el mendigo

EL MENDIGO

el mendigo estaba recostado a un palo de acacias, sediento y cansado de andar por las calles
traficadas y tequiadas de transeúntes ajenos a su  penosa circunstancia y a su agobiante situación.
Todos pasaban por su lado sin siquiera percibir su diminuta presencia a pesar de ser un hombre alto, fornido y de edad avanzada. Algunos con curiosidad y perplejidad malsana y hasta con mirada de repulsión,
Lo veían como quien ve algo sin valor pero Llamativo dado su aspecto grotesco, sudoroso y sombrío!
Tomas Montaño no tenia a nadie, no tenia amigos, no tenia significado alguno en la escala de las magnitudes humanas! Hubiera sido preferible ser un  hormiga y no un ser al que todos pisotean y a quien su dlor nadie mitiga!
Y que decir de la parte para el desconocida, porque en algún lugar de su estrujado cuerpo existía; la de ese yo interior, etéreo y escondido que no vemos  pero que sentimos! Algunos lo llaman orgullo propio, dignidad, espíritu, conciencia, alma o simplemente psiquis o razonamiento de la mente que sin querer funciona en todo el que de un vientre de una mujer naciera y llegara al mundo sin tal vez ni desearlo o presentirlo siquiera!
Hijo de alguien también desconocido, Tomas el mendigo parecía haber germinado del vacio. Sentado bajo aquel árbol de acacias esperaba, a quien quizás era su único amigo,  la muerte o quizás a la chispa que de un cigarrillo arrojado por un ser indiferente que al pasar por su lado, se escapara y al incendiarlo a su vida le diera algún sentido. Que otros seres ignorando su magnitud de ser humano se acercara a verlo desparecer como por arte de magia pero sin ningún significado dada u condición sin ninguna importancia!
Allí pasaba días y noches, con una bolsa rota de fique llena de frascos vacios, de trapos andrajosos recogidos del tanque de la basura de algún rico . con papeles periódicos ruyidos por el tiempo y humedecidos por la lluvia del día anterior quizás, cargaba a sus espaldas un cumulo de riquezas escritas sobre algún arrogante ser humano y de pobres haberes dignos de su destino. Con esos implementos su cama construía y todas las inclemencias del tiempo padecía, sin que de su boca reseca como hoja desprendida, un solo lamento de pronto se escapara y diera alguna muestra de rebeldía y de que aun estaba vivo, de que aun existía!
Tomas el mendigo parecía vivir del aire, alimentarse de la nada, y beber tan solo gotas de su propio sudor o de algún día de lluvia cuando el cielo se compadecía!  Pero a la vez parecía tener la riqueza de la eterna esperanza y la perpetua vida! El mismo no se explicaba por que existía y como resistía! Pero ahí estaba cual estatua perenne sin que su corpulencia se deteriorara en  lo mas mínimo, porque su sangre fluía y parecía que su cerebro se hubiera detenido! Pero nadie percibía aquel milagro de vivir sin vida y a su lado pasaban totalmente indiferentes y algunas veces algún corazón  un poco conmovido, de lejos, hasta con repugnancia, y con temor a contagiarse, tiraban una moneda la de menor valor posible, o una migaja de pan
Ya envejecido  y duro como una piedra y6 sin pensar en absolutamente nada su ruta proseguía!
Yo era una niña y hay estaba Tomas el mendigo en el mismo lugar cuando fui una mujer. Parecía que el tiempo para mi si había pasado y para ese ser indefenso y solitario, se había detenido!
Nada había cambiado el mundo seguía igual su rumbo sin fin y sin medida, y su figura era el símbolo de la eterna vida que sin vivir, Tomas el mendigo, por alguna  prodigiosa razón poseía!

Marystella
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Comentarios:

Escrito por: romeodelta       07/07/08 16:31
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Tomas el mendigo se parece a un escrito mio el vagabundo donde el vive en la calle recogiuendo objetos y a otra que se llama axioma, donde los vagabundos pululan en las calles buscando la llamada del destino el cual los tiene olvidados asi como la vida misma que los dejó en una esquina un día y no se acordó más de ellos..
hermoso escrito voy a tomarlo para publicarlo en mi revista un abrazo y felicidades.
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