Era martes, y me tuve que quedar en la oficina para terminar el dossier de un cliente nuevo. Lo teníamos que pescar como fuese y le estábamos preparando una campaña publicitaria muy agresiva.
Así que hice una llamada a mi esposa, y le dije que no me esperara a cenar.
-¡Cariño! Llegare tarde, estoy más liado que la sandalia de un romano. Ya sabes el cliente nuevo el que te comente el otro día.....
-Sí, el fabricante de calzado...
-¡Ese mismo! Tengo para un buen rato, así que cena y pon a dormir a los niños. Dale un besito a Candela, y otro para Jorge... ¡O.K.!.
-Te quiero mi amor,.......Luego te lo recompensare....
-Buffff! Siempre me dices lo mismo ¡Bobo!.
-Hasta luego cariño, esta vez ¡Síi!... Te daré tanto amor, que podrás empapelar toda la habitación con la palabrita de marras.
-¡Ja,ja,ja,ja,! Estas loco....
-¡Claro! Por ti.....¿Lo dudas?...
-Anda, mi dios del sexo te esperare, -bien despierta y en pelota picada-...
-¡O.K! Mi amor te veo luego, besitos...
-Hasta lueguito...
Al terminar mi tarea, mire el reloj grandote que tenia en la pared de enfrente.¡Joer! Las dos de la madrugada, esta me mata.
Así que me
espabilé, y me baje hasta el sótano del
edificio para pillar el Golf
TDI. En la soledad de las columnas de hormigón,
estaba ermitaño, esperándome mi negro corcel de cuatro ruedas. Y al tocar el
cierre automático de mi llave, pude escuchar su saludito con guiños amorosos de
sus intermitentes naranjas.
Al salir por la puerta mecánica, parecía que se avía abierto la misma boca del mar. Una cortina de lluvia de agua, me hizo pensar que mi camino hasta mi casa no seria muy placentero. Pero estaba cansado y tenia ganas de llegar.
Tenia una hora justa de camino por carretera secundaria, curvas, cruces, pavimento en mal estado. Así que tenia que armarme de paciencia, porque aquella noche de perros, no ayudaba lo más mínimo.
Puse la radio para que el viaje fuese un poco más relajado, y su compañía seguro me iría bien para no dormirme.
Curva tras curva, puentes y cruces. Algún auto perdido me golpeaba la vista con las luces de cruce. La tormenta arreciaba y la incomodidad hacia rato que era mi compañera.
En un momento que me aburría con la música de la emisora, comencé a tocar los botoncitos de otras emisoras guardadas.....
-Una luz frontal venia frente a mí. Comencé a darle luces largas y su bocina y la mía se entrecruzaron. Al punto justo de enderezar nuestros rumbos por aquel mar de agua dulce que bañaba exageradamente el alquitrán negro con rallas blancas, ahogadas por él acuoso liquido escupido con tanta mala leche desde el cielo.
El limpia, estaba en la marcha más rápida y no daba abasto. Lo poco que mis ojos veían frente a mí, era la gran masa de agua que chocaba en el cristal. Parecía que lo quería romper. Pero aquí no terminaba la cosa. De repente...Unas grandes bolas de piedra helada, comenzaron a golpear el automóvil con tanta virulencia, que temía por mi vida.
Dentro del auto resonaban los golpes. El granizo jugueteaba con la chapa de vehículo y seguro me lo dejaría más marcado que una cara mordida por la misma varicela.
En ese momento justo, comenzó a sonar la melodía de mi celular. Lo tenia en la cavidad que hay entre el salpicadero y mi cambio de marchas. Al agacharme un poco, lo justo para cometer la imprudencia prohibitiva de normas de la circulación, recoger el móvil que no paraba de gritar su tremenda canción pegajosa........-Solo tuve tiempo de contestar con un ¡Hola cariño!-......
Lo deje caer sobre el asiento blando del acompañante, reboto, y callo sobre la alfombrilla de mi compañero de baile. Porque eso fue lo que ocurrió a partir de ese instante. Las ruedas resbalaron y comencé a dar giros como un bailarín de danza clásica. De fondo sonaba la música de una radio local con el tema People, del grupo Gorillaz-.
En ese mismo momento, todo me pasaba en cámara lenta. Veía el rostro de mi mujer Maria, mis niños Candela y Jorge en el jardín trasero de la casa. Las vueltas no cesaban ayudadas por el blanco manto del granizo. Apenas podía distinguir nada, mis manos permanecían agarradas con toda la fuerza posible al volante de goma blanda. Tras los incesantes giros vi venir hacia mi las luces de otro vehículo que se dirigía en sentido contrario a mi destino. Recuerdo el golpe lateral que me dio y me lanzo fuera de la carretera.
Justo al lado de la cuneta había un bajador. Eso sirvió para que mi coche se deslizara por el, como un niño se lanza por un tobogán de un parque. Pero la fortuna no estaba conmigo esa noche de diluvio universal. Voltereta tras voltereta me sentía encarcelado, mis imágenes cada vez se notaban más lentas. Note en los giros que mi maletín me golpeo varias veces en el rostro. Una piedra reventó el cristal de mi ventanilla. Entonces note la lluvia y la brisa fría, húmeda que había en el exterior......-Esa noche olí, el perfume del granizo-,
Tras varias vueltas de campana, cristales rotos. Todo el auto destrozado en siniestro total. Dio su ultimo giro con tanta mala suerte que una piedra saliente se metió por mi ventana y me dio un golpe en la cabeza. El mareo, y la sangre tibia que pintaba mi cara, se fue desvaneciendo agarrado de la mano a mi conciencia, muy lentamente...
Lo primero que escuche fue el latir de mi corazón por medio del pitido de una maquina, tranquilo, pausado. Mis ojos permanecían cerrados, y mi esfuerzo por abrirlos me llevo un buen rato, tras lograrlo vi una fuerte luz que me cegó al principio, pero que luego poco a poco mis pupilas se fueron amoldando a la iluminaría de la habitación.
Una enfermera me vio y sonrió. Tras ese leve gesto de cortesía y alegría escuche sus palabras...- ¡Doctor, doctor!-
Al instante pase de la soledad a estar rodeado por uniformes blancos.
Él medico me puso una linternita en los ojos, me dijo con su mano cuantos dedos veía. Me pidió si recordaba mi nombre, y el de mis hijos.
Yo lo primero que pedí que me dejaran llamar a mi esposa por el teléfono, para que no se asustara. Le dije al doctor que me estaba esperando, y que es una persona que sufre mucho y estaría asustada por mi retraso.
-Tranquilícese Luis, ahora mismo la avisaremos.
-¡Enfermera! Llame rápidamente a la esposa del caballero.
-Descuide doctor
-Ahora descanse Luis, -Tranquilo-... Todo se arreglara.
Mi cabeza daba vueltas, y note como el sueño me mordió los ojos y me fui un buen rato al paraíso de los durmientes.
-Mi amor ¿Cómo estas?¿ Me escuchas?
Escuche la voz de Maria en mi suave despertar.....
-Hola cariño, siento haberte dejado en la estacada otra vez, los neumáticos no me respondieron......
-Tranquilo mi cielo, lo importante es que tú estas bien. -¡Eso es lo primero!-. Para lo demás ya recuperaremos el tiempo perdido.
-¿Lo saben los niños?....-¡Jooo!.... Son tan pequeños.
-Luis, estas concentrado, me escuchas bien mi amor.
-¡Claro Maria! Estoy bien y dando gracias a dios por lo ocurrido y poder contarlo.
-Cariño, escúchame bien mi amor.
-¿Les a ocurrido algo a los niños! Pregunte excitado con tanta pregunta misteriosa.
-Ellos están perfectos Luis, y han venido conmigo...-¿Quieres verlos?
-¡Claro! Pero adviérteles tranquilamente que como esta su papa, mira de no asustarlos.-¡Solo tienen cinco añitos mis gemelos! ...-¡O.k!-
-¡Candela, Jorge! Podéis pasar vuestro padre os espera.
-¡Papá, papá!
La cara de alegría y lagrimas contrastaba con la mía.
Mis ojos se abrieron, y todos me miraron como quien mira y espera una reacción de desesperación y locura.
La angustia que recorría mi garganta, no dejaba escapar ni frase ni lamento. Mi reacción ante la sorpresa fue de incredulidad.
-¿Luis, estas bien? Quiero que sepas que te quiero ante todo.......
El doctor cogió el relevo a Ana.
-Mire Luis, a estado inmerso en un sueño muy profundo. Incluso nadie sabia si saldría de esta. El coma le a durado varios años...
-¿Que coma?¿Qué años?¿Es una broma? -¡NO!-
- A estado diez años en un sueño muy profundo, Maria jamás perdió la fe. Tiene una gran mujer que a estado junto a usted día tras día.
En ese mismo momento se me vino todo mi mundo a bajo. No sabia que decir ni hacer. Y como actuaría con mis hijos que ahora tenían quince años -¡Por Dios!-.
-Luis, pero esto no es todo.
-¿Hay más? Doctor.
-¡Sí! Le amputaron una pierna Luis.
En las entrañas del hospital se escucho un grito de rabia, dolor, incredulidad...........desespero......-¡NOOOOOOOOOOOOOOOO!-
![]()
|
Imprimir |
Enviar historia |
