoy pensando en renunciar mandar a la mierda al dueño así sea amigo de mi mujer. Si, eso es, voy a empezar a buscar otro trabajo en donde no tenga que trabajar de noche que es en donde la gente se vuelve mas estúpida como el tipo de la otra noche que se veía buena persona, entro solo, vestido de negro creo siempre he desconfiado de los tipos vestidos de negro- y se tomo unos tragos en el Bar mientras conversaba conmigo en la barra, hincha del Barcelona y yo del Emelec y por ahí surgió la conversación que duro bastante. El tipo me cayo bien y yo a el creo pero ya casi a la hora de cerrar Laura la chica que recoge las botellas y limpia las mesas le arrojo un baso de cerveza en la cara y el tipo se abalanzo a pegarle y tuve que meterme en medio, era como si no me reconociera tenía los ojos orbitados y nos puso la madre al día a todos estaba como una bestia lo tome por la camisa y lo saque del Bar a empujones.
Yo también había bebido un poco por eso no recuerdo bien por donde apareció cuando estaba cerrando y encendía el ultimo cigarrillo de la noche, creo que ponía los candados o le pagaba a Laura lo de su semana solo recuerdo que escuche los gritos de ella cuando caí al suelo y el fuerte dolor en la espalda; un dolor áspero y tibio y al tipo doblando la esquina mientras corría.
El taxista y la mujer van platicando de lo peligroso que sigue Guayaquil en las noches a pesar de que el municipio creo la policía metropolitana y les ha dado motos y carros nuevos y armas y nada lo mismo sigue dice la señora, y el taxista le cuenta de cómo lo han asaltado tres veces en una semana pero igual tiene que seguir trabajando de noche por que en la mañana tiene otro negocio para que le alcance la plata. Yo estoy acostumbrado a escuchar miles de historia de la gente que llega al Pez que fuma por eso no digo nada. El taxi avanza por la calle de cementerio junto a el muro alto de color blanco; estoy cerca de mi casa ya mismo sube el cerro. El dolor de la espalda no me ha dejado en días y ahora me duele mas, el taxista y la señora siguen conversando los escucho como a susurros, no quiero quedarme dormido la otra noche me paso lo mismo tome un taxi y desperté frente a mi casa muy temprano sin saber como, ví a mi mujer que salía cerrando la puerta iba vestida de negro no le conocía ese vestido creo que era nuevo- tenia los ojos hinchados parecía que había llorando paso junto a mi y ni siquiera me saludo, yo no le dije nada, seguramente estaba brava por que me demore.
El taxi no sube el cerro se va de largo; que ganas de putearlo ahora voy a llegar tarde otra vez, no le puedo decir nada no me salen palabras el dolor de la espalda me hace retorcer cuando quiero inclinarme a preguntarle porque no subió al cerro por el anfiteatro como le dije. Cierros los ojos y cuando los abro todo desaparece, se vuelve difuso como si se alejara, como una luz espesa que lo cubriera todo. Siento caer en algo así como un remolino por donde pasan recuerdos, mis recuerdos.
Ahora lo veo, lo veo claro; No, no puede ser, el Bar, siento el acero frío que entra por mi espalda. Laura gritando, la calle de madrugada, mi espalda, el dolor, no puedo pararme, la mancha de sangre bajo mi cabeza. Si, ahora lo entiendo.
Todo de desdobla como en dimensiones opuestas, camino descalzo o eso parece- tengo frío. Ya no me duele; estoy en
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