El otro hombre. (Seguna parte)

El otro hombre.   (Segunda parte)

 

 

La despampanante mujer, de negra y fría mirada, cuelga el auricular con manos temblorosa. A su mente le llega el recuerdo de aquel hombre  que conoció hace seis meses atrás, y   que  después de ese largo tiempo transcurrido, ha vuelto a estar en contacto con el, a través de la línea telefónica... siendo eso el motivo de su nerviosismo.  Arrastrando el paso, se dirige a un determinado lugar de la modesta vivienda que ocupa con su madre.  Al abrir la puerta, su mirada choca con una cama que luce encantada  y melancólica... dos lágrimas con sabor  amargo, ruedan por las muelles  mejillas... son  humores de dolor, pero a la vez de impotencia y rencor que la destroza  en las mas honda fibras de las  entrañas.  Con profundo enojo se sacude  los mocos, como queriéndose dar animo y así olvidar   ese ramalazo que la quema como una brasa incrustada  en el vientre. – “La vida continua y  por lo tanto hay que seguir luchando”-  siempre se hace esa reflexión, como para darse animo y continuar andando por los estrechos caminos.
-         ¿Vas a salir, hija? -  la suave voz de su madre, hace que la joven gire la mirada hacia el umbral.
-         Si, mamá. – responde con voz seca.
-         ¿Con quien?
-         ¿Te acuerda de aquel hombre que me confundió con una prostituta?
-         Si...
-         Me ha llamado por teléfono... y  quiere que valla a  cenar en su apartamento. -     un breve silencio medea entre las dos mujeres... y es la joven fémina que rompe la calma para  agregar : -  si, voy a ir.
-         Cuídate...
-         No se preocupe  mamá, yo sabré cuidarme.

 

La velada transcurrió  en amena y cordial plática. Ambos están sentados en un sencillo  mueble de dos puestos. La amplia sonrisa del hombre, le baña con mucha dulzura el corazón de la mujer, haciendo con eso, que se sienta la mujer más feliz de la tierra.
-         ¿Cuando fue el deceso? – pregunto el hombre, a la vez que acaricia la corta cabellera de la chica.  Ella no responde, prefiere permanecer callada.  El, comprendiendo, exclama:- ...perdona. si me hubiera enterado, ten la seguridad que estaría acompañándote.
-         ¿Cuando te vuelves a ir? – pregunto ella, con  un tono de tristeza.
-         Mañana a las nueve Am partirá el barco.
-         ...y vendrá.
-         Dentro de tres meses estaremos de regreso.
-         ¿Tienes mucho tiempo trabajando como capitán de buque?
-         Toda la vida...
-         ¿Que edad tienes?
-         Treinta y siete años.    ..¿.y tú?
-         Veintiocho.
-         No me has dicho si eres casada o soltera...
-         Que más da...
-         ¿Que paso con tu marido?
-         No me lo nombre, por favor.
-         Lo necesito saber.
-         ¿Para que?
-         ¡¡¡Porque me he enamorado de ti...!!!
-         ¡¿Que..?!
-         Si... desde que te vi en aquella calle del paraíso, sentí que tu presencia se quedo dentro de mí...  ¿Cual es tu verdadero nombre?
-         ¡¡¡Juana...!!!
-         En serio... ¡¡¡ ja, ja, ja, ja, ja...!!!
-         ¿Porque te ríes...?
-         ¡¡¡Mi nombre es Juan...!!
-         No puede ser... ¡¡¡ja, ja, ja, ja, ja...!!!    -  Y ambos jóvenes ríen alegremente. Se miran fijamente a los ojos, sintiendo a la vez un “extraño” ruido dentro de sus corazones.  Se toman de las manos, mientras que sus ojos se acarician  mutuamente.
-         Aquí les traigo este vinito para pasar la comida... ¡je, je, je, je, je...!  - el joven se pone de pies para recibir los dos vasos con el frio liquido vino tinto.
-         La felicito por la rica  cena.  ¿Su hija también sabe cocinar?
-         ¡Yo, la enseñe, je, je, je, je, je...! Los dejo para que continúen conversando. – se retira.
-         Ella fue la que tubo la “genial” idea para que la cena fuera en casa.
-         Tuvo una “brillante” idea. ¡¡ Ja, ja, ja, ja, ja...!!
Rato después, los dos jóvenes se despiden, estando ya casi en el umbral de la media noche.
-         Dentro de tres meses nos volveremos a ver... te traeré muchas sorpresas al regreso.
-         ¿Cuales serian...? – dice ella con una amplia sonrisa.
-         Te las diré cuando estemos nuevamente juntos.  – sus miradas chocan con mucho ímpetu sobre los rostros. Pareciera que se conocieren  desde muchos años atrás. Sus ojos brillan con ese renaciente amor que de improviso se les ha inyectado en las venas. Se dan un fuerte y largo abrazo... y así permanecen como el naufrago al tronco salvador.
-         ¡¡¡Adiós, volveré pronto por ti...!!!
-         ¡¡¡Te estaré  esperando!!!
Rápidamente monta el lujoso automóvil, y a toda prisa se aleja a través de la tinieblita  noche.               Continuara...
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Comentarios:

Escrito por: angel_cristal       10/03/08 18:12
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hola
muy interesante estoy ansiosa en ver que es lo que sucede, espero pronto leer mas de ti
Angelica
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