El momento de Marina.

 

  Marina ya estaba empezando a encariñarse con Laura. La encontraba últimamente en el mismo lugar y, casi, a la misma hora; cada seis meses. Generalmente la hora en que la ausencia de Marina podía sentirse admisible en la oficina.
  Laura caminaba por la avenida con los pies en Venus y la mente en Marte. Todavía no podía deshacerse del perfume de aquella noche, de aquella luna. ¿Su sal? Permanecía en los labios.
  Subiendo los peldaños de la entrada del edificio “Moldear” (¿por qué alguien le pondría ese nombre a un edificio?...) chequeaba la hora mientras que, con la otra mano, sostenía un mechón de su cobriza cabellera; siempre apurada por cubrir su rostro.
 Marcela la alcanzó a divisar desde el ascensor y le hizo señas para que se apurara mientras, con una pierna, sugestivamente evitaba que se cerraran las puertas….y que Agustín (parado a su derecha) recordara pedirle por quinta vez en la semana el CD de “Eagles”.
   Llegando al cuarto piso, Agustín se retiró con un leve guiño de ojos. Ni bien cerraron las puertas, Marcela dejó caer su frente sobre el tablero del ascensor.
_Me mata… _le afirmó a su amiga mordiéndose seguidamente los labios.
_Espero que seas lo suficientemente inteligente…
_Tarde. Tardísimo. Me puede.
_Está bien…cuídate…
_Si; y tu podrías aflojar un poco con Marcos…créeme; me lo vas a terminar agradeciendo…
_Jajaja…es un amigo…
_Seguro…como si pudieras ser amiga de un bomboncito como Marcos.
_Puedes pensar lo que desees. Creo en la amistad entre hombres y mujeres. Aunque tiene otros códigos.
_ ¿Como…por ejemplo?
_Evitar los “demasiados”: no ponerse demasiado personal, no pasar demasiado tiempo juntos, no bromear demasiado (se confunde con el flirteo). Que se yo…es diferente pero, si aprendes a no mezclar los tantos, es manejable.
_Siempre racionalizando.
_No te puedo negar que, hasta solo unos meses, creyera ser la más inmune y avispada de todas…Ojo, valoro a la gente que puede establecer y mantener relaciones personales a largo plazo; me inspiran confianza, en serio. Y los hombres...
_Los hombres, ¿qué?; señorita experta en psicología masculina –bromeó Marcela.
_Se creen muy simples; pero no pueden comprender en su “simpleza” que hay mujeres que puedan estar al lado de un solo hombre por amor. Piensan que si lo hacen, es por ellos, para herir su orgullo machista. Y si te derrites a la primera palabra bonita, tienes el valor de un centavo. Te buscan y te buscan mientras tengas la palabra rechazo en la frente y encima te acusan por eso; y te vuelven a llevar a la incisión por despachada al mejor orador.
_Que mal te hicieron, Laura.
_No creas…quizás exagero y generalizo; pero convengamos que son muy pocos los que valoran a una mujer como tal.
_Bueno, pichona de “Sor Juana Inés” –volvió a bromear Marcela -De todos modos no podemos distraernos más. Vamos a perder la oportunidad. El jueves que viene cerramos el contrato con la empresa y la publicidad está muy verde.
_Todavía no asoma una letra concreta o una mínima idea tangible…_señalo asintiendo seriamente Laura.
_ ¿Uriarte?, ¿Marina Uriarte? _llamó la enfermera.
_Si, soy yo…Bah…basura literaria, folletines baratos… -dijo Marina cerrando la revista que había estado ojeando en la sala de espera [siempre hay alguna novelita corta para matar el tiempo entre las páginas de esas revistas…además de otros rellenos sobre la vida “privada” (no tan privada) de algún famoso…] Y enterró entre las páginas a Laura.
_Bueno, teníamos que tomar otra biopsia hoy, ¿no? _le recordó la ginecóloga con toda naturalidad y en tono disociado.
_Si…
_ ¿Viniste sola? _le preguntó ahora más humanamente al ver la expresión en el rostro de Marina. Después de todo, era su paciente desde hacía siete años.
_Si –le respondió con un tono de seguridad que quebraría un iceberg.
_Ajá…Estás sola, sin compromisos …pero ¿y de qué te sirve ser tan independiente si tu “libertad” te coarta del calor,  la comprensión y la compañía de quien podría hacerte muy bien en estos momentos?. Además, no estarías engañando a nadie a menos que alguno de los dos esté en pareja.
Marina la miró en tono desafiante como inquisidor conteniendo las ganas de gritarle en la cara “¡¿y a ti que te incumbe si tengo los ovarios suficientes para afrontar esto sola?!”
_Te llamamos en un par de semanas para darte los resultados.
_Gracias… _le respondió con un tono más suave.
Mientras recorría los pasillos de salida del consultorio los pies se le iban tornando más pesados, las piernas le temblaban, sus ojos comenzaban a empañarse…y se extendían en el espacio los ecos de los tacos de sus zapatos sobre las baldosas frías…
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Comentarios:

Escrito por: sgrassimeli       22/11/07 21:24
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Gracias Paula, Ricardo, Ethel, Guadalupe y Loreto. Por su tiempo, por leerlo y comentarlo. Que bueno que lo disfrutaron.
Loreto, la frase (tal vez no muy adecuada para una novela corta de las salen en revistas), quiere representar que en esa complicidad de amigas Laura, que es de las dos la mas centradita, le aconseja que no se "enamore" tan rápido; Marcela le cuenta (a Laura) que estaba ya en esa etapa de enamoramiento idílico que eclipsa el pensamiento con Agustín. Versión corta de la explicación? Marcela le dice a Laura: nena, gracias por el consejo, pero Agustín ya está muy adentro. Ah, muchas gracias!! por tu sinceridad y espero la hayas entendido.
Un abrazo a los cinco.
Silvina.
Escrito por: Loreto_Silva       22/11/07 18:18
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Me gustó, engañas al lector desdeun comienzo llevandonos primero a pensar en una relación lésbica, luega en una complicidadentre amigas, para terminar en una ensoñación en una fria sala de espera.
muy bien logrado.

Tengo una pregunta, puedo ser muy gansa, pero no entendi esta frase, favor explicamela:
_Tarde. Tardísimo. Me puede.
Gracias Loreto
Escrito por: guadalupe40       08/11/07 00:33
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Buen relato, bueno no es novedad dado que escribes muy bien amiga, cariños.
Guadalupe de Santa Fe
Escrito por: etelsaga       07/11/07 16:59
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Me fui entrando cada vez más en esta historia, muy bien llevada, aprovechaste unos diálogos muy fluidos como son los diálogos femeninos, en las cuales no se nos puede escapar el concepto que tenemos de los hombres...
Escrito por: ricardo48       07/11/07 02:25
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Linda historia me gusta como esta narrada, simple atrapa al lector, un buen final. Me gusto mucho
Escrito por: Abedul       07/11/07 02:23
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Aquí, de golpe, se me vinieron a la mente todas esas "otras soledades" de las que me apasiona tanto hablar.
Es ameno, coloquial y sin embargo tan triste.
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