Llego la Salida del colegio, el ansia me acabo de carcomer, raudo me dirijo al lugar donde quedamos encontrarnos con ella, me despido de mis colegas de juegos, adiós, adiós, me voy, estoy apurado, mañana nos vemos y etc; sin perder el aliento, me dirijo al bosque que esta allá arriba en la colina, mientras la oscuridad se apodera del día, solo por mi cabeza pasan las palabras, la angustia recibida en la hora de recreo por lo que me dijo, no entendí, o no quiero entender, ya me dirá. Fue el sábado en la disco ella y yo bailando, mientras compartíamos alegrías entre los amigos de la promo, los conocidos del colegio, y otros; poco a poco nos fuimos separando ella aya en la esquina por su lado y yo en el pasadizo con los míos. Todo seguía el curso normal de un sábado normal, hasta que pulguita me comento que la vio bailando con aquel muchachito y vio que la beso, sin pedir mas explicación me la acerque, la saque a la calle, le pregunte, me lo negó, con esa sucia e inobjetable frase: confías en mi o en tus amigos y no dije nada le creí. Pero la muy cínica me lo dijo hoy viernes en el recreo cuando me la acerque para mañana invitarla cumplir la rutina sabatina las 7 y 30 de la noche; Lo siento si fue verdad lo del sábado se repetía en mi cabeza- maldita, entupida, decía mientras árbol tras árbol llegaba al madero viejo quemado, del cual hicimos nuestro escondite secreto; miraba al cielo al infinito, Al madero viejo, mis manos, el ayer, hasta que su silueta se asomo detrás mió; callada, sumisa, traía los cuádrenos abrazados sobre el pecho la mirada agacha el cabello desordenado, la vi y la furia se apodero de mi quise gritar y solo llore, mi respirar no paraba de calentarse mi vos se apagaba; me dijo: perdóname lo siento te amo; soltó el los cuadernos se abrazo a mi, quise acariciarla quise golpearla, no pude; ven sígueme, sin decir nada la seguí ,sin parar de llorar camine. Me limpio las lagrimas, cobijo mi cabeza sobre su regazo, me dio explicaciones que no pude oír, pues la bulla del dolor en mi cabeza no paraba de zumbar, solo cedí obnubilado, en silencio, me sentó a su lado, se puso frente a mi, acaricio mi mano beso mis lagrimas, limpio mi mejillas, no la podía ver, mis ojos húmedos, no podía mover las manos, temblaba, lloraba, ella acaricio mi cuello, beso mi ser, y la ternura encendió mi ser, sollozando acogí sus bellezas, dispuestas a mi, la abrase sin razón, la coji de los brazos entrelace mis dedos a las de ella, con furia le quite el buzo del colegio, apresurado, levante el polo que tenia puesto, la tendí al pasto debajo del árbol viejo, me enrede en sus besos en su entrecortado respirar, en su fragancia me embrague, cerro los ojos, levanto las manos abrió las piernas; sin ritmo ni melodía empezamos a bailar, entregados a los juegos que no nos correspondían, esa fue nuestra primera ves.