Es Viernes por la tarde, las hojas de los árboles ya están cayendo, la temperatura baja bruscamente a cada minuto que paso esperando a ese maldito perro, a las mujeres en ves de perros hay que comprarles plantas porque estas no salen a orinar, cuando entro a la casa veo a mi preciosa novia sentada de lado en el viejo sillón del fondo de la sala y en el regazo de su pierna esta su retrato viviente, su parecido es tan idéntico que a veces espero que mi Lory(mi novia) me salude para diferenciarlas, pero su olor definitivamente es especial, en eso si se diferencian, lo supe tristemente el ultimo día en que estuve en esa casa, porque después de eso el padre un veterano de la guerra no me permitió entrar nunca mas. Camino despacio hacia la cocina a coger un poco de agua, el perro no hacia mas que morderme los pantalones y no me dejaba tranquilo, agarro una pequeña taza de metal que estaba en la esquina de la mesa y se la tiro con ganas de matarlo pero en ese momento el pobre Juan que estaba sentado en el balance se levanta en ese momento y fue el que recibió el golpe, de veras les digo que ese día no amanecí con el pie izquierdo, sino que lo tenia caminando todavía. Juan es un señor mayor de unos 79 años que fue acogido por aquella casa después de ser un trotamundos sin hogar por mas de 20 años, después de darle el "pequeño" golpe en la cabeza que por un minuto mas y le induce un infarto, tuve que correr al segundo piso porque el maldito me callo a carreras con un palo que tiene como bastón para apoyarse y todos en la casa defendiéndolo con razón, pero que yo no tenia la culpa, todo por el maldito perro. Pasado un rato bajo y miro por la ventana, el cielo esta casi negro, "parece que va a llover", dije, esa era mi costumbre para insinuar que me iba a quedar en la casa y que además iba a comer, nadie menos el perro me hizo caso ya que el es el único que se veia afectado al dejarle menos sobra, pero en efecto como si fuera un profeta, en menos de 1 hora pasada la predicción empezó a llover, eran mas o menos las 8:30 pm, ya todos en la casa se han bañado menos yo y el perro, como es una casa antigua solo tiene un baño y ya que soy el eslabón de mando o prioridad mas de vil de esa casa, creo que hasta el perro tenia mas prioridad que yo o al menos eso fue lo que me dieron a entender, subo las escaleras con destino al baño, sujetando la vieja toalla que siempre me prestan, me desnudo y me siento en el borde de la tina, con la toalla entra las piernas y me pongo a jugar con la toalla con mis dedos, al cavo de 4 min entra el perro y me lleva la toalla, cuando le persigo casi de rodillas hasta la puerta para atraparle veo que levantan la toalla, en cuanto trato de reponerme un violento empujón me lleva a la tina de nalgas y siento que alguien se me tira encima, cuando logro reponer mis sentidos veo un pálido cuerpo sobre mi, al verle el rostro siento un escalofrío intenso, pues es mi novia que al fin se ha decidido a darme su tributo mayor, la acaricio tiernamente pero siento algo extraño, es su olor acaso diferente o estoy tan nervioso que no la reconozco, ella me acaricia con timidez, tiene pudor por mostrarme su cuerpo, voy descubriendo cada lunar, cada rincón de su santuario mas preciado, ya casi estamos listos la tina esta algo incomoda pero igual nos reconforta, cuando nos decidimos por fin a consumar el gran acto, de momento el perro empieza a ladrar desenfrenado como si quisiera advertirme de algo, pero la lujuria a atacado a mi conciencia y esta no responde, ahora estoy a merced de mis instintos básicos, como si lo hubiese llamado una cólera infernal entra por aquella puerta con un rifle en la mano, era el ogro de mi suegro, en el momento en que lo vi venir todos mis órganos se colocaron en mi boca queriendo huir antes que mi cuerpo, en eso miro rápidamente el rostro lloroso y asustado de mi Lory, para mal resultado me di cuenta de un pequeño lunar en la frente poco visible ante mis ojos y recuerdo que ese lunar era la única diferencia entre las dos gemelas, casi encima de mí estiré la mano agarrando el pantalón en eso me empiezan a dar patadas y coletazos con el viejo fusil en lo que alcanzo abrir una ventana, sin pensarlo dos veces me tire del segundo piso y monte una carrera pantalón en mano, como dios me trajo al mundo, en el fondo que dejaba se escuchaban algunos disparos al azar, ya recorrida una distancia prudente me detuve a colocar mi corazón en su posición, el cual lo traía en la mano.
Días después recordando esa aventura me di cuenta de un detalle, el olor no era el mismo...
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