"El olvido no es victoria
sobre el mal ni sobre nada
y si es la forma velada
de burlarse de la historia,
para eso está la memoria
que se abre de par en par
en busca de algún lugar
que devuelva lo perdido..."
M. Benedetti
Para las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes a pesar de los 31 años transcurridos nunca dejaron de buscar a sus nietos. Para los nietos encontrados que hoy han recuperado su historia, este, mi pequeño homenaje a modo de cuento.
Mi repudio, mi asco y mi deseo de castigo para los ladrones de bebes , durante la dictadura militar(1976- 1981). Juicio y Castigo.
Y con todo respeto dedicado también a nuestros hermanos Chilenos, que han vivido el mismo horror en manos de la dictadura de Pinochet.
El Mensaje
En mi niñez, (hace 25 años ya) realicé unos dibujos que ellos guardaron.
¿Quién lo hubiera dicho?...unos pequeños papeles cambiarían mi futuro.
Quién hubiera imaginado, que la inocencia del niño que fui, supo ver más allá del adulto que soy, y que, un simple dibujo me llevaría a encontrar el motivo de tanta infelicidad, en esta familia esquemáticamente feliz.
Unos dibujos
.la imagen de una casa y mi figura solo.
En uno me dibujé con las manos extendidas tomando a nadie.
Acaso, nadie se percató de mi pedido de ayuda, de auxilio;
a lo mejor sí
Quizás un gesto de redención la llevo a ella a guardarlos para dármelos luego
no sé.
Mi esposa los encontró -prolijamente guardados en una cajita con su fecha- al hacer una mudanza; risueña los trajo para mostrármelos a mi hijo y a mi.
Fue un segundo
hubo un click. Bastó un momento para ligar dos etapas de la historia y de mi historia, esa que quizás me negué a ver.
¡Sí! estuve seguro en ese mismo momento
no tuve dudas, yo era uno de esos nietos tan buscados, era hijo de
esos de los que no se habla.
Era hijo de desaparecidos.
Ahora entiendo porque siempre los sentí tan distintos, tan lejanos, porque sentía ausencias si tenía todo y nunca había perdido a nadie(al menos eso creia)
Sentía tanta culpa de no ser como ellos
¡Dios mío!...
Y gracias a Dios por no serlo.
Tiempo más tarde confirmé lo que íntimamente sabía y no supe ver.
Hoy tengo mi familia completa.
No importa que mis padres ya no estén
porque están. Están en mi vida, en los ojos de mi hijo, en mi abuela, en mis tíos
en mi historia. Son el orgullo de muchas generaciones, llenos de utopías, levantaron banderas de igualdad, supieron de luchas, de dolor.
Hoy abrí las puertas que ellos, los mal paridos, cerraron en mi mente.
Hoy sé quien soy y de donde vengo.
Hoy tengo una historia, Una identidad.
Más allá de todo
soy feliz.
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