El mercader se dispuso a recoger el puesto cargado de objetos mágicos, especiales. Con una sensación en su cuerpo de inquitud. ¿Aparecería mañana la imagen, la presencia de esa chica?. Temia haber dejado escapar ese momento. Pero, su mochila llevaba dentro muchos recuerdos dolorosos, desamores que no queria sacar a la luz. Se habia prometido no volver a amar nunca más, como castigo a no haber perdonado al amor de su vida.
La gente abandonaba el mercado, retirándose a tomar algo fresquito en las terrazas, otros se perdían a disfrutar de una bella puesta de sol en la playa.....
Nuestro vendedor, Iván, como cada tarde, tenia un compromiso que cumplir.Algo, que llevaba repitiendo cada dia, a eso de las 8 de la tarde. Mañana, deseaba mostrarle a Izaro, estrella de la noche, la bonita muchacha que buscaba fuerza en su cuello,la intensidad con que una mano puede hacer feliz a alguien.
Para Iván su dia finalizaba acercándose a la playa, y acompañar a un viejo anciano hasta que el sol dejaba de ser visible. El anciano, sin vista en sus ojos, sin amor en su corazón. Cada dia, la mano de Iván rodeando sus hombros, le hacian ver el sol, y como poco a poco, la luna reinaba la noche. Con sólo la mano de un ser especial, el viejito conseguia su momento de felicidad. No pedia más.
Por otro lado, caminaba Izaro, regresando al hotel donde se alojaba. Una habitación sencilla, encontrada en la zona de ofertas de una agencia de viajes. Nuestra estrella, habia viajado sola hasta aquella ciudad. Todo su dinero lo apostó por ese viaje. Su corazón la guió hasta allí.
Cansada por el bullicio de la gente. Emocionada por haber conocido al misterioso vendedor. Con miedo por caminar en dirección opuesta, por haber dejado al chico que rozó sus labios con unos dedos que le resultaban conocidos. Sólo pensaba en escenas provocativas. Se habia adueñado de su cuerpo unas ganas devorantes de masturbarse, de sentir su cuerpo extasiado por la imagen de aquel chico.
Apresurando el paso, sofocada por el calor que le invadia, incluso llegó a correr...hasta que alcanzó la esquina, y el hotelucho se dejo ver.Tomó la llave, y la recepcionista, le preguntó: ¿está bien, señorita?. Izaro, con su rostro rojo y sudoroso, le contestó: si, estoy bien, gracias, tengo prisa.
La habitación, cutre al máximo, bajaba el ánimo hasta los tobillos.Sin ventana,, con una cama pequeñita, un armario empotrado, con telas sustituyendo a las puertas....
Izaro comenzó a desnudarse, y mirándose a un espejo descubrió que una lágrima se derramaba por su cara.
Su camiseta salió volando, la minifalda, que apenas tapaba su culito respingón, estalló en el suelo. la goma que sujetaba su cabello, se perdió entre sus mechones.
De pié, comenzó a acariciarse con locura y desparpajo. su mente viajaba por el cuerpo de Iván, el cual, desalojaba su piel introduciendo su calor. Arrastrada en el suelo y retociéndose bruscamente, se introdujo sus dedos mojados, alcanzando un orgasmo intenso, por tanto esperar.
Desnuda, con solo su amuleto en el cuello, empapada en sudor, saciada en gemidos, pero su mente no conseguia la calma. Soñaba con el pañuelo de seda, rodeando sus ojos, con los labios del vendedor paseando por todo su cuerpo, hambriento de pasión, necesitado de calor. El cansancio le trasladó a un dulce sueño.....................continuará..
|
Imprimir |
Enviar historia |
