Este es el primer escrito que publico, por lo que he pensado que, en él, debería decir quién soy; pero después de borrar y reescribir varias formas de presentarme, he decido hacerlo de la forma más sencilla que conozco: Hola a todos, soy Lindsay Marterán y este es un pequeño esbozo de mi libro Otro de esos pensamientos tristes que se me ocurren. Hoy he andado todo el día pensando qué ocurriría si me dijeran que voy a morir pronto. Es curioso, pero siempre he pensado que tenía tiempo para todo: tiempo para estudiar una carrera, tiempo para terminar de escribir mi libro, tiempo para conseguir que los demás me vean, no como una gorda, sino como quién realmente soy; también creía que tenía tiempo para ser feliz. Pero si, hoy por hoy me dijesen que voy a morir en los próximos días No habría hecho nada en mi vida. Es curioso, porque mi abuela, una mujer luchadora, no hizo nada grandioso en su vida, no escribió ningún libro, no viajó a ningún sitio lejano, ni siquiera amasó una gran fortuna; pero yo todavía tengo en mi corazón y en mis pensamientos su recuerdo. La mejor y más bonita herencia que mi abuela me dejó fueron sus sabios consejos, esas advertencias que sólo alguien que ha vivido mucho sabe hacer. Y me pregunto si he cumplido con mi parte. ¿Habré transmitido a mi hija todo lo que mi abuela me enseñó? ¿Podrá ella contar a sus hijos o a sus nietos quien era mi abuela a través de lo que yo le he enseñado? Porque, al fin y al cabo, cuando morimos, lo que cuenta de nosotros no es el dinero que dejamos, ni los edificios que damos en herencia. Eso sólo sirve de ayuda, pero con el tiempo se destruye y se pierde y, entonces, otra parte de nosotros muere con aquella herencia que dejamos. Pero el conocimiento, la educación, todo lo que somos, lo que pensamos, lo que hacemos, eso, yo creo, que si lo hemos transmitido bien, vive para siempre en el corazón de aquellos a los que queremos. Y estoy convencida de que, entonces y solo entonces, somos inmortales, porque nuestro recuerdo vive para siempre en nuestros sucesores. En fin, creo que, lo más importante de la vida reside en nosotros mismos, en aquello que hacemos, en los momentos que pasamos junto a los demás, en los sentimientos que provocamos en aquellos que nos rodean. A mí me importa más ser recordada con una canción que provoque una gran carcajada, que ser olvidada entre lágrimas. Pero no sé si los demás saben realmente quién soy. Yo lo he descubierto hace poco. Tengo alma de poeta, aunque no se me da bien la métrica de la poesía, por eso me dedico a escribir relatos, para que, algún día, cuando alguien abra la página de un libro, pueda conocer los mundos que yo veo en mi mente, pueda viajar en un segundo a sitios imposibles y, pueda en definitiva, ver el mundo a través de mis ojos.