Se subío apenas abrieron las puertas. El sudor corría por su cara como si fuera lluvia. A su lado, una mujer acalorada, movía rítmicamente el escote de su vestido, dejando ver generosamente sus senos, provocando furtivas y rápidas miradas de los machos que la rodeaban.
Mientras el tren avanzaba por el eterno túnel, como tratando de encontrar alguna imperfección, ella se miraba en el vidrio de la puerta, que con la oscuridad exterior, era como un espejo. Primero, recorrió su cabello, ordenó las puntas que levemente se habían desordenado por el viento, saco a un lado los mechones que cubrían su cara. Se arreglo los aros. Observo que su escote estaba desordenado y disimuladamente, no queriendo llamar la atención de los machos que aun estaban jadeando con el espectáculo de la acalorada mujer, lo puso en su lugar. Estaba perfecta.
Las puertas se abrieron nuevamente. Como si fuera una manadas de vacas arreadas por fieros perros pastores, entró la gente a raudales. Ella, quedó atrapada entre una mujer obesa y un hombre alto. Apenas se podía mover. Cuando el tren cerro sus puertas y se puso en movimiento, se percato que el hombre estaba apretado contra la parte posterior de su humanidad. Se incomodó mucho cuando sintió que los movimientos del tren se hacían rítmicos y que evidentemente, al hombre que estaba detrás de ella, eso no le molestaba. Al contrario.
Trató de zafarce en reiteradas ocasiones. Pero fue inútil.
Otra estación. Mas gente. Mas apretada. Mas acalorada. Mas incomoda. Mas enojada.
Trataba de pensar en cualquier cosa, ya no podía hacer nada. Leia todos los letreros que había dentro del vagón. Miraba a las personas tratando de encontrar algún escape psicológico a la situación. Trataba de no sentir a ese hombre, pero no podía. Sintió una mezcla de asco y de y íra cuando vio al hombre sonriendole en el reflejo de la puerta, como diciéndole lo bien que lo estaba pasando. Se sintió sucia, sofocada, todo le daba vueltas, la mirada se le nubló...........
Cuando abrío los ojos,estaba tendida en el anden, rodeada de mucha gente. Se puso de pie y vio llegar otro tren atestado de gente y se lamento al pensar que tenia que pasar por eso, día tras día al ir y al volver del trabajo.